Un domingo de mucha luz


guerra necesaria

Fue un domingo, desde una valla de gallos, en el poblado santiaguero de Baire, donde la historia terminó por recoger que se dio el grito de ¡Viva Cuba Libre!; pero fue realmente en varios lugares simultáneos, tanto en Oriente, Centro y Occidente, donde se dieron las acciones con las que se reiniciaron, el 24 de febrero de 1895, nuestras luchas independentistas.

Ese mismo día, José Martí, su principal gestador, llegaba, junto a Máximo Gómez a la ciudad dominicana de Montecristi, lugar desde el cual, un mes y un día después, darían a conocer el programa político de esta nueva contienda. En el mismo se reconocía que, después de preparación gloriosa y cruenta, la Revolución de independencia iniciada en Yara, había entrado en Cuba en un nuevo período de guerra.

Atrás quedaban los años de preparación minuciosa, de unir a los cubanos en la emigración, de limar asperezas entre jefes militares, de superar reveses, como el del plan La Fernandina.

Etapa gloriosa esa, la de Patria y la del nacimiento de un partido político, revolucionario y cubano; el primero de su tipo que surgía en el mundo para organizar un movimiento de liberación nacional. Reposo turbulento, fecunda tregua.

Ese mismo día se derramaba sangre cubana en los campos insurrectos, parte considerable de ella en el Occidente, región que hasta ese momento había permanecido aislada del machete mambí, pero que en los próximos 2 años supliría con creces el tiempo perdido.

En menos de un año, una columna invasora atravesaría todo el país, de punta a punta; se formaría un gobierno revolucionario, sin las contradiciones que lastraron los anteriores períodos bélicos y el número de expediciones que arribaron a las costas cubanas se multiplicaría por 6, todo eso gracias a la labor de quien dejó de estar físicamente pocos meses después de iniciada la Guerra a la que él mismo llamaría Necesaria.

El 24 de febrero es mucho más que un día para la Historia. No por gusto se escogió esta fecha para proclamar, en 1976, la actual Constitución cubana, en un recordatorio de que en fechas como estas siempre habrá, como aquel domingo de 1895, una luz especial.

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