Los mil rostros del amor


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El amor tiene muchos rostros, se disfraza de cualquier forma y se aparece donde menos lo esperas. El amor contagia, enardece, transforma, salva. Eso quizás lo sospechaban los creadores del proyecto Venga la Esperanza, de la Casa de Orientación a la Mujer y la Familia en este nororiental municipio de Banes.

Hace cinco años, cuando se les ocurrió hacer un grupo que contribuyera a mejorar la calidad de vida de los pacientes de oncohematología pediátrica en el municipio, nunca imaginaron que la pequeña semilla se volvería, andando el tiempo, en una avalancha de amor.

“Nosotros llegábamos hasta la sala de oncohematología del Hospital Pediátrico provincial, pero nos dimos cuenta de que al salir de allí los niños regresaban a sus hogares con tratamiento ambulatorio. Quisimos llegar hasta ellos y reunirlos, e insidir sobre sus vidas, sobre sus necesidades, y claro, llevarles, un poquito de alegría”, afirma Elsy Avila Cintra, una de las creadoras de este proyecto y la actual secretaria general de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC) en Banes.

“Comenzamos con una actividad en la sede cada 15 de febrero, cuando se conmemora el Día Mundial del Cáncer Infantil, y poco a poco se fueron reuniendo diversas entidades que nos apoyaban con regalos. Fuimos viendo que sus necesidades eran muchas más, y hacia allá fueron intencionando sus intervenciones los especialistas de la Casa de Orientación a la Mujer y la Familia. Los psicólogos y psiquiatras que trabajan con nosotros realizaron su papel con las familias, así como las representantes de Educación, en fin, todos nosotros nos fuimos convirtiendo primero en amigos y luego en familia.

“Los hemos visto crecer, a muchos de ellos mejorar su salud, a otros, desgraciadamente, hemos tenido que despedirlos. El proyecto es hoy por hoy uno de los más importantes, nos solo en nuestra vida profesional, sino que ha marcado nuestra vida personal”, explica Elsy, la “tía Elsy”, para los pequeños, que llegan a cada encuentro cargados de regalos para ella: dibujos, canciones, poemas que salen de su propia inspiración y muchos, muchos besos que a ella le sacan lágrimas que se esfuerza por esconder.22 f b 2

Pero ya decíamos que el amor contagia, y así ha sido. Lo que inició con una pequeña fiesta para cambiar una mañana en la vida de una decena de niños, ha incrementado su membresía y, desde hace varios años, la gran mayoría de las entidades banenses se involucran en el “día especial” que el proyecto hace realidad cada 15 de febrero. El recorrido inicia en la Fábrica de Tabacos “Thelmo Esperance Levielle”, donde los tabaqueros los esperan con regalos y dulces, y siempre con un cuento que conmueve el alma. El sonido de las chavetas impresiona a los niños, que se acercan al proceso de producción y reciben los abrazos apretados de esos amigos, aunque algunos, por su pequeño tamaño, no comprendan bien el por qué de tanta emoción.

La próxima parada es el hotel Brisas Guardalavaca, en el polo turístico nororiental, donde los trabajadores del turismo esperan cada año la presencia de esos príncipes y princesas que ya les son tan familiares. De sus ingresos personales salen regalos hermosísimos, superados en valor por los juegos, las adivinanzas, los bailes y la mucha alegría que destilan los ojos de los niños y el mucho agradecimiento que asoma en la mirada de los padres.

Yurina es una de ellas, la madre de Elizabeth, que mientras la niña juega, explica lo que este momento significa para toda la familia:“El proyecto ha sido muy importante, la niña se alegra, se ríe, juega. Espera este momento cada año, se va preparando y le cuenta a todos de los amigos que hace, de los regalos que recibe. Es algo muy lindo que ha significado mucho para todos nosotros, es sentir que muchas personas se preocupan por nuestros hijos, por verlos felices y lo agradecemos de todo corazón”.

José Ángel Expósito, secretario general del sindicato en el Brisas, es “el padrino” de los niños. Cada año abraza y besa a cada uno de ellos, los conoce por su nombre, personaliza los regalos. Encabeza el movimiento que hacia esos niños se ha motivado en el polo, él, y el resto de los directivos sindicales en las diferentes instalaciones.

“Para nosotros es un momento especial, algo que nos mueve cada año y nos hace ofrecerles lo mejor que tenemos. Todos los trabajadores se incorporan y los que participan directamente en la atención a los niños y sus familias manifiestan siempre que es un gran honor esta posibilidad, la posibilid hacer el bien. No solo llegamos hasta aquí, también a mediados de año hacemos una visita a la sala de oncohematología del Hospital Pediátrico, donde llegamos con donaciones, con payasos, en fin, que es otro momento muy bonito. Damos, pero también recibimos mucho de estos niños”.22 f b 1

El proyecto es uno de los más completos de su tipo en la provincia, puesto que ha movlilizado una gran cantidad de organismos y organizaciones a su favor. Para Roselia Taño Ricardo, secretaria general de la FMC en la provincia de Holguín, estar presente en las actividades tiene un valor especial. Luego de bailar y jugar con los niños, que han contagiado a todos con su alegría, cuenta emocionada que “cada año crece el apoyo que se les brinda. Es un proyecto muy completo, que no se detiene solo en la actividad que hoy se desarrolla, sino que se extiende hasta la atención de las necesidades psicológicas y materiales que pueda tener la familia, para lo que la Casa de Orientación de Banes tiene diseñadas estrategias a partir de la influencia de sus colaboradores y del apoyo de otras entidades, principalmente del Gobierno y el Partido en el territorio. Considero que es una iniciativa que debiera extenderse a otros municipio y provincias, por lo que tiene de humano, pues nada es más importante para nosotros que verlos sentirse un poco más felices”.

La última parada es La Campiña, como le llaman todos al área perteneciente a la finca El Frutal, bajo la administración de la Unidad Básica de Producción Cooperativa (UBPC) Antonio Maceo, de Yaguajay. Allí los esperan las frutas frescas, los animales, el mirador, en fin, una fiesta campesina que les permite gozar del aire libre, corretear con los amigos que se encuentran cada año y, claro, esperar el cerdo asado que también se ha convertido en una tradición.

Allí están también los directivos de la delegación de la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP), la Delegación de la Agricultura, los aficionados de la zona... y siguen llegando los regalos, los dulces, la alegría. Es un “día especial”, como quería la Tía Elsy, que a veces no se puede creer lo mucho que ha crecido el proyecto, y los tantos y tantos banenses que unen para hacer un bien, todos juntos.

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