Read Time:2 Minute, 21 Second

“¡Qué calor!”; “¡Lo que nos espera en julio y agosto!”, “¡Se quema mi familia…! Esas y otras expresiones tan criollas se dejaron escuchar hace unos días en la cola del pollo donde me encontraba.

Similares opiniones signan por estas sofocantes jornadas cada espacio del campo y de la ciudad, centros de trabajo, coches, ómnibus, y son plato fuerte en los barrios; pero tras la queja por las elevadas temperaturas, sin mediar siquiera una pausa que indicara transición, alguien espetó: “¡Qué rico que llegan las vacaciones para irnos a la playa!, o mejor a un río, aunque tenga que irme a Baracoa, y seguro viene mi familia de La Habana, y podremos visitar Santiago de Cuba, el Santuario de El Cobre y el museo de cera de Bayamo, digo, si es que el calor no lo derrite…” y tras la risa satírica del comentario, volvió a la carga la mujer, que, sin la más mínima intención de hacer silencio, acotó: “Ahora hay que cuidarse, porque viene mucha gente y pueden traer el dengue y el zica, hay que mantener la vigilancia, lavarse las manos, evitar relaciones desprotegidas y no ingerir alimentos fuera de frío. Óigame, y estar atentos a los conductores, que beben y luego manejan, pues como el verano trae consigo cierta permisibilidad, todo se justifica con la frase de que estamos en verano y esta época del año es para disfrutar y festejar y no para cargarse con problemas mayores…”.

Al fin correspondió el turno de comprar a la parlanchina mujer, quien tras pagar en la caja registradora dejó un silencio que muchos agradecimos. Sin embargo, a mí me hizo reflexionar, pensé en cuanta razón le asiste a la criollísima banense, no solo en lo referente al calor, eso todos lo sufrimos en carne propia, sino en la posible proliferación de enfermedades infectocontagiosas en esta época, cuando el flujo de visitantes aumenta irremediablemente; en las relaciones desprotegidas cuando en minutos las hormonas nublan la razón y sucede el encuentro, sin escrúpulos ni miedos; en el lavado frecuente de las manos, en la ingestión de alimentos que ante las altas temperaturas se descomponen y provocan brotes diarréicos, reflexioné en cada palabra de aquella mujer cuyo torrente de voz se adueñó de aquel espacio, y tenía razón hasta en eso de que para ir a un buen río hay que salir del municipio, que ha sufrido tan intensa sequía… Y es que el verano es así, cálido, sofocante, variado, heterogéneo y riesgoso.

Valió la pena la retórica humorística de la mulata voluminosa. Su elocuencia innata molestó a muchos que aguardaban en la cola, a otros les arrancó el esbozo de una leve sonrisa, a los más carismáticos les cautivó su presencia y a mí, como a otros, nos llevó a una reflexión tan banense y cercana como ella.   

[ABTM id=3250]

Happy
Happy
0 %
Sad
Sad
0 %
Excited
Excited
0 %
Sleepy
Sleepy
0 %
Angry
Angry
0 %
Surprise
Surprise
0 %

Average Rating

5 Star
0%
4 Star
0%
3 Star
0%
2 Star
0%
1 Star
0%

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

3 + uno =