Inicio

Razones para seguir viviendo


1 x 1

Yarixa camina por las calles de Banes, ensimismada. Un niño le pasa por el lado corriendo, la roza y ella ni siquiera advierte su presencia. Yarixa se esta alejando del mundo, así le dicen sus amigos y familiares, esos mismos que no se han separado de su lado a pesar de lo que hoy vive. A Yari se le ve menlancolica, sin deseos de vivir y todo por una noche de alcohol y locura que marchitó su juventud.

Yarixa tenía una relación estable, conoció a su novio en el pre, el escogió la universidad y ella, al terminar el duodécimo grado, se apuntó para un curso de inglés. Se querian mucho, tenian varios planes, los de siempre en una pareja común: tener una casa propia, construir una familia. No habían dejado de prometerse amor eterno hasta aquella noche. La distancia fue más fuerte entre ellos, má fuerte que el amor que se tenían.

Yarixa no podrá olvidar nunca aquel sábado. Fue a una fiesta, allí conoció a Bruno y se entrego a él sin contar ninguno de los dos con protección. Bruno tenia VIH, y aún sabiendolo, no le importo contagiar a Yarixa. Ella se enteró poco tiempo después de quién era el muchacho, por casualidad, en una conversación entre amigas.

Hace un mes, Yarixa recibió la noticia de que tiene VIH. Todo se le derrumbó a su alrededor: perdió el amor de su novio, quien aún no puede verla a los ojos, pero aún tiene la comprension de sus amigos, los verdaderos. El apoyo de sus padres nunca lo perderá, haga lo que haga, le dijo su madre entre lágrimas.

Pero hay algunos que la miran como si tuviese lepra cuando camina por la calle y esa situación, lejos de incomodarle o enfurecerla, la entristece sobre manera.

Hoy, sus sueños han cambiado: con tan solo 18 años le ha tocado conocer un dolor que pensaba nunca le tocaría vivir. Cada día saca motivaciones para afrontar las dificultades y vivir cuanto pueda por sus padres.

Hoy, primero de diciembre, se celebra el Día Internacional de lucha contra el VIH, enfermedad que ha cobrado la vida de miles de personas en el mundo. Especificamente en nuestro país, el sistema de salud y varias organizaciones e instituciones sociales lanzan campañas con el propósito de brindarles apoyo a estas personas y sus familiares.

Asimismo, se toman todas las medidas necesarias para que los que padecen el virus de inmunodeficiencia adquirida no sean discriminados; aún así, todavía hay rostros marcados por las huellas de la incomprension.

El VIH es una dolorosa enfermedad, las personas que la padecen deben aprender a convivir con ella sin alimentar la desesperanza o pensar en la muerte. A pesar de lo angosto del camino, siempre hay razones para seguir adelante para seguir viviendo.

Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar