Historias de donantes


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A Juan Carlos, Arnoldo, Chabela y Tania ya los había visto en otras oportunidades. Pero esta vez los observé desde lejos en el mismo lugar, donde los conocí por primera vez. En aquel momento estábamos todos reunidos en espera de que iniciara el acto municipal en homenaje a los donantes de sangre. Me acerqué a algunos de ellos por ser los protagonistas del acontecimiento y al entablar la conversación supe que hay muchos héroes anónimos como ellos que caminan nuestras calles sin que los podamos reconocer.

Hoy, la vida me dio el regalo de poder verlos nuevamente. Recordé entonces las confidencias que me hicieron en anteriores entrevistas y entonces fue que tuve una corazonada. Algo dentro de mí me pedía a gritos que me acerca a ellos, porque aún quedaban historias que contar, y así lo hice.

La sensibilidad, así como la nobleza, parecen ser las virtudes fundamentales que caracterizan a las personas como Arnaldo Domínguez Acosta, quien desempeña la responsabilidad de custodio en el Hospital Clínico Quirúrgico Doctor Carlos Font Pupo. Y si son capaces de mirar atentamente, podrán ver el amor reflejado en la mirada de Arnoldo.

arnaldo“Yo comencé a donar en los años ochenta, y mi principal motivación fue salvar vidas humanas. En ese momento, en el país se hizo un llamado para que las personas donaran, recuerdo que se necesitaba porque había tenido lugar un terremoto en el Medio Oriente y esas personas requerían nuestra ayuda. Me ofrecí a hacerlo y fue una experiencia muy bonita la que viví, me sentí dichoso al ayudar a tanta gente y por eso aún dono sangre para todo aquel que la necesita.

“La mayor satisfacción de un donante de sangre es saber que por cada donación que realizamos salvamos una vida y yo lo veo a diario que es verdad porque trabajo en un hospital en el que siempre se ven llegar casos que necesitan de forma rápida de una intervención quirúrgica, o en la sala de hemodiálisis, donde se requiere diariamente de una transfusión. En fin, me siento orgulloso porque sé que alguna persona en este momento me agradece mi gesto”.

Existe una muchos cubanos, y banenses, por supuesto, que al menos una vez han extendido su brazo para donar. Amanda Isabel Ricardo, a quien sus amigos le llaman cariñosamente Chabela aún recuerda la primera vez que lo hizo.

“Aún recuerdo aquel día como si fuera ayer, mi mamá estaba bien cerquita, me tomó de la mano mientras me encontraba tendida en la camilla en espera de que me canalizaran la vena. Me dijo algo en el oído que nunca se me ha olvidado, eres hija de tu padre así que pórtate bien mi princesa.

“Mis padres fueron donantes de sangre y siempre me inculcaron lo importante de donar. Al principio no lo entendía porque pensaba sólo en mí. Creo que cuando necesité una donación para mi hija, que se encontraba a punto de dar a luz, y cuando vi que estaba garantizada, fue que entendí el carácter imprescindible de una donación de sangre. Por eso hoy me siento más orgullosa que nunca de ser donante”.

Juan Carlos Vera fue uno de los centenares de banenses que fueron reconocidos en el Acto juan carlosMunicipal en Homenaje al Donante Voluntario de Sangre. Con más de cien entregas voluntarias, este banense, el cual reside en la localidad de Cuatro Caminos, explicó que desde los 21 años ofrece su aporte de manera solidaria porque es consciente de la importancia de salvar vidas.

“La primera vez que doné fue cuando me encontraba en la República de Bulgaria, formé parte de un grupo de cubanos que fuimos a esa nación para estudiar. Una compañera necesitó una donación porque debía entrar urgentemente al salón de operaciones y yo dí el paso al frente para salvar a una amiga con la cual aún hoy mantengo contacto. Nunca podré describir el abrazo que ella me dio al despertar al día siguiente. Me sentí bendecido, por eso aún hoy me mantengo donando y lo haré hasta que la salud me lo permita”.

Tania Sillero Pupo es enfermera en el policlínico Juan George Soto, de la localidad de Deleyte; para ella constituye un orgullo extender su brazo cada tres meses para donar, así lo expresó mientras delgadas lágrimas rodaban por sus mejillas.

tania“Para mí es una gran responsabilidad ser donante de sangre pues lo veo como una extensión de la profesión que estudié y que ejerzo hace más de tres lustros. Desde los 16 años quería donar y así se lo dije a mi madre. Tenía ese deseo porque me gusta ayudar a las personas, porque así me convierto en una mejor persona, creo que fue precisamente por eso escogí una carrera del terreno de las Ciencias Médicas, porque el amor por mi profesión nació el día que extendí el brazo para donar. Sempre supe que quería ayudar a salvar vidas y actualmente lo hago y por partida doble”.

Donar sangre es salvar vidas, donar es también brindar fe, amor esperanza, agasajo propicio para donantes de sangre que como Arnaldo, Tania, Chabela y Juan Carlos, muestran cotidianamente su nobleza al extender su brazo para donar, dándole a muchos el regalo de llenar una nueva página de vida.

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