“Yo te amo, ciudad, yo soy tu sombra”


6 f

Brindo por ti y por mi. Brindo por los colores de la vida y esos amores que son fuegos eternos. Brindo por tus calles amplias y tus mujeres hermosas. Brindo por la brisa marina que refresca tu rostro, por el sol y los azúcares de tus cañas.

Brindo por el mar lleno de caracoles y olas, por el beso que roza la piel de esta tierra de bananos. Brindo por tus parques de frondosos flamboyanes y de glorieta. Brindo por la sirena que nos despierta cada mañana como un reloj mágico, por el puente que observa el hilo de agua correr debajo de su armadura.

Brindo por tus viejas casas y los sonidos de las añejas maderas que contienen secretos memorables . Brindo por la poesia escrita sobre una ola que viene a enamorarnos desde la playa incomprable de fina arena. Brindo por la historia que bebe del manantial inagotable de un pueblo culto y virtuoso que mira hacia el futuro construyendo presentes.

Brindo por el sudor de los jornaleros, por el magisterio de los maestros, por la curación de los enfermos , por el sol que se levanta luminoso cada dia por el antológico Faro de Lucrecia, por la luna taciturna y fría que nos acompaña en las noches silenciosas.

Brindo por la sonrisa de los niños y las niñas que son el tesoro mejor guardado de esta tierra. Brindo los ancianos que van a sentarse al parque a contar las historias del ayer, por la música de Peruchín y Cotán, por la fina palabra de Gastón Baquero y Luis Augusto Méndez, por los fervores desefrenados de Asunción y Mercedes Cuesta.

Brindo por la palabra que escribió sobre el escudo: Pro-Baní-Semper, por el himno de Ricardo Varona Pupo, por la canción que va de Rondón a Veguita, por el viaje del Panchito y los areitos aborigenes que te marcaron como la Capital Arqueológica de Cuba.

Brindo por esa fe incesante de superación, por la lluvia que cae como una sinfonía sobre los tejados. Brindo por los de ayer y hoy, por los que están y los que no, por las flores que crecen silvestres en la Loma de la Campana, por los latidos de tu corazón, por la pasión con que me acoges y me abrigas, por la luz que nos guía y por los 108 años que has vivido y por los que vivirás.

Brindo por el bardo que escribió: “Yo te amo, ciudad, yo soy tu sombra”.

Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar