En busca de una Carta Magna atemperada a la actualidad cubana.

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Ago, 2018.- En 1975 fue sometido a discusión pública el anteproyecto de Constitución de la República de Cuba que hasta hoy tiene el país.

A 43 años el proceso se repite en busca de una Carta Magna atemperada a la realidad política, económica y social actual, y al futuro previsible.


Importante desempeño de expertos en el debate del Proyecto de Constitución.

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Las Tunas.- Provechosa ha sido para la población de la provincia de Las Tunas la presencia de un dúo de expertos en cada una de las reuniones realizadas hasta la fecha, como parte del proceso de debate popular sobre el Proyecto de Constitución, aprobado por el Parlamento Cubano.

Esas personas recibieron una intensa capacitación sobre los diferentes aspectos recogidos en el documento, de parte de especialistas de varios organismos, para facilitar el análisis y registrar las propuestas de modificación, adición, eliminación y dudas.

En cada uno de los dúos hay un profesional del sector jurídico, quienes son los encargados de explicar los diferentes aspectos sobre los que pregunten los asistentes, en relación con los 224 artículos, 87 más que la vigente Carta Magna, de los cuales se mantienen 11, 113 fueron modificados y 13 eliminados.

Las 263 parejas de expertos de la provincia de Las Tunas poseen experiencias en procesos políticos anteriores, como el de los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido Comunista de Cuba (PCC) y la Revolución, y dominan lo concerniente al carácter socialista del sistema político, económico y social.

Como ya se ha informado, en el territorio están previstos seis mil 446 encuentros entre todos los sectores de la sociedad como trabajadores estatales y no estatales, estudiantes, campesinos individuales y cooperativistas y población en general, residentes en todas las comunidades rurales y urbanas.

Descargue aquí Proyecto de Constitución de la República de Cuba

En los ocho municipios, el proceso de debate del Proyecto de la Constitución es de amplio alcance, participativo y democrático pues todas las personas con capacidad legal pueden hacer sus propuestas sobre cualquiera de los artículos.

Las opiniones y sugerencias de cambios serán valoradas por la Asamblea Nacional del Poder Popular, antes del referendo final.


Reforma Constitucional: una consulta para toda Cuba.

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A casi 150 años de promulgada la primera Ley de leyes en Cuba, los cubanos protagonizamos uno de los retos de mayor trascendencia para la Revolución: participar en una reforma constitucional que refleje las transformaciones económicas, políticas y sociales ocurridas en los últimos años.

En esta hora de profundo desafío, de lo que se suscriba en ese texto sagrado, dependerá la defensa de nuestros derechos y principios fundamentales.

Así que el compromiso no solo está en asistir a la consulta popular; sino en realmente participar, contribuir desde la responsabilidad individual y colectiva con el futuro de Cuba.

Cada ciudadano tiene el deber de aportar a la elaboración del más importante documento jurídico de la nación. Por ello es imprescindible que en el centro de trabajo o en la comunidad tributemos con nuestros criterios al consenso necesario, que ha de forjarse de opiniones diversas, para conformar el texto constitucional.

El proyecto de Carta Magna propone una visión moderna y actualizada del tejido social, económico y político del país. Ese es el proyecto de Constitución que está en la calle, en los barrios, en las instituciones, en los centros laborales. Lograr una consulta popular provechosa, es una responsabilidad popular; participar directamente, es un derecho que debemos hacer valer.

No hay dudas de que Cuba avanza desde su raíz. Inspirados en el legado de José Martí y de todos los próceres independentistas, guiados por el pensamiento del líder histórico de la Revolución, Fidel Castro, hay que trabajar para lograr una norma constitucional que refleje la perdurabilidad de una nación donde se fortalezca la institucionalidad del Estado revolucionario y prevalezca la prédica martiana de que “La Ley primera de nuestra República sea el culto de los cubanos a la dignidad plena del hombre”.

La historia constitucional de Cuba nació en la manigua con el clamor de las guerras independentistas. El nuevo texto sintetizará, como los documentos antecesores, las luchas del pueblo cubano por su independencia y soberanía.

