Cuba ante México por el bronce en copa de voleibol.

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El equipo femenino sub 23 de voleibol de Cuba discutirá hoy la medalla de bronce ante el de México, en el cierre de la IV Copa Panamericana de Lima, donde República Dominicana y el anfitrión Perú lucharán por el título.

Según el sitio web del torneo, las cubanas y mexicanas perdieron 1-3 y 0-3 en semifinales ante las dominicanas (25-22, 16-25, 13-25 y 21-25) y las peruanas (18-25, 17-25 y 15-25), respectivamente, con escenario en el Coliseo Teófilo Boinilla.

Cuba y México quedaron en los segundos lugares de los grupos A y B, con similares balances de dos ganados y uno perdido, y derrotaron en cuartos de finales a Colombia (3-0) y Chile (3-2), resultados con los que avanzaron a las semifinales.

Las selecciones de República Dominicana y Perú pasaron invictas y directo a semis en calidad líderes de los apartados B y A, con tres victorias cada una.

Este domingo también se medirán las chilenas y colombianas, en busca del quinto puesto, mientras que las costarricenses y guatemaltecas pelearán por el séptimo peldaño.

Con esta copa panamericana comienza el proceso de clasificación para el campeonato mundial de la categoría de 2021.

República Dominicana ha ganado las tres ediciones anteriores de 2012, 2014 y 2016, cuando derrotó en las finales a Brasil Colombia y Argentina, en ese orden, mientras que las argentinas merecieron el bronce en 2012, y las cubanas en 2014 y 2016.


Béisbol cubano: el último suspiro.

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Por mucho que nos duela escribirlo en medio del arranque de la 58 Serie Nacional, nuestro béisbol acaba de sufrir este fin de semana el último sollozo internacional: perder el único título que poseíamos a la altura del 2018: el de la categoría sub-15, tras ceder en tres ocasiones el equipo cubano en la segunda ronda del mundial y anclar finalmente en el quinto lugar.

Pero aún están frescos en la memoria el segundo escaño de la lid centrocaribeña en Barranquilla; el raquítico cuarto puesto en el torneo de Haarlem, Holanda; la derrota por cuarta ocasión del tope Cuba-EE.UU.; el tercer lugar en la Serie del Caribe en febrero de este año; el sexto escaño mundial entre los juveniles en el 2017; un balance desfavorable en las participaciones en la Liga Can-Am, y así una infinidad de derrotas más, que lejos de echarnos a llorar debieran motivar, al menos, una inyección de ideas y cambios a lo más profundo de un deporte que es cultura y pasión en este país.

En no pocas ocasiones, el espejismo de vivir los play off a estadios llenos y con una entrega admirable de nuestros peloteros hace pensar que todo está resuelto. Y que los éxitos en eventos foráneos no llegan por situaciones puntuales o malas decisiones tácticas de mentores y jugadores. Sin embargo, la realidad supera cualquier ficción o justificación con temas económicos o migratorios, que si bien inciden, no debieran resultar determinantes ante tanto talento e inteligencia beisbolera esparcida.

¿Qué seguimos haciendo mal desde la base? ¿Cuántos peloteros buscamos fuera de las capitales provinciales? ¿Por qué siguen siendo tan cortos los torneos locales y nacionales en las distintas categorías que no sea la Serie Nacional? ¿Cómo se pueden crear más alianzas para la atención no solo de jugadores, sino también a esa fuerza técnica que logra trabajo y cotización monetaria cada vez más creciente fuera de Cuba?

Así pudiéramos seguir preguntando verdades, no absolutas, pero que están presentes, a la par que metodologías extensas de preparación regresan sin tener el resultado esperado y nadie es capaz de reconocer ante la opinión pública qué salió mal, por qué si mejoraron todos los índices físicos descendimos al segundo lugar; cuál es la necesidad de retomarla si el gasto económico es alto y sale de un mismo presupuesto.

Haber asegurado ir a los Juegos Panamericanos con el subtítulo regional no es un logro festivo, sino una tabla de salvación del sistema clasificatorio para dicha justa. El cupo olímpico por el que lucharemos en el Premier 2019, el torneo de las Américas o el preolímpico mundial parecen montañas gigantes si no hay una reacción diferente en cuanto a preparación y figuras a convocar, pues lo hecho hasta ahora indica que ese camino anda trillado y nos puede dejar sin participación en Tokio 2020.

