Hacerles la tarea


 

1 a 1“Mi hija no puede ser menos que nadie en la escuela, y si otros padres lo hacen, ¿por qué yo no?”. Así decía una vecina en esos días donde hay pruebas, seminarios y trabajos independientes a propósito de la “ayuda” que le daba a su hija adolescente cuando le redactaba e imprimía, en la computadora de su trabajo, las respuestas de una tarea escolar.

Muchos de esos trabajos redactados por padres, madres, hermanos o tíos con acceso a Internet casi nunca poseen el vocabulario de niños o adolescentes, por mucho nivel cultural que posean. Algunos están llenos de conceptos científicos, más cercanos a los de un estudiante universitario que los escritos por una adolescente en secundaria básica.

Lo peor de todo es que ahí no se terminan las historias. Después estas sacrificadas familias gritan a los cuatro vientos las notas de sus hijos y uno se queda siempre con la duda ¿de los hijos, o de ellos? O peor, ¿de Wikipedia o Ecured?

2 a 2En esos momentos me pregunto si los “profes” no sienten el engaño en ese tipo de trabajos, que muchas veces no provienen de sus estudiantes más brillantes.

Es cierto que el apoyo familiar es insustituible para contribuir al aprendizaje y, por supuesto, si un niño no entiende una tarea, o si el contenido es difícil, debe o puede recurrir a los padres, parientes, vecinos o a quien tenga al alcance para ayudarlo a evacuar sus dudas.
Pero una cosa es apoyarlos de manera sabia para que resuelvan sus inquietudes y otra bien distinta es hacerles las tareas o cualquier otro trabajo orientado por los maestros.

Recuerdo mi asombro ante la cantidad de concursos que promovía a Organización de Pioneros José Martí, los cuales debían recogerse en álbumes, y no creo que tuvieran otro destino más allá del aula. Ante mi preocupación, una “profe” me dijo: “es una estrategia para que los niños pasen más tiempo en esa recreación sana que en la calle”. Y yo puse cara de susto, pensé cuánto hemos maltratado el concepto de recreación, en lo saludable que es el juego para los niños y sobre todo en lo padres, que al final debían encargarse de los concursos para que sus hijos no incumplieran con la escuela.

También, me gustaría saber en qué medida ciertos padres pretenden que sus hijos se conviertan en profesionales, técnicos, especialistas en diferentes disciplinas si no fomentan el autoestudio en los pequeños, o no les enseñan la importancia de acudir a libros y textos escolares para hacer sus tareas.

¿Creerán que cortando y pegando de enciclopedias digitales se resuelve el problema?

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