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Los árboles son, definitivamente, los pulmones de una ciudad, por eso, como bien dijera el más universal de todos los cubanos, nuestro Héroe Nacional José Martí: “Debiera exigirse a cada hombre, como título a gozar de derechos públicos, que hubiera plantado cierto número de árboles”.

La presencia de los árboles en el entorno trae consigo paz, sosiego, nos hace sentir serenos y tranquilos. Un árbol oxigena el aire que respiramos y a través de la fotosíntesis reduce el dióxido de carbono, sin embargo, tan importantes componentes del medio circundante no ocupan el lugar que bien merecen en pro de mejores ambientes, cosechas abundantes, copiosas precipitaciones, mantos freáticos robustecidos y por ende, una economía más próspera.

El 21 de junio se celebra cada año en Cuba el Día del trabajador forestal desde 1975, haciendo coincidir la fecha con el primer día del verano, cuando ya las posturas están en condiciones de ser llevadas a los campos para su siembra, pues en esas condiciones germinan de la mejor manera posible. El trabajador forestal realiza labores directas de roce, plantación, poda, raleo, corta, asereno, madero, cuidado y explotación de bosques, pero  también se desempeña en la fabricación de carbón vegetal, uno de los renglones exportables de peso con que cuenta el municipio.

Los trabajadores forestales tienen que enfrentar carencias de semillas, bolsas, fertilizantes, lo difícil de las condiciones de secano y otros muchos elementos ajenos como la humedad y permanencia de las posturas, con la intención de reforestar las zonas despobladas o que han sido epicentro del vandalismo boscoso en el país.

El carbón vegetal que se produce en Banes tiene una gran calidad, por lo cual se exporta. Foto: Raúl Oliva.

No solo incumbe  a estos hombres y mujeres el incremento de la densidad boscosa del municipio y del país, sino que debiera ser cotidiana la contribución de cada uno de los que habitamos esta tierra, pues al final todos salimos beneficiados con un mejor ambiente, una brisa más fresca, un aire más puro, un agua más potable y una sombra más acogedora que permita refrescar las elevadas temperaturas del verano.

Seamos conscientes de lo necesario de proteger los bosques, sembremos, como dijo Martí, cierto número de árboles, convirtámonos en cómplices de  una actividad que nos beneficia como especie, y recordemos que cuando se pesque el último pez, cuando se atrape el último pájaro y cuando se tale el ultimo árbol, el hombre se dará cuenta de que el dinero no se come y para entonces, quizás, sea tarde y el daño se convierta en irreversible.

Enarbolemos junto a los trabajadores forestales el estandarte ecologista y construyamos, con la siembra de árboles, un mundo mejor y más duradero, como merecido regalo a nuestros nietos.

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One thought on “Plantar la vida

  1. Esta iniciativa me parece una gran ayuda al mundo desde una tierra tan fértil y rica como lo es Cuba. Banes dentro de esta no desmerece, su propio nombre lo dice “sitio donde hay agua” el agua es la vida y por ende buen lugar para plantar. Yo no sigo viviendo en Banes pero ya he hecho mi contribución.

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