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Willian sigue la tradición familiar del cultivo del ajo

Su empleo no lo inventó la generación de turno, viene de épocas pasadas y sobran evidencias sobre sus propiedades y beneficios para reclamar su presencia y, en términos financieros, su abaratamiento.

En la cocina es el rey, es la perfecta sazón para cualquier comida, como me decía mi abuela, que le pilaba cualquier cantidad para agregarle a las carnes, la sopa, el arroz y a lo que fuera, y le quedaba sabrosa, tenía magia y creo que un poco de razón.

Los libros de la ciencia y el imaginario popular señalan que el ajo es bueno porque tiene propiedades antisépticas, fungicidas, bactericidas y depurativas.Además, entre otras propiedades, es antioxidante, fortalece el sistema inmunitario y mejora nuestra salud cardiovascular.

La zona de Retrete,en Banes, tiene una tradición dentro del territorio en el cultivo del ajo. Fotos del autor.

En las lomas de Retrete, zona de renombre de este cultivo en el municipio de Banes, me encontré con Willian, un hombre relativamente joven que sigue la tradición familiar del cultivo del ajo, en una comarca donde los rendimientos han quedado como colgados a la historia por muchos motivos, entre ellos, el clima y los productos para el tratamiento del cultivo, que están muy escasos.

“Esta planta, para formar las hojas y después la cabeza, necesita en una etapa temperaturas más bajas, algo que sucede poco últimamente, y con la temperatura alta aparecen las plagas que han azotado con mucha frecuencia en los últimos tiempos”, afirma Willian.

“La plantación de ajo no ha ido a cero, pero ha estado cerca, ha faltado una estrategia para mantenerlo en esta zona”, afirma este productor, quien afirma además que “hay otros campesinos que han tenido interés en sembrarlo, pero tienen que comprar las cosas por fuera, la semilla, los productos químicos y eso es insostenible cuando no se tienen rendimientos altos”, agrega.

“Primero hago mis entregas a la cooperativa, según el plan conveniado, y el excedente lo comercializo con los Trabajadores por Cuenta Propia y directamente en las Ferias”, refiere este ajero, quien dice que, aunque el morado es el que más gusta, especialmente a las amas de casa por sus cabezas grandes, el blanco es de mayor rendimiento y gusto.

El cultivo del ajo en Banes se ha visto afectado en los últimos años

Entre ristras y mazos colgando del techo, Willian continúa viviendo sus sueños y se aferra a esa tradición que es como una historia bien plantada en las lomas de Retrete, donde los terrenos son propicios para el cultivo de este bulbo que, por cosas del mercado actual, su precio anda rozando las nubes.

Mucho sinsabor tiene hoy la producción de ajo, y Banes no escapa de esa realidad, donde se necesitan ingredientes que propicien mayor atención y prioridad, semillas más resistentes, la solución al inconveniente de que los productos que importa el país llegan muchas veces al surco por la vía informal, y, sobre todo, otorgar más prioridad a un renglón agrícola que resulta imprescindible en la cocina.

Willian, como las montañas de Retrete a su gente, continúa junto al surco haciendo posible el aroma que enamora las cocinas banenses y un poco más allá.

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