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Desde niño, mi abuela me decía que tomarse una cucharadita de miel de abejas cada mañana sería sinónimo de una longeva existencia. Me explicaba que era lo mejor para curar el catarro, el estrés o la desnutrición. La lista que hacía mi abuela era prácticamente interminable porque, en efecto, la dulce miel servía para remediar casi cualquier dolor o carencia del organismo humano.

Cuando conocí entonces a Ceferino Irenio Peña, un guajiro de unos 70 años de la zona de  Samá, en el oriental municipio de Banes, entonces me dije que mi abuela tenía mucha razón, ella sabía lo que decía de las enormes propiedades de la miel de abeja.

Ceferino es el máximo productor de miel ecológica del municipio de Banes, un innovador dentro de este maravilloso mundo, que según sus propias palabras, le han dado las mayores alegrías de la vida, y ser lo que es hoy, un hombre de éxito en el campo productivo.

“Aprendí este oficio de mi padre. Desde los siete años andaba detrás de él, por esos montes, entendiendo las colmenas, cuando la miel la vendíamos a kilo para poder sobrevivir. En aquella época dura, donde supuestamente había de todo, pero no podíamos comprar de nada”, afirma Ceferino.

“Cuando era un chiquillo, a toda hora quería ponerme un velo distinto al que se usa hoy, para ir a ver los panales que sacaba mi papá. Por eso terminé en este mundo mágico que tiene mucho de teatro y de música, y aunque la abeja exige complejos cuidados, con el apoyo de modernas tecnologías, logré excelentes resultados”, explica.

 El productor destacó que estos insectos producen mieles más livianas que se cotizan muy bien dentro del mercado, además de que su cuidado resulta más sencillo. “Las abejas son como mi familia, las cuido y les tengo un cariño especial, porque ellas son muy nobles y laboriosas.

Al indagar sobre sus resultados me responde: “Estoy desde hace años por encima de las cuatro toneladas de miel ecológica, que se vende en el mercado internacional a buen precio, y eso me satisface, porque además de ayudar a mi economía, también aporta a la del país.

Ceferino es un guerrero de los montes, los desanda cada mañana y entrado el día, revisando sus colmenas, viendo cada detalle, sintiendo sus zumbidos y saboreando el dulce sabor de sus panales.

“En Banes hay buenos apicultores, y pese a las condiciones adversas del clima de los últimos años, sobrecumplimos en el 2020, no solo en la miel, sino también en la cera y el propóleo, y este 2021 vamos por más, porque creo que el país lo necesita, afirma este destacado productor.

Para finalizar, Ceferino Irenio Peña Esboza una sonrisa, pegado a sus colmenas, y afirma: “Yo las amo”.

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