La Rumba que nos une (+ Vídeo)


proyecto comunitario pueblo nuevo

Los niños estaban sentados en el contén de la acera de la Calle Cuarta del Reparto Mariana Grajales, en el municipio holguinero de Banes, entretenidos con los juegos del Tablet y los teléfonos móviles, ajenos al movimiento que junto a ellos se gestaba.

Los mayores se reunían poco a poco, la infaltable botella, los tambores se acomodaban. De un momento a otro, casi sin avisar, tomando de sorpresa a los vecinos desprevenidos, hizo su entrada la reina de negros y blancos, legitimada por la UNESCO como Patrimonio Intangible de la Humanidad, la controversial, amada por muchos y odiada por otros, variopinta y mestiza como su gente, su majestad, la Rumba.

william oackley“El sábado de la rumba es un espacio que se ha ido haciendo habitual en La Güira, y forma parte del proyecto comunitario Pueblo Nuevo.” – afirma William Edwards Oackley (extremo izquierdo de la foto), coordinador del proyecto- “Con él queremos darle voz y espacio a aficionados que viven en el barrio y cultivan esta tradición, y que hasta el momento no habían tenido el espacio para manifestarse. Es simplemente un modo de compartir y demostrar las cosas que los miembros de esta comiunidad sienten en el plano artístico, y por eso creemos que vale la pena mantener el espacio, garantizar su continuidad.”

La gente comienza a aglomerarse, se abre la botella del ron cubano porque “sin él no hay Rumba”, cae al piso el primer chorro en honor a los santos. Allí están los niños, los adolescentes, la vecina que entra y sale de la casa, una y otra vez, aún no termina la comida, pero “la Rumba es más fuerte que ella”.

Para William Oackley este tipo de intercambio puede hacerle mucho bien a la gente, “les da un motivo para reunirse, les alegra la vida, y además pone de manifiesto cuáles son nuestras tradiciones. En la Güira hay poetas, artesanos, bailarines, muchos artistas a los que solo hay que llegar para que hagan cosas como estas, en las que salen a la luz personas que uno ve todos los días, pero en los sábados de la Rumba asumen otra condición. El trabajo comunitario es posible, a pesar de las dificultades y la escasez, pero siempre se puede hacer algo más”.

El proyecto sociocultural Pueblo Nuevo tiene sus raíces en dos agrupaciones que han tenido a su cargo gran parte de la historia de la comunidad que conforma el reparto Mariana Grajales, del municipio de Banes: el Jamaica Club, que nucleaba a los inmigrantes de esta nación y sus descendientes en la etapa neocolonial; y el Club Anglocaribeño, que agrupó a descendientes de primera, segunda y tercera generación de los llegados a la ciudad procedentes de las islas del Caribe.

Su labor comunitaria es aún reconocida, pues logró una comunicación intergeneracional, y cosechó numerosas victorias, entre ellas el Premio Nacional de Cultura Comunitaria.

rumba pueblo nuevo

Pueblo Nuevo, que hereda su nombre del que tuvieran los primeros asentamientos de jamaicanos en la Güira, se propone desarrollar diversas acciones en beneficio de la comunidad que allí vive, incluyendo los aficionados a las diferentes manifestaciones artisticas.

Uno de ellos es Pablo Jefferson, descendiente de jamaicanos, músico y amante de la cultura de esa comunidad cerrada, que tiene características propias. Ahí está, fusionando la música caribeña con la rumba de sus ancestros, y suelta la guitarra para decirnos: “la rumba es monumento nacional, constituye un elemento fundamental dentro de la comunidad, une al barrio, hermana, y conocer de ella nos lleva a nuestros ancestros, a los orígenes de la música cubana. Queremos que el espacio crezca, que todo Banes llegue hasta aquí, que pueda ver a los rumberos del barrio actuar, hacer lo que les sale del corazón.”
Para quienes vivien en el Reparto Mariana Grajales, la presencia de la Rumba les da la posibilidad de interactuar, con el pretexto de disfrutar una manifestación cultural interpretada por sus propios vecinos.

Marcia es una banense que creció en esas calles, y aunque la vida la ha llevado a otras partes del país, aprovecha sus visitas para disfrutar de todo lo que significan esta opción, que destaca entre las experiencias comunitarias que hoy matizan la realidad banense.

“Es el momento especial para encontrarnos, fuera de la cotidianidad, del día a día. Se viene a disfrutar, a bailar, pero también a aprender, a apreciar la calidad de estos músicos empíricos, a encontrarse con nuestros ancestros. La Rumba es patrimonio nuestro. La Calle Cuarta ha acogido el espacio, pero quizás sería mejor un local distinto, más abierto, para que pudiera ir más gente, para que pudieran conocer mejor lo que aquí se hace.”

Los niños sonríen, bailan imitando a sus mayores, miran arrobados la fiesta que se ha formado ante sus ojos, en solo unos minutos. Por hoy no habrá más tablet, esta tarde es de la reina, de Su Majestad Mulata, expresión vívida de cubanía, una muestra pura del alma de la nación.

 

 

Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar