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La agricultura en Cuba se enfrenta a su ser o no ser. Foto tomada de Internet.

La agricultura banense tiene ante sí el reto de cumplir los planes de 2021, y, además, sacarle a la tierra muchos más frutos que los actuales para poner en la mesa alimentos producidos localmente, tanto hoy como en los días en que logremos vencer a la pandemia. Este es un imperativo de la agricultura del territorio que amerita atención, ocupaciones y preocupaciones, tanto de autoridades como de los trabajadores.

¿Cuál es el panorama actual? Difícil compromiso en una agricultura que en más del 85 por ciento se desenvuelve en secano, es decir, a merced del clima, donde el cambio climático arremete con fuerza en un sector que en gran parte ocupa la llamada franja de fuego en la costa norteoriental, donde están ubicadas varias de sus unidades productoras.

Esto, unido a la escasez de los últimos años en los recursos materiales, paquetes tecnológicos, combustibles, lubricantes, maquinarias y otros insumos que inciden de manera decisiva, así como la pérdidas de cosechas, bajos rendimientos y, por ende, continuos incumplimientos con los programas de siembras y producción, más notables en el 2020, donde las caídas en las cosechas fueron muy visibles en la red de mercados y placitas del municipio.

La población demanda de mayores producciones. Foto del autor.

La situaciín anterior se refleja en que la producción y comercialización de viandas no llegó ni al 50 por ciento de lo estimado, y en el mismo orden estuvieron las hortalizas y los granos, donde las afectaciones mayores estuvieron en el frijol, en un territorio que venía alcanzando cosechas superiores a las 2 mil toneladas de este grano, que sustituye importaciones.

La campaña de siembra de frío -la más importante de la agricultura banense, con un programa superior a las 5 mil hectáreas- se enfrentó con similares condiciones materiales, aunque el suministro de combustible mejoró ligeramente, lo que permitió preparar más tierras con el uso de la maquinaria, aunque esta misma sigue siendo golpeada por otros problemas: carencias de neumáticos, lubricantes y piezas de repuesto.

EL NUEVO ORDENAMIENTO ECONÓMICO Y LAS PERSPECTIVAS DEL SECTOR

Un tema que preocupa y ocupa a los más de 8 mil miembros de cooperativas, campesinos individuales y usufructuarios, que ven ante sí una oportunidad, pero a la vez un escenario complejo en un territorio que, como hemos mencionado, las precipitaciones son escasas, los sistemas de riego muy limitados y las posibilidades tecnológicas aún están muy lejos de suplir las demandas.

“Hay que trabajar y ser más eficiente para tener”, dijo el Héroe del Trabajo de la República de Cuba y presidente de la Cooperativa 26 de Julio, de Flores, Alfredo Guerrero Laffita, ante este nuevo escenario, pero alertó que en muchos casos los insumos crecieron hasta 7 veces, mientras que los valores de los productos solo cuatro.

Leonardo Sainz Sánchez, campesino de la Cooperativa de Créditos y Servicios “Rubén López”, de Tasajeras, alto productor de hortalizas, precisó que sin contar con sistemas de riego, hoy no se puede avanzar en la agricultura, porque –refirió-, son cada vez más prolongadas las sequías y más devastadoras las plagas, como las que ha sufrido este año con el cultivo del tomate.

Sistema de riego por instalar, como parte del proyecto Prodecor.

Por su parte, Adrian Sablón, el mayor productor de granos del municipio de Banes, que aún espera la instalación de cuatro modernos sistemas de riego del proyecto Prodecor, opina que si se emplea con eficiencia los más de 100 equipos destinados a la producción de granos, el municipio pudiera acercarse nuevamente a las producciones de frijol y maíz, que colocaron al territorio como uno de los principales graneros de la provincia de Holguín.

El uso de implementos fabricados localmente, la producción de semillas propias, el uso de la tracción animal y la aplicación de materia orgánica, tabaquina y medios biológicos, son algunas de las alternativas que pone en práctica hoy el sector agropecuario banense y que pueden abaratar en algo las producciones y ayudar en alguna manera a que estas entidades alcancen las utilidades necesarias para pagar a sus trabajadores y transitar con cierta fluidez por los tiempos que corren.