La discusión del proyecto de Carta Magna, iniciado el pasado 13 de agosto, nos reafirma que el pueblo cubano es constituyente, y que este es un proceso que da un ejemplo profundamente democrático al mundo.

El contenido del proyecto de la nueva Constitución, desde su preámbulo, se sustenta en el ideario del líder de la Revolución cubana, y establece que Cuba es un Estado Socialista de Derecho, responsabilizado con el fortalecimiento de la unidad nacional, y donde el Partido es el rector de la sociedad.

La consulta popular que se extenderá hasta el 15 de noviembre es un ejercicio de responsabilidad con el presente y el futuro del país, con el fin de construir una Ley de leyes para los nuevos tiempos, para transformar y ascender como nación, como sociedad y como pueblo.

Cuba vive una fase decisiva del proceso de Reforma constitucional. El momento es ahora, y quien deje para después su participación perderá la oportunidad de contribuir a la construcción colectiva del histórico documento.


Tomar parte del futuro.

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La reforma constitucional, además de actualizar las relaciones que se materializan entre la base económica y la superestructura social; se perfila como un espacio para dotar de legitimidad a la proyección de desarrollo que tiene como meta-fin el socialismo próspero y sostenible.

Por estos días, el ojo del huracán, como habitualmente referimos para hablar de lo que ocupa la atención de todos, se localiza en la Reforma a la Constitución de la República de Cuba.

La reforma constitucional, además de actualizar las relaciones que se materializan entre la base económica y la superestructura social; se perfila como un espacio para dotar de legitimidad a la proyección de desarrollo que tiene como meta-fin el socialismo próspero y sostenible.

En las actuales condiciones, alcanzar esa meta-fin, supone, entre otros elementos, considerar las vías y métodos para lograr la socialización de la economía y la política. Aspecto que demanda un análisis en torno a la reestructuración, reorganización y ordenación de las relaciones sociales y la distribución de las riquezas.

En este sentido, la reforma constitucional, como mecanismo de «autodefensa» de la Constitución en el país, se concibe como ocasión propicia para alcanzar mayores consensos en la sociedad.

Reformar la Constitución genera un compromiso y diálogo entre la generación histórica de la Revolución y aquella que la releva en el ejercicio del poder político. Implica cambio, transformación, al tiempo que lealtad a los valores y principios fundacionales que pautan una sociedad diferente.

Modificar la disposición normativa de superior jerarquía política y jurídica para atemperarla a la realidad social es un aspecto necesario, solo si se parte de su carácter normativo. La supremacía constitucional se erige en elemento cardinal para la sociedad cubana actual.

El camino de la reforma constitucional, de forma especial dentro de él, la etapa deliberativa –y en este caso de consulta popular–, debe ser expresión democrática y se mide, entre otros, por los principios de la mayoría cualitativa, la participación popular, la publicidad, la transparencia, la contradicción, el debate profundo, respetuoso y el control permanente.

La consulta en torno a la reforma constitucional ha de comprenderse como una oportunidad de fertilizar conceptos propios y originales, adaptados a nuestro entorno y que tributen a la consolidación del socialismo cubano.

UN PROCESO AGLUTINADOR

La consulta popular implica un razonamiento apegado a la lógica democrática del poder popular y que indica que debe ser un fenómeno armonizador y aglutinador de todos los sectores sociales y de expresión de sus intereses.

Para Cuba y los cubanos, se configura como capacidad de ser, de tomar parte del futuro. Las instituciones estatales, organizaciones de masas, sociales y políticas facilitarán un escenario donde el contenido de la reforma, aspecto transcendental para el pueblo, transite por una cabal comprensión, que permita decidir. Como decía el apóstol: «… no puede votar sobre la Constitución quien no sepa leer en ella».

La ciudadanía debe tener un papel activo, utilizar los métodos propicios que permitan conocer, satisfacer dudas, realizar interrogantes y plantear sus preocupaciones.

Es importante en esta etapa evadir que los ciudadanos cubanos nos concentremos en solo un artículo o una parte del articulado. Lo principal es que se realice un balance en torno al contenido que encierra el anteproyecto en su conjunto y –en consecuencia– actuar.

