El mundo a través de los ojos de la mujer


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Gabriel García Márquez expresó en una ocasión que “en todo momento de mi vida hay una mujer que me lleva de la mano en las tinieblas de una realidad que las mujeres conocen mejor que los hombres y en las cuales se orientan mejor con menos luces”.

Las palabras de este grande de las letras en Latinoamérica, quien naciera en la antesala del Día Internacional de la Mujer, tomaron la veracidad de lo que comentaban y trascienden hoy en cada historia de una fémina que es escrita por quienes nos entregamos en alma, corazón y vida a ser madres, esposas y trabajadoras.

Una de ellas es Maritza, quien comenta que ella trabaja como económica, “una labor que conlleva gran responsabilidad, pero también soy hija, madre y abuela, razón por la cual debo cumplir bien con todas estas funciones que la vida me ha encomendado. Ayudo a mi hija con sus tres niños y, cuando llego a la casa, hago todos los quehaceres que cotidianamente hacemos las mujeres: limpio, hago los mandados, cocino, pero me siento orgullosa de ser mujer, madre y abuela y, hasta que tenga salud, seguiré ayudando a mis hijos y realizando todas las tareas que hago a diario”.

Hoy, las mujeres ocupan cargos de dirección, son obreras, construyen puentes, pero, sobre todo, cuidan con cariño a sus pequeños, aman a sus esposos y son capaces de resolver cuanto obstáculo se les presente en la vida.

Sobre ello refiere Aida Hidalgo, trabajadora de social en Salud Pública: “mi trabajo es de gran responsabilidad porque debo atender muchos programas importantes en el sistema de salud del municipio, pero cuando culmino mi jornada laboral voy hasta la casa y hago todas esas otras funciones que tenemos las mujeres, atiendo a mi madre y a mi niña, que es mi principal motivación, porque ella es la que me da fuerzas todos los días para seguir adelante”.

“Mi trabajo demanda que gran parte de mi tiempo se lo dedique a cumplir con las responsabilidades laborales y muchas veces llego a mi hogar cuando ya es muy tarde debido a reuniones, y es entonces cuando agradezco a mi familia por la comprensión y el apoyo. Mi madre es mi horcón, por decirlo de algún de modo, porque ella me brinda mucha ayuda, pero soy yo quien lleva la contabilidad y la economía en mi casa, además, trato de darle todo el amor que necesitan mis hijos y una educación que les permitan ser personas de bien e integradas a la sociedad”, expresa Mirelis Leyva, directora del Centro de Higiene y Epidemiología en Banes.

Es entonces cuando después de salir de una reunión, de trabajar en el campo y dirigir la producción de una finca o de realizar otra profesión, deja a un lado el cansancio y una sonrisa se dibuja en su rostro cuando llega al hogar, escenario donde realmente se vuelve artista para hacer limpieza general, preparar los alimentos y arreglar cuantas situaciones se presenten estando o no en su planificación de trabajo.

“Mi profesión es de esas en la que constantemente se debe estar investigando para brindarle al pueblo con objetividad lo que acontece en el territorio, es muy difícil porque debemos volver trascendente lo instrascedente, porque no siempre existen acontecimientos que constituyan una noticia, pero trato de ponerle mi mayor empeño y hacerlo correctamente; además, me gusta cumplir con lo que está establecido en mi trabajo. A las mujeres muchas veces nos toca llevar solas las responsabilidades de la familia, así como la educación de los hijos; yo, ahora, me he convertido en papá y mamá de mis hijas, función en la que trató de dar lo mejor de mí. Es entonces cuando nos hacemos más fuertes porque sabemos compartir el tiempo entre el trabajo, la casa y ser madre, que es lo que más disfruto como mujer”, dice una joven periodista.

María, jubilada desde hace tres años, me dice: “antes trabajé muchos años en la textilera, ahora soy ama de casa, labor que requiere de mucho esfuerzo porque le dedico todo el día y siempre tengo algo que hacer: atiendo a mi esposo, a mis hijos y a mis nietos cuando se van para la escuela y ahora también cuido a la más pequeña, que tiene 3 años, para ayudar a mi hija porque eso es lo que hacemos las mujeres, ser el todo y el sostén de la familia”.

Y es que las mujeres tenemos ese poder de mejorar inmensamente las vidas de todos los que están a nuestro alrededor porque no se nace mujer, se deviene en mujer.

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