Mujeres de valía hay por doquier


Martiza TabaqueraMi casa se siente oscura sin ella y aunque pretenda quitar el dolor con pequeños ratos de felicidad, los recuerdos que contienen la algarabía no son reales, pues la oscuridad cubre todo con su frío manto.

A veces sueño a despertar imaginando su risa, sus pequeños momentos de locura, su mirada tan cálida, como si quisiera regalarme un abrazo con esa mirada. A veces sueño a tenerla cuando sé que no está. Es mi imán y yo soy ese metal tirado en la esquina esperando a que me atraiga, pero me pierdo buscándola por sus lugares favoritos.

La música me calma en mis noches de desvelo, pero la realidad me golpea, cuando me atrevo a pensar en aquel instante en que pueda dejarme para siempre, como hoy, porque nada dura eternamente. Trato de imaginar entonces el mundo sin ella, y no puedo porque me siento morir. Soy una niña consentida, lo sé pero muero si la brisa no me trae su fragancia, muero jugando a no tenerla, muero de pena, aun no sé estar sin ella, sin mi madre, sin una buena madre, sin una gran mujer.

Mujeres de valía hay por doquier, las podemos ver cuando caminamos nuestras calles de Banes, de Holguín, Gibara, Guantánamo, si miramos bien en cada sonrisa de mujer hay triunfos de vida, ejemplos de superación, lágrimas que se convierten en voluntad para cambiar.

Son muchas las historias en las que de diferentes maneras las mujeres son protagonistas, no sólo como buenas madres sino como ejemplos en el entorno social porque hoy como ayer eso está de moda.

Miriam Pavón es una mujer poco común. El diálogo se entabló con facilidad porque es una persona comunicativa, optimista. Desde siempre ha estado vinculada al trabajo de la Federación de Mujeres Cubanas, por su labor recibió la distinción 23 de agosto. Hoy ocupa el cargo de organizadora en el bloque 47, delegación 1 de la localidad banense de Cuatro Caminos.

Miriam Libro“Para mí es un honor, un orgullo ser federada, asi lo expresa Miriam mientras me enseña un gastado álbum de fotos que guarda muy bien sus memorias, esas que vuelan como una fragancia. “Este ocho de marzo las federadas de Cuatro Camino nos reunimos y celebramos el día de la mujer y te aseguro que no estuvimos solas, este día fue de reunión, armonía” me dice alegremente.

Kenia dejó la escuela cuando estaba en secundaria básica, salió embarazada y decidió no abortar, pensó que depender de su esposo era una solución de vida, pero el insomnio llegaba a cada instante y al pasar el tiempo se dio cuenta de que no era una mujer del siglo XIX amarrada a las tareas del hogar. Desde muy joven Kenia probó ser ama de casa, pero decidió aprender a volar por si sola y encontrar al fin su camino.

“No renuncié a mi hija que es lo que más amo pero si a un matrimonio por conveniencia, soy una mujer nueva. Me motivé cuando vi que muchas podían cambiar sus vidas y emprender iniciativas que suponían superar algunos estereotipos machistas que son muy frecuentes en la sociedad, y más donde vivo yo. Ingresé a la facultad y ya hoy tengo mi doce grado, trabajo en un paladar y sigo en la superación pues estoy pasando un curso de inglés y luego continuaré con el de servicio gastronómico mi niña es también ya una mujer hecha y derecha que quiere estudiar medicina yo le digo todos los días que estudie para que no dependa de nadie para que haga su propio camino. Soy muy feliz” y sus ojos no mienten porque ha aprendido a creer en si misma.

Manos de mujer con olor a tabaco, manos de mujer que a simple vista están arrugadas por el tiempo, esas mismas que van por la vida haciéndose más fuertes con los golpes, los infortunios del amor y tambien las alegrías que no son tan pocas y nos ayudan a vivir. Esas manos pertenecen a Marisa quien es tabaquera en la fábrica Thelmo Esperance de Banes.

“Es verdad que me levanto muy temprano todos los días para venir al trabajo porque vivo muy lejos, figúrate que muchos de mis compañeros cogen coches para venir hasta acá pero yo tengo que esperar guaguas, aun así soy una de las primeras en llegar, ya a las siete de la mañana estoy aquí y dejo todo listo también en mi casa”.

A sus más de treinta años Marisa, quien es una mujer luchadora, sobresale por su capacidad de liderazgo, por ayudar y entrenar a los más jóvenes en el torcido del tabaco. Un difícil arte que ella domina a la perfección gracias a la experiencia ganada por los muchos años dedicados a este oficio sin el cual hoy no podría vivir asi me confiesa Marisa, una auténtica mujer banense que no esconde sus sentimientos ni las huellas que ha dejado el paso del tiempo por su rostro tras un falso maquillaje.

Mileydis NinoMileidys no ha podido escuchar nunca la voz de su pequeño hijo Ian ni siquiera pudo saber como era su llanto al este nacer. Tampoco le ha podido cantar una nana ni leerle un cuento. La primera palabra que dijo su hijo fue mamá y ella tampoco pudo escucharla. Mileidys no puede oír ni hablar, es madre soltera, con un gran talento para las artes plásticas, y en su trabajo todos la quieren. De aquella mujer derrotada, cohibida que era Mileidys hace años atrás hoy no queda ni la sombra. El temor se disipó de su vida, con probada fuerza se ha insertado a la sociedad como una mujer independiente.

Hay quienes tildan de soñadoras a las mujeres por creer en si mismas, por crecer y lograr autonomía. A pesar de los escépticos aquí están las confesiones de algunas féminas banenses, sencillas, emprendedoras, para quienes el poder de lo vivido, las definen como mujer. Este ocho de marzo, día internacional de la mujer, miran hacia adelante y no dudan en expresar con satisfacción que se sienten orgullosas de si mismas y de lo que han logrado.

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