Crónica del día después


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Desde hace varios años, el 17 de mayo se ha vuelto más que el día del campesino en Cuba… nuestro país abrazó también la lucha contra la homofobia, y es justo este día, el que se designó a nivel mundial, en 2005, para combatir una de las mayores muestras de discriminación: excluir y segregar a las personas por su orientación sexual o de género.

Entonces, dieron inicios los chistes de mal gusto, los felicidades “y como no tienes tierras ya sabes por qué es” o aquellos que airados quisieron arremeter contra todo el que porte una bandera con los colores del arcoíris. Sin embargo, creo que justo los campesinos cubanos, los que vivieron tantos años en las mayores oscuridades y penurias, apartados de todo bienestar, olvidados, maltratados, pueden entender a plenitud el por qué alguien exige respeto para su libre expresión de vida.

Salvando las distancias históricas, y a riesgo de ser malinterpretada, me atrevo a hacer esta comparación: la firma de la Ley de Reforma Agraria el 17 de mayo de 1959 fue una decisión soberana, de un país que rompía así años de opresión contra el campesinado cubano. A su vez, el 17 de mayo de 1990 la Organización Mundial de la Salud decidió eliminar de la homosexualidad de la lista de enfermedades mentales… así se rompían también siglos de discriminación contra millones de personas que en el mundo sufrieron indecibles torturas para curarles su trastorno, lo cual sucedió no solo en los campos de concentración nazis, también en refinadas clínicas de países desarrollados.

El Día Internacional contra la Homofobia, la Transfobia y la Bifobia coordina todo tipo de acciones para denunciar la discriminación de que son objeto las personas homosexuales, bisexuales y transexuales y para hacer avanzar sus derechos en todo el mundo. Por eso nuestro país, defensor de las causas justas en todos los escenarios, abrazó sin dudarlo esta celebración, que da voz a quienes en muchas ocasiones sufren en silencio el rechazo de su familia, los chistes de mal gusto, las groserías en cualquier esquina, las miradas de desprecio y tantos gestos dolorosos.

Cuba celebró este día con un llamado a promover el respeto a la libre orientación sexual e identidad de género, como ejercicio de justicia y equidad. El lema de este año fue 'Por escuelas sin homofobia, ni transfobia', y desde el 4 de mayo comenzaron las actividades relacionadas con la efeméride y las mismas se extenderán hasta hoy en el contexto del 30 aniversario del Centro Nacional de Educación Sexual.18 5 b 1

De acuerdo con la máxima responsable de esa entidad, Mariela Castro, la institución realiza un intenso trabajo por los derechos de la comunidad de lesbianas, gays, bisexuales, transexuales e intersexuales y cuenta con el apoyo del gobierno cubano, por lo cual, aquí también se celebra este día. Una jornada que muestra nuestra Cuba hermosa y diversa, donde se incluyen y cuentan todos, desde los bebés recién nacidos, hasta las personas de la tercera edad, desde el campesinado hasta la comunidad científica, desde los heterosexuales hasta los homosexuales, bisexuales o transexuales.

Nunca he visto que excluyan a alguien por tener los ojos verdes, azules, cafés o negros. Entonces, qué hermoso será cuando sea igual ser blanco o negro, Doctor en Ciencias o barrendero, cuando nadie te mire por encima del hombro por tu lugar de residencia o forma de hablar o por tener este o aquel puesto de trabajo, por tus creencias, o por no tenerlas…, por ser una mujer libre y soberana u hombre que llora, barre y friega…, por decidir amar a un hombre, a una mujer o a una persona, sea del sexo que sea.

Y yo, eterna soñadora, confío en el día que el mundo sea más inclusivo, y esté libre de todas formas de discriminación. A lo largo estos años he tenido la oportunidad de ver las imágenes de las marchas y congas contra la homofobia, las imágenes hablan por si solas, pulóveres que dicen “yo soy gay y qué...” y otros “no lo soy, pero te apoyo…” o el cartel que este año casi saca mis lágrimas: “Yo también soy parte de la Revolución, yo también soy Fidel”.

Y sí, ellas, ellas, ustedes, junto a nosotros, somos Cuba, un país que siempre, desde hace casi 60 años, decidió romper todas las cadenas opresivas y discriminatorias.

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