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Conmovedores relatos de hombres que tuvieron que mutilar su cuerpo para vencer el hambre y mantener a su familia cuando eran empleados de United Fruit Company, conocí a través de mi padre, que contaba con dolor aquella trágica situación, vivida en el poblado de Los Ángeles, zona ubicada a unos 10 kilómetros del municipio de Banes, al norte de la provincia cubana de Holguín.

Él recordaba con amargura a uno de sus amigos, José Reyes Expósito, a quien le apodaban Torbellino, ya fallecido. El sobrenombre surgió cuando era boxeador amateur en el barrio de Los Ángeles, donde cruzaba guantes para ganarse algunos centavos en su juventud.

Torbellino se casó, formó su familia, pero el salario que devengaba como cortador de caña lo colocó en una situación difícil, tan dura, que se vio obligado a amputarse un dedo del pie y 2 de la mano izquierda para cobrar un poco más de dinero que la compañía pagaba por accidente.

Durante una conversación que sostuvo el General de Ejército Raúl Castro Ruz, con Torbellino, a raíz de la visita que realizó para presidir la Tribuna Abierta celebrada en Banes por la liberación del niño Elián González, se recordaba aquella triste historia.

Recuerdo que Raúl le dijo: “Torbellino, si no llega a triunfar la Revolución tú tendrías hoy el tamaño de meñique”.

Abel Tarragó López, historiador local, y quien trabajó por muchos años en el hospital de la Compañía Norteamericana en diversos oficios, señaló que en el año 1938 ingresaron en esa unidad asistencial de la United Fruit Company 136 pacientes, de los cuales  33 eran por accidentes del trabajo provocados, y al finalizar ese mismo año el número de lesionados ascendía a 122.

La United Fruit Company (compañía norteamericana) poseía en el territorio de Banes, provincia de Holguín 2 mil 700 caballerías de las mejores tierras, de las cuales mil 140 caballerías las tenían dedicadas al cultivo de la caña de azúcar, unas 600 destinadas a potreros para el pastoreo del ganado y mil 160 caballerías de montes y sin cultivar.


Aquí radicaba el mayor imperio de los norteamericanos en Cuba en la posesión de tierras, y donde la mano de obra barata que utilizaban tenía sometidos a la más despiadada explotación a los obreros agrícolas, que a duras penas podían subsistir con el irrisorio salario que les pagaban.

Eran los esclavos de la “Mamita Yunai”. La miseria reinante, la falta de alimentos, las precarias situaciones de vida los obreros le obligaban a automutilarse, era la única alternativa, para recibir los beneficios de la Compañía Tropical de Seguros.

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