Altanero como las palmas se levanta el Faro de Lucrecia, 142 años después de inaugurado


Ubicada en la costa norte del municipio de Banes, Punta Lucrecia es famosa porque precisamente allí,  se yergue desde hace 142 años, altanero como nuestras palmas reales, el Faro de Lucrecia. A unos pocos metros de su base, las azuladas aguas del océano Atlántico rompen en enormes olas contra el manto acerado de los arrecifes.

Inaugurado el 10 de octubre de l868, el mismo día que Carlos Manuel de Céspedes concedía la libertad a sus esclavos en La Demajagua y daba el grito de Independencia o Muerte, iniciando la Guerra de los Diez Años contra el colonialismo español, se inaugura el faro, reflejando sus fanales como coincidencia simbólica la Luz de Yara.

Punta Lucrecia es un lugar verdaderamente hermoso, cuyo paisaje natural, que ha sido modificado muy levemente por la mano del hombre, es capaz de impresionar gratamente a los visitantes que arriban a esta intrincada zona de la provincia holguinera.

Las cálidas aguas del océano Atlántico llegan a la costa en rollos de olas, entre las que revoletean manadas de gaviotas  en busca de alimentos, llenando de sonidos peculiares los contornos de esta zona verdaderamente extraordinaria.

Los constantes naufragios ocurridos por estas costas, en las que se perdían valiosas cargas de vinos, tejidos y otras mercancías fue lo que obligó a las autoridades españolas en 1856 a realizar los estudios necesarios para la construcción del mencionado faro.

Pero no es hasta siete años después, el 29 de agosto de 1863, cuando se inician los primeros trabajos constructivos de esta importante obra para la navegación.

La roca utilizada en la magnífica construcción que ha resistido impasible el paso de los años, fue sacada de una cantera ubicada a unos dos kilómetros de distancia de donde se comenzó a edificar la base.

Para trasladar los enormes bloques de piedra, cuyo peso suma varias toneladas, desde el lugar de su extracción hasta la obra se hizo necesaria la construcción de un rústico ferrocarril arrastrado por bueyes y cuyos carros rodaban por carriles de madera. Cientos de negros esclavos perdieron sus vidas en la construcción y ejecución del singular proyecto.

La base del faro es octagonal hasta un alto aproximado de once pies; toda la estructura de la torre es redonda, con un corredor en los altos que circula la cúpula. La altura de la torre es de 121 pies, con una escalera en espiral que tiene 218 escalones. La primera farola y la máquina utilizada por este gigante de la señalización marítima fueron fabricadas en París, capital de Francia.

El faro comenzó a prestar sus servicios a la navegación el 10 de octubre de 1868, pero los mismos duraron poco, debido a que las tropas insurrectas llegaron hasta este lugar y destruyeron sus aparatos lumínicos e incorporaron a los torreros a la campaña libertadora.

Hoy día sigue siendo un enigma para los especialistas la mezcla utilizada para pegar los enormes bloques de piedras, que pesan varias toneladas, y los medios utilizados para elevarlos a lo último de su cúspide.

Esta enorme mole de piedra que se levanta hacia lo alto ha permanecido impasible a las furia de la naturaleza. Es la misma que resistió imbatible los poderosos vientos del huracán Ike que superaron los 300 kilómetros por hora y la que este 10 de Octubre cumple 142 años de ofrecer sus servicios a la navegación internacional.

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