Entra en vigor legislación cubana para proteger las aguas


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La ley del agua y su entrada en vigor demuestra la ocupación y preocupación del Estado cubano con el medioambiente y reordena el empleo del recurso hídrico, aseguró hoy el Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (INRH).

Sobre la Ley de las Aguas Terrestres en Cuba y su Reglamento, la presidenta del INRH, Inés Chapman, en entrevista exclusiva con Prensa Latina explicó su importancia y novedades a propósito de la entrada en vigor el 14 de febrero de 2017.

Chapman significó que a través de esta legislación se reorganiza el empleo racional y productivo del recurso hídrico sobre la base de las cuencas hidrográficas, y regula su explotación y protección para las generaciones actuales y futuras.

Además, es significativo que la normativa recoge toda la gestión del agua potable y su saneamiento, lo cual se encuentra en correspondencia con los Objetivos de Desarrollo Sostenible, apuntó.

Esa ley, añadió, también permite realizar un balance de la distribución equitativa del agua en el país, regula la autoridad sobre el líquido, los responsables de protegerla cuidarla y de enfrentar las indisciplinas sociales, así como los factores y actores que están relacionados con el recurso y cómo utilizarlo con un impacto positivo en la sociedad.

Entre otros temas de importancia, agregó, la norma establece cómo cuidar del agua, velar para evitar la contaminación, afrontar la intrusión marina y la protección de las costas, y la reubicación de asentamientos afectados por inundaciones ante intensas lluvias o las sequías.

Recordó que nadie puede vivir sin agua, por tanto, es un recurso vital para la economía y el medioambiente, y explicó que en sí misma tiene un cálculo económico porque necesita una serie de requerimientos para tratarla, conducirla y llevarla a toda la sociedad.

Esta ley abarca temas novedosos, explicó Chapman, como el registro de las aguas terrestres, las servidumbres voluntarias y legales, concesiones y autorizaciones para la inversión extranjera, organización de las cuencas hidrográficas, y el tratamiento a los cuentapropistas y cooperativas.

Entre otros elementos, se incorporan las regulaciones para las nuevas provincias de Artemisa y Mayabeque, propuestas de prioridades ante situaciones de extrema sequía, el plan hidráulico nacional, y la aplicación de las nuevas tecnología como son las plantas desalinizadoras.

Unido a ello, se adiciona el balance de agua para todos los organismos de la administración central del Estado, cuestiones sobre el drenaje pluvial, tratamiento de las aguas residuales, y las obligaciones de los organismos estatales en la captación de agua de lluvia, enumeró.

Recordó que la única fuente de agua en Cuba son las lluvias, y aunque es un recurso renovable, es limitado, por lo tanto es necesario cuidarlo y preservarlo.

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