En este proceso de consulta popular, pensar en sociedad y sus actores se revela como elemento sustancial para Cuba. Deben fomentarse diálogos interdisciplinarios y multidisciplinarios entre diversas áreas del conocimiento. Esto responde a la necesaria articulación entre ciencia y toma de decisiones políticas.

En la consulta popular las miradas no deben ser independientes, enclaustradas en mimetismos, copias, ni en reglas exactas; en sociedad lo absoluto puede resultar relativo o viceversa.

Se debe pensar con integralidad, porque «pensar es servir», pensar bien, pensar para cambiar todo lo que deba ser cambiado, pero siempre con la premisa de mantener los logros sociales, derechos de los ciudadanos y sus garantías, así como los principios cardinales de la sociedad cubana, aquellos que heredamos del pensamiento y la acción de los hijos más iluminados de esta tierra, aquellos que estamos compelidos a defender en el presente, actualidad que nos recuerda, constantemente, ante el peligro de perdernos en el horizonte, el deber de garantizarlos para el futuro.

La consulta, en tanto popular, es de todos, con todos y para todos. Todos debemos tener como premisa para el análisis del anteproyecto, la máxima martiana que encabeza la Constitución cubana de 1976: «Yo quiero que la ley primera de la República, sea el culto de los cubanos a la dignidad plena del hombre».
 
*El autor de este trabajo es Profesor de Derecho Constitucional y Administrativo de la Facultad de Derecho de la Universidad de La Habana.

CINCO SUGERENCIAS PARA UNA PARTICIPACIÓN EFECTIVA EN LA CONSULTA POPULAR

ESTUDIE EL PROYECTO DE CONSTITUCIÓN

Puede adquirirlo en formato impreso en los estanquillos o descargar su versión digital en los sitios web de los medios de comunicación del país. Lea con cuidado la introducción al análisis que encabeza el documento, y que puede serle muy útil para ubicarse en el contexto y hacerse una idea general de las formulaciones. Repase con detenimiento el preámbulo y los 224 artículos: subraye, marque, anote sus dudas, opiniones, propuestas. El glosario de términos al final del tabloide es una herramienta provechosa.

VUELVA SOBRE LA CARTA MAGNA VIGENTE

Una nueva lectura a la Constitución vigente –proclamada en 1976 y reformada en 1978, 1992 y 2002– le dará más claridad sobre las transformaciones propuestas: qué se mantiene, modifica o elimina; y le posibilitará formarse una opinión más sólida. También le puede resultar ventajoso volver sobre los debates que sostuvieron acerca del proyecto los diputados a la Asamblea Nacional, y que la prensa impresa publicó, y a los documentos derivados del VII Congreso del Partido.

ORGANICE SUS IDEAS

Aunque escuchar a sus vecinos o compañeros de trabajo en el momento de la reunión de consulta de seguro le suscitará nuevas ideas, le será provechoso listar (de forma mental o escrita) las dudas, opiniones o propuestas que desee hacer constar en ese momento, así evitará dispersarse o que se le quede algo por decir. Es necesario enfatizar en que la Constitución es un texto de mínimos, y no puede abarcar aquello que las leyes deben definir.

RECUERDE QUE TODAS LAS OPINIONES VALEN

La reunión de consulta no es un espacio para enfrentar posiciones, ni para votar a favor o en contra. Todas las opiniones serán recogidas y tomadas en cuenta; por eso, escuche con respeto los criterios de los demás, aunque no concuerde. Cada ciudadano cubano está en el derecho de participar. Las consideraciones divergentes le pueden dar nuevas luces sobre un tema, o reafirmarlo en su posición.

LOS CRITERIOS EN POSITIVO TAMBIÉN SON IMPORTANTES

Si quiere respaldar un artículo determinado, no crea que porque nadie se pronuncie en contra se hace innecesaria su intervención. Apoyar un contenido es válido, y usted no estará presente en el resto de las reuniones del país, donde sí puede que difieran de su posición. No olvide que su actitud contribuye a la formación del consenso: el desacuerdo con un aspecto no invalida el resto del contenido.