LA FUERZA LABORAL

La agricultura del municipio de Banes, paradójicamente, carece de fuerza laboral, y cuando lo decimos así pudiera pensarse que los cerca de 8 mil hombres y mujeres que hoy se desenvuelven en este terreno son suficientes para alimentar a más de78 mil habitantes del territorio, más los compromisos que tiene con los municipios de Antilla y Holguín, más el consumo social.

“No hay brazos suficientes en el campo, la mayoría de los campesinos son personas mayores, a eso agréguele que ahora hay que pagar hasta100 pesos media jornada de trabajo para que te ayuden a limpiar o recoger cosechas”, alude Willian Rodriguez, un productor de ajo que tiene su finca en los altos de la loma de Retrete, opinión que comparte Alexei Ronda, presidente de la Cooperativa de Créditos y Servicios “Regino Guerrero”, de Los Ángeles.

“En el 2020, y en los últimos años, la integración de jóvenes a las cooperativas fue bastante pobre”, dijo el presidente municipal de la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP), Yohander Quevedo Obregón, aunque, agregó que “este 2021 comenzamos mejor a raíz del proceso asambleario de la organización, pero todavía hay muchas insuficiencias y, sobre todo, competencia con otros trabajos más atractivos en la zona, como son los polos turísticos de Guardalavaca y El Ramón de Antilla, que absorben mucha fuerza de trabajo joven. Ante ese reto hay que buscar mayores incentivos, entre ellos que las cooperativas sean rentables y logren repartir utilidades”, agregó el dirigente agrario.

La agricultura demanda de una mayor incorporación de jóvenes. Foto del autor.

Actualmente persisten actitudes que no se corresponden con la complejidad del momento: subdeclaración de la producción y siembras realizadas, cultivos no reportados y desvíos de las producciones a otros destinos no autorizados, así como ilegalidades y delitos con la producción terminada, destacó Ángel Fernández Almarales, delegado de la Agricultura en Banes. “Hoy, tenemos el deber de acompañar a la cooperativa a llegar hasta la finca del productor, porque allí es donde se ven las cosas y se implementan estos aspectos”, recalcó.

Una de las mayores preocupaciones de la población es la disponibilidad de carne de cerdo, producto que hoy se valoriza a altos precios en el mercado subterráneo, y que precisa de una atención especializada que debe empujar a la agricultura a poner en práctica con agilidad los programas de cría y desarrollo del puerco de capa oscura en los Módulos Pecuarios.

Las contrataciones no pueden seguir registrándose en las mesas de las oficinas, sino las cifras nunca se van a corresponder con la realidad, porque todavía no existe la conciencia de todos los productores.

POLOS PRODUCTIVOS

Con añoranza infinita, los banenses recuerdan los polos productivos de Godínez y Mejías, que en los años 90 del pasado siglo funcionaron como Frentes Mambises, capaces de cosechar en su conjunto cerca de 200 mil quintales de viandas, granos y hortalizas en un año. Ambos poseían amplias posibilidades de riego con cisternas capaces de regar tierras fértiles que abastecían al municipio y proporcionaban entregas abundantes a Holguín, Antilla y otros territorios.

Pero el tiempo los esfumó, y hoy Godínez es un parcelamiento improductivo, al igual que Mejías, que posee un canal que lo rodea, esperando una inversión que ponga a producir con soltura esas tierras capaces de altas entregas de viandas.

Hoy, los banenses claman y reclaman porque esos polos productivos cumplan la misión y las posibilidades que tienen sus tierras para lograr un abastecimiento más favorable a la red de mercados del municipio, deprimido en los últimos años.

Producir los alimentos que necesita el pueblo es una cuestión vital en estos difíciles momentos. Foto tomada de Internet.

“Los tiempos no son para acostarse con el pañuelo a la cabeza, sino con las armas de almohada”, dijo nuestro Héroe Nacional José Martí. La agricultura banense necesita una clarinada y una carga al machete, donde esté presente también la adecuada atención a las mujeres y hombres que trabajan en la agricultura, la agilidad en la solución de problemas burocráticos, el uso extendido y práctico de la ciencia y la técnica, la introducción de nuevos clones y variedades de semillas, la inteligencia humana, el chequeo a pie de surco de los que dirigen al sector y cortar de una vez la cadena delictiva, no solo en el hurto y sacrificio de ganado mayor, sino también en las ventas ilícitas.

Entonces, el futuro podrá mirarse mejor y más hermoso, desde un campo florido y lleno de frutos.

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