Es hora de asumir quizás decisiones más valientes. Como mismo realiza el país cambios socioeconómicos y hasta debatimos temas trascendentales en el nuevo Proyecto de Constitución, es hora de hacerlo en el béisbol, no por ser el ombligo de nuestro deporte, sino por ser el de mayor impacto en la vida y la cultura de una nación desde hace más de un siglo.

¿Qué impide diferenciar el pago entre los jugadores que intervienen en la primera parte de la Serie Nacional y los que darán el espectáculo en la segunda? ¿Cuándo arreglaremos que los mentores ganen más que el jugador menos experimentado que tienen bajo su mando? ¿No será posible ya asumir o llamar para preselecciones nacionales a jugadores cubanos, que no desertaron de ningún equipo nacional, pero hoy se desempeñan en ligas profesionales, siempre y cuando acepten nuestras condiciones, tal y como ya hacemos en otros deportes?

La última sugerencia es reiterativa. El béisbol reclama desde hace varios años un congreso con todos los actores, convocados a instancias del Inder o la Federación Cubana. Médicos, psicólogos, entrenadores de élite y de base, directores, jugadores retirados y en activo, periodistas, pero también juristas, economistas, empresarios y una larga lista que respire la necesidad de que después del último suspiro vivido este fin de semana llegue la luz anhelada.

Y no se trata de recuperar la victoria a toda costa como objetivo supremo, sino rescatar la actuación decorosa y las posibilidades verdaderas de luchar por un título, que lamentablemente ahora hemos perdido.


Carlos Vázquez, un cubano en el Atlético de Madrid: “Quiero jugar por mi país”.

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Algunos recuerdos imprecisos vienen a la mente de Carlos Vázquez cuando evoca su infancia en La Habana, aquellos años en los que golpeaba un balón contra la pared en los bajos de su casa. Quizás ahí comenzó su historia en el deporte más hermoso del mundo, con esa pelota que le obsequiase nada menos que Diego Armando Maradona, el mítico autor de la “jugada de todos los tiempos”. Desde entonces, el hoy defensor del Atlético de Madrid Juvenil supo que su vida estaría ligada al fútbol.

“A la gente le sorprendía al principio cuando les decía que era cubano, porque es un país muy famoso por el boxeo y el béisbol, por eso siempre en modo de broma mis compañeros me decían que tenía que jugar a la pelota, aunque la verdad es que me siento muy bien en el club, hemos hecho un grupo muy bueno y siempre la relación ha sido magnífica con los españoles y el resto de muchachos”, narra el joven de 19 años, quien se marchó de Cuba rumbo a España junto con su familia cuando tenía apenas tres abriles.

Tal vez la incipiente relación de amistad de su padre con Maradona fue el impulso definitivo que necesitaba Carlitos para iniciarse en el fútbol: “Yo nací con las tibias torcidas y Diego se sorprendió al verme, debido a que dijo que yo no iba a ser pelotero, sino futbolista, porque yo tenía ‘la fábrica de las tibias” (risas).

Comenta el zaguero central rojiblanco que a los cinco años ya comenzó en el fútbol, jugando en un club del pueblo donde residía en Madrid, el Valdemorillo. “Después pasé por otros equipos, y el último año estuve en el San Fernando, donde tuve una gran progresión, y esto me permitió ganar la atención de clubes importantes como Rayo Vallecano y Getafe, además de otros de fuera de la comunidad madrileña, pero yo quería jugar en el Atlético y me decidí por su oferta. Cuando jugué la Oviedo Cup me ofrecieron ir a probar al Manchester United, pero no me convencí porque estaba muy pequeño, también tuve opciones de ir al Valladolid, pero al final decidí jugar en el Atleti, y no me arrepiento”, explica.

Sin dudas, resulta un hecho inédito que un jugador nacido en la Mayor de las Antillas integre las filas de uno de los equipos con más tradición del fútbol europeo y Mundial. En este sentido, los conocedores de esta disciplina, resulta imposible no realizar una analogía de los valores que caracterizan a los cubanos y los colchoneros: “Para mí es un orgullo tanto ser cubano como jugar en el Atleti, cuyos valores son similares, luchadores hasta el final, trabajadores, buenas personas…”.

