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Frente al espejo del hogar

Difieren en cantidad, posición económica y formas de proyectarse ante la sociedad y la vida, pero si las comparamos, su principal punto de contacto es el amor que se profesan y los deseos inmensos de salud y prosperidad que siempre los acompaña. Así son las familias, ese núcleo indispensable que va más allá de ser integrante de una libreta de abastecimientos.

Abuelos, padres, madres, hijos, nietos…  y hasta las suegras forman parte de todo lo que somos, de ese engranaje único que pone al mundo a nuestros pies si de hogares se trata. Es entonces cuando cada uno debe y tiene que cumplir su función y convertirse en un personaje real, según sus características y personalidad.

El horcón principal es el abuelo o abuela, mandamás por excelencia, que dicta, como el mejor letrado, resoluciones, leyes y sentencias. La chef de cocina y activista de festividades se encarga de la cena de fin de año, cumpleaños y cuanta celebración venga en el plan de trabajo o no. También esta el médico de la familia, encargado de, como su cargo indica, correr con todo el que necesita una visita al hospital, oficina de vivienda o trámites de cualquier índole.

Claro, los hijos y nietos tienen sus charreteras de mando. Está, en primer lugar, el preferida/o, que aunque se equivoque infinidad de veces, siempre se le ecuentra una justificación, porque es el arquitecto/a de obras perfectas. En esta lista no pueden faltar los segundones, que aunque se esfuercen, siempre llegan cuando todo fue repartido.

Sin embargo, cuando se habla de familia no se puede olvidar a la oveja negra, esa que solo tiene lunares negros y puede enchapar en oro la casa, que no recibe reconocimiento alguno, protágonico siempre de este papel la nuera o el yerno cuando comparten vivienda con la generación del ayer o con la carismática suegra, que, en fase de luna llena y madrasta de Cenicienta, le da una pizca de sal y pimienta a la receta de la convivencia.

Este es solo un ejemplo, una parte del guión que interpretan algunos de los personajes de las familias. Y claro está, todas son diferentes y existen casos que parecen sacadas de revista, porque todo es color rosa, aparentemente, pero considero que ya  eso parte de otra  historia.

Lilian Ferias Pérez

Licenciada en Periodismo, Periodista en la Emisora Radio Banes. Amante de la lectura, la naturaleza y el buen cine.

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