¿Somos adictos a nuestros celulares?


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¿Somos adictos a nuestros celulares? No se asuste, no pretendemos criticar el uso de la telefonía móvil o celular, pues muchas ventajas tiene en los tiempos actuales, pues ha pasado de considerarse un lujo, debido a que estos aparatos nos pueden facilitar la vida en muchos momentos.

Desde el 2008 cuando se aprobó la venta de líneas a los cubanos hasta ahora, hay más de 3 millones de celulares en el país. Solo en nuestro municipio hay cerca de 5 mil.

Está claro que hay cientos de ventajas en la utilización del teléfono móvil, pero muchos usuarios tiene que empezar a plantearse si no se estarán convirtiendo en auténticos móvil-dependientes, al no poder estar ni un minuto sin su teléfono.

Aunque pueda parecer exagerado, numerosos investigadores ya alertan que hay muchas personas con teléfono móvil sufriendo problemas físicos y psicológicos como ansiedad, palpitaciones y sudores cuando olvidan el celular en casa, no tienen saldo, se quedan sin cobertura o sin batería.

Y tú, ¿Te levantas en medio de la noche si te llega un mensaje? ¿Almuerzas, desayunas, comes y hasta vas al baño sin alejarte del celular? ¿Sales de casa siempre con el cargador porque no puedes soportar quedarte sin batería? ¿Eres capaz de detener cualquier actividad-incluso las más gratificantes- tras una sola vibración del teléfono?

Pues si la respuesta es afirmativa a varias de estas preguntas es muy posible que estés demasiado enganchado a tu teléfono. La adicción al celular recibe el nombre de nomofobia y que se refiere a la ansiedad o miedo irracional a quedarse sin acceso al celular.

Aunque no está considerada como una enfermedad o trastorno psicológico, la adicción al celular nos puede causar graves problemas en la vida diaria, tanto en el trabajo como en nuestras relaciones con las personas que nos rodean.

27 d e 1Los síntomas más comunes son de esa adicción son: sensación de susto o alarma si lo dejas; sensación de que algo malo va a ocurrir porque no lo tienes; escucharlo sonar aun estando dormido o teniéndolo apagado; tendencia a sacarlo de tu bolso o bolsillo para ver si es tuyo el que suena, cuando estás en grupo; utilizarlo como método de aislamiento social por temor a las multitudes; realizar llamadas y enviar mensajes sin una razón específica.

De la misma forma que se produce en otro tipo de adicciones, el uso del móvil se convierte en preocupante cuando pasa a ser una conducta repetitiva y que nos produce placer. Una población más afectada por esta adicción son los adolescentes y jóvenes. Nos debemos preocupar si nuestros hijos o sus amigos usan el móvil a todas horas: en casa, en el aula, entre clase y clase, toman fotos constantemente, juegan durante todo su tiempo libre y no pueden pasar 5 minutos sin verificar si existe alguna llamada perdida.

Pero ¿qué hacemos ante una posible adicción al móvil? Lo primero es reconocer que has creado dependencia a este y debes dejar de pensar en él como un aparato que controla nuestras vidas. Recuerda: el celular no es más que una herramienta para ayudarnos. Un día, lo empezarás a usar solo en determinados momentos del día, lo podrás apagar cuando no lo necesites, salir sin él.

Recuerda que el problema en este caso es que los móviles nos han cambiado la vida, más allá de las aplicaciones para casi todo, los mensajes y llamadas. Porque gracias a la velocidad de las nuevas tecnologías, casi a diario aparece un modelo nuevo y otras formas de consumismo por las que no debemos dejarnos asfixiar.

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