Peregrinar por Cuba

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Habrá algunos, que no vivan en Cuba, que se pregunten por qué en la mañana de este jueves se llenaron las calles de hombres, mujeres y niños. Quizás muchos miren con asombro este peregrinar uniforme, que recorre la ciudad. Pero el joven cubano, que creció viendo Kangamba, Cabinda, Carabana, que miraba en la vitrina las medallas del abuelo, y le escuchó mil veces las historias de las praderas africanas, las explosiones de las bombas, las mujeres exhuberantes y las heridas, que nunca faltaron en su cuerpo, él sí sabe por qué toda Cuba despertó ayer más temprano que de costumbre. Sabe bien por qué los pioneritos se abrocharon la pañoleta y salieron a formar un cordón gigantezco, que arropara el paso de los que peregrinaban hasta el Panteón de los Mártires de los Caídos por la Defensa, en el Cementerio Norte de esta ciudad.


Crisis de Octubre: “La nación en pie de guerra” (Segunda Parte y final)

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La zona de Veguita 3 está ubicada a pocos kilómetros de la ciudad de Banes, en la actual provincia de Holguín. Allí existía, en 1962, un pequeño barrio rural. Lo que menos se imaginaba una de las familias residentes en ese lugar era que el 27 de octubre de ese propio año iban a estar a punto de morir aplastados por un avión espía norteamericano U-2, derribado por una batería de cohetes antiaéreos soviéticos instalada en la zona de La Anita. El mismo cayó frente a su casa, en medio del camino que da acceso al lugar.


Crisis de Octubre: “La nación en pie de guerra” (Primera Parte)

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Así titularon los medios de prensa nacionales, el 23 de octubre de 1962, la orden de alarma de combate dada por el Comandante en Jefe Fidel Castro, en horas de la tarde del día 22, ante el peligro de la agresión dispuesta por el presidente norteamericano John F. Kennedy contra Cuba. La Crisis de Octubre, Crisis de los Misiles o Crisis del Caribe, como se conoce en el mundo, iniciaba su desarrollo imprevisible.


Cuando los cubanos comenzaron la guerra por su independencia

guerra necesariaLos esclavos se preparaban aquella mañana del 10 de octubre de 1868 para cumplir con el trabajo diario en el ingenio La Damajagua, cuando Carlos Manuel de Céspedes les habló con profunda pasión patriótica:”Ciudadanos, ese sol que veis alzase por la cumbre del Turquino viene a alumbrar el primer día de Libertad e Independencia de Cuba”.