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Daysi Chacón Remedios es la historia misma de la mujer campesina. Fundadora de la reconocida cooperativa “26 de Julio”, del poblado de Flores, en el oriental municipio de Banes, en la provincia Holguín. Esta mujer del campo habla con un lenguaje de tierra y lomeríos, de amor propio por el surco, donde creció y se hizo Vanguardia Nacional de la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP).

“Mi vida es el campo, yo estoy ahora jubilada, pero aún siento el corazón palpitar por esas lomas cuando era una jovencita y fui la primera mujer que en 1979 se integró a la Cooperativa de Producción Agropecuaria (CPA) “26 de Julio”. La gente me decía que era una locura, pero mira, el tiempo me dio la razón”, dice esta campesina cuyas leyendas son para escribir un libro.

Nació allí mismo, en tierra adentro, saboreando el rocío de la madrugada, levantándose con el cantío del gallo y sintiendo los aromas del palmar, con una niñez dura, humilde, pero con el cariño de sus padres que no pudieron darle mucha formación profesional, pero sí una educación familiar, donde el respeto, el amor y la humildad sobresalen.

“Mi vida entera ha sido el campo, aquí nací y aquí sigo hasta la misma muerte”, precisa Daysi, cuyos ojos se embelesan cuando dialoga de lo que significa la cooperativa para ella. “Lo más hermoso, es algo que creo que no solo para mí, sino para muchas personas en Flores, es la existencia misma, es el progreso, la luz, el amor convertido en maravilla”, recalca.

Tiene 77 años esta mujer, que un buen día de 1979 decidió unirse a la cooperativa, cuando muchos no creían en este proyecto, que nació a golpe de esfuerzos y de algunos soñadores que convirtieron estas tierras inertes en una de las más productivas de todo el municipio de Banes.

Daysi en una de sus visitas a la cooperativa “26 de Julio”. Fotos del autor.

“Imagínate, yo, la única mujer entre todos aquellos hombres, pero nada, siempre a la vanguardia, daba azadón, cargaba guano de los palmares, le echaba agua a los animales con cubos y hacía todas las labores como los demás, no me quejaba, nada me señalaba porque me quedaba atrás, creo que di el ejemplo como mujer cubana que todo lo puede cuando se quiere”, apunta Daysi.

En sus manos tiene las huellas del trabajo, como su rostro surcado por el tiempo, el sol y la dureza del campo, al cual le entregó más de 40 años de su vida, recogiendo frutos y reconocimientos, entre ellos la medalla “Antero Regalado”, la condición de Vanguardia Nacional, sello conmemorativo “José Ramírez Cruz”, y el “Aniversario 60 de la ANAP”, entre otros.

“Fijate si he trabajado, que me gané un carro aquí en la cooperativa, una casa y muchas cosas más, pero lo más importante de todo es el cariño y respeto de la gente, es como un sello que llevo prendida en el alma, del cual me enorgullezco”.

Habla con agradecimiento de la cooperativa, de la familia y del presidente de la “26 de Julio”, el Héroe del Trabajo de la República de Cuba, Alfredo Guerrero Laffita, a quien considera un maestro que sabe enseñar, instruir como un sabio y dirigir con acierto a un colectivo que lleva más de 20 años con la condición de Vanguardia y es una escuela para el cooperativismo cubano.

“La cooperativa me enseñó muchas cosas; la primera, a ser muy humana, porque aquí se practica la solidaridad y la entrega personal, atender los problemas de los demás y llevarnos como familia y eso se mantiene hasta ahora”, destaca Daysi.

Se le humedecen los ojos, y a veces se le trancan las palabras en la garganta. Los recuerdos van y vienen con un enorme torrente de imágenes, en esa película del tiempo, que va desde sus inicios, cuando pegada a la cintura llevaba una guámpara desbrozando malezas, o dos mazos de pencas de guano por los lomeríos de flores, o hasta su actualidad de jubilación, cuando sigue yendo a la cooperativa para ayudar a preparar la merienda, a la organización de una asamblea o simplemente para sentir la cercanía necesaria de ese lugar tan sagrado. “Cierro los ojos y me veo allí, en el mismo lugar donde empecé y donde nunca saldré, porque ese va en mi corazón”, confiesa.

“La cooperativa 26 de Julio, de Flores, seguirá por siempre latiendo en mi alma”, insiste una y otra vez Daysi Chacón Remedios, una mujer que dice que nació de una semilla de maíz sembrada en el surco fértil de esta tierra.

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