Añade que “primero me siento feliz de formar parte de un club tan grande como este, con las ideas muy claras y valores inmensos, que se inculcan desde la cantera, con esa actitud de pelea basada en el eslogan de que el trabajo no se negocia. Luego también, no se había visto nunca que un cubano jugara en el Atleti, y eso es una muestra de que los nacidos en la Isla somos grandes deportistas, una gran nación que podemos dar la cara y lleno de excelentes personas que nos dejamos la piel en todo”.

Por el momento, las aspiraciones de Vázquez pasan por dar el salto al fútbol profesional: “el objetivo es llegar lo más alto posible y seguir progresando. He tenido unos años muy buenos en el Atleti, incluso hemos sido campeones de la categoría, y ahora toca jugar mucho para progresar. Este último estuve en el Atlético Madrileño, juvenil del club que participa en la División de Honor, y disputamos incluso la Copa de Campeones”.

“He tenido un rol importante desde la pretemporada, fui uno de los cuatro capitanes del conjunto, por lo que componía la columna vertebral del plantel. Fuimos de los equipos menos goleados de la categoría y estoy muy satisfecho del año que conseguí, porque es algo que te hace ganarte cierto respeto. Marqué tres goles ante Levante, Villarreal y Murcia, por lo que me siento muy contento del resumen anual con el Atleti juvenil.


-¿Sueñas con integrar la selección nacional cubana?

Para mí es una gran ilusión poder vestir la elástica de mi país. Representar a Cuba a nivel internacional sería una hazaña, somos once millones de personas y luchar por complacerlas y hacerlas disfrutar sería algo inédito e increíble para mí. Por eso estoy dando todo para hacer posible esa ilusión y ese sueño. Espero con ansias una llamada que confirme mi convocatoria, porque además quiero compartir conocimientos y aprender de mis compañeros y cuerpo técnico tanto a nivel humano como futbolístico.

-Hace unos meses, incluso, tuviste la oportunidad de conocer al seleccionador de categorías inferiores, Raúl González Triana.

Fue una experiencia muy grata conocerlo. Me pareció una gran persona, sensato y capaz de transmitir mucha confianza. Estuvimos hablando sobre la posibilidad de mi convocatoria y me dejó claras sus intenciones de la realización de la misma. Además, en ese entonces me invitó a ver el partido de La Habana–Santiago, en La Polar. Triana me dijo que estaba encantado de saber mi propósito y que haría todo lo posible por hacer realidad la convocatoria.

-Sé ambicioso, ¿hasta dónde quiere llegar Carlos Vázquez en el mundo del fútbol?

Soy ambicioso de por sí, así que tampoco hará falta (risas). Mi máxima aspiración siempre sería ganar un Mundial, eso sería un sueño. Quiero ser jugador profesional y participar en la primera división de España, Alemania, Italia, Inglaterra, que son las ligas que me gustan. También se puede ser futbolista en Estados Unidos, México, por supuesto, pero si me pides lo que quisiera, te digo estos cuatro torneos. Además, está esa opción de estar en un Mundial, que es el torneo grande por antonomasia del fútbol.

– ¿Cuánto hay de Cuba en tu día a día?

Muchísimas cosas. En cada día que pasa siempre hay un trozo de Cuba en mí, siempre me gusta mirar qué ha pasado en las noticias, en redes sociales, a través del fútbol, hablando con mis amistades en Cuba… en fin, siempre hay una parte de mi tiempo que está dedicada a mi país y eso nunca va a cambiar.


Estadio Cándido González, de Camagüey, recobra su prestancia original.

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Camagüey, 16 agosto. Aquejado en los últimos tiempos de un fuerte deterioro, el estadio Cándido González, en esta ciudad, recobró su prestancia original tras una reparación que abarcó prácticamente todas las dependencias, y que lo pone en excelentes condiciones para recibir la primera subserie de los Toros agramontinos en la recién iniciada 58ª Serie Nacional de Béisbol.