Read Time:2 Minute, 35 Second

“Yo me considero un evangelio vivo”, me confesó la maestra jubilada Magalys Vázquez Robles, pedagoga banense graduada en la antigua Escuela Normal para Maestros de Santiago de Cuba, en 1958, y que laboró durante casi 40 años en las aulas de este oriental municipio de la provincia de Holguín, Cuba.

Magalys me relata la larga e interesante historia de sus comienzos en una escuelita rural del barrio rural de Panceira, a los inicios de la Revolución triunfante de 1959, cuando el Comandante en jefe, Fidel Castro Ruz, abrió miles de aulas en todo el país para que los niños pudieran estudiar.

“Era una situación muy difícil, los colegios del campo no tenían prácticamente nada, ni sillas, ni mesas, eran gente muy pobre y analfabeta que se le daba ahora la oportunidad de estudiar y que llegaban recelosos, ariscos de verdad, prácticamente escondían sus rostros humildes entre los brazos”, relata Magalys.

A pie por esos intrincados caminos, o a veces en la grupa de un caballo, la entonces joven maestra cumplió su primera misión hasta pasar a alfabetizar en la zona del Chorro de Maíta, donde hoy se levanta el mundialmente conocido Museo de Sitio y la Aldea Taína, donde también la pobreza y el abandono de la educación de gobiernos anteriores era muy evidente.

“Buscábamos e inventábamos sillas, mesas y todo material para la educación de las personas. Fue una labor titánica y maravillosa de la cual guardo lindos recuerdos. Gente muy agradecida que comenzó a crecer y a formarse gracias a la campaña de alfabetización que acabó por sacar a Cuba de la oscuridad”, expresa esta maestra que hoy, cerca de los 80 años, tiene recuerdos memorables.

Me habla de su fe cristiana y su vocación martiana y fidelista, de su amor entrañable por Banes, del orgullo de ser cubana y de haberle entregado sus mejores energías a la educación, de la cual no solo enseñó, sino aprendió, porque en las aulas bebió de esa sabiduría de los niños y de sus compañeros que siempre la ayudaron a superar dificultades y andar por ese camino luminoso del cual siente eternamente orgullosa.

Me enseña fotos y periódicos, platica de la importancia de la educación cívica y moral, de rescatar algunos buenos métodos de la instrucción escolar y del papel del maestro en la formación estética y ciudadana del niño como el buen hombre del mañana, “porque ese el deber esencial de la pedagogía”, recalca.

En su cofre, distinciones y reconocimientos de la educación, como cederista y miliciana. Memorias que brillan en sus ojos y palpitan en el corazón. Evocaciones de familia con fotos en blanco y negro, en el largo camino de la vida, donde tiene un lugar privilegiado su amor al magisterio, al cual siempre le entregó lo mejor de sí.

“Yo sigo pegada a los libros, a las aulas, a los niños que ya crecieron y se hicieron hombres y profesionales, y cuando me encuentran por ahí, me dicen gracias maestra, y entonces siento una felicidad enorme, como una vanidad sana, y eso es lindo, muy lindo”, declara esta destacada pedagoga banense.

[ABTM id=2470]

Happy
Happy
0 %
Sad
Sad
0 %
Excited
Excited
0 %
Sleepy
Sleepy
0 %
Angry
Angry
0 %
Surprise
Surprise
0 %

Average Rating

5 Star
0%
4 Star
0%
3 Star
0%
2 Star
0%
1 Star
0%

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

16 + 9 =