Respeto: el mejor halago


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Los halagos y piropos son algunos de los gestos de cortesía que a lo largo de los tiempos han demostrado la amabilidad hacia las mujeres, pero como todo en el devenir de los años, han venido evolucionando y no precisamente de manera positiva.

Son de reconocerse las bellas frases que muchos hombres utilizan para demostrar lo impresionado que están con la belleza, ternura, sencillez y femineidad de las damas. Pero qué triste cuando nos damos cuenta que frases galantes son sustituidos por verdaderas groserías que, intencional o no, son un claro ejemplo de violencia contra la mujer.

La falta de cultura que demuestran algunos individuos en nuestros tiempos es un claro ejemplo de la pérdida de valores que va en ascenso en la sociedad. El comportamiento de muchos hombres hacia las mujeres en las calles es muestra de esta actitud claramente reprochable.

En épocas anteriores, a los niños desde la cuna, se les enseñaba el respeto hacia las mujeres, en aquel entonces porque simbolizaba la hermosura, naturalidad femenina y maternidad. En nuestros tiempos, aunque sigue representando esas características, la igualdad de géneros debe bastar para el respeto mutuo, incluso hacia el mal llamado sexo débil. Qué lástima que aún existe una parte de esa sociedad machista que ve a la mujer como un objeto.

Son muchas las veces que celebramos y nos reimos con lo que hace y dice el niño, que ya desde pequeños saben decir, incluso con palabras indebidas, qué le van a hacer a una mujer en la cama. Dicha actitud puede mantenerse en su personalidad y representarse al paso de los años con mayor vulgaridad.

Aún así, hay mujeres que celebran este comportamiento. Quizás piensen que sea mejor escuchar obscenidades hacia nuestra persona que no escuchar nada y no sentirnos atractivas. Creo que tenemos que abrir más nuestro orgullo y no la estima personal pues las calles se han tornado para las mujeres en un juego de tiro al blanco, donde las féminas son el objetivo final de las chabacanerías que usan algunos hombres, según ellos en forma de halagos.

Sin embargo, me pregunto si con esa actitud ese tipo de hombres han logrado verse bien ante la sociedad y llevarse la atención de manera positiva de alguna mujer. Creo que la condición de sexo fuerte les queda muy grande, más bien diría abusivo y aprovechado.

Aunque hay casos en los que se esconden detrás de simples respuestas como que las mujeres provocan por su manera de vestir y actuar, no creo que sea la mejor forma de responder. Más que protegidas nos sentimos atacadas.

No reprocho el halago, eso, por el contrario se agradece, pero siempre y cuando prime el respeto y buen trato hacia quienes lo reciben, en este caso, una mujer que puede ser madre, hermana, hija, familiar o buena amiga, que quizás pasan por ese mal rato recibiendo el maltrato de boca otro hombre.

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