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Este 2 de diciembre se conmemoran 63 años de la llegada a Cuba del yate Granma cargado de 82 expedicionarios, a partir de lo cual comenzó a escribirse una de las páginas más gloriosas de nuestra historia Patria, fecha reconocida en nuestro país como Día de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR).

En esta fecha memorable llegan los recuerdos, las historias y las hazañas de quienes vivieron, viven y siente el compromiso de serviles a este poderoso brazo armado de la patria, protagonista de tantas hazañas.

Para conocer parte de la historia de uno de esos soldados de la Revolución fui en busca del teniente coronel de la reserva, Samuel Rivera Rivera, un gallego nacido en Minas de Matahambre, Pinar del Rio, y que los azares del trabajo trajeron hasta el oriental municipio de Banes, de la provincia de Holguín. En su hogar del reparto Betancourt me recibe con una sonrisa y un estrechón de manos, me invita a pasar e iniciamos la conversación.

¿Cuál es su procedencia?

“Muy humilde, mi padre carpintero, trabajaba duro en las Minas de Matahambre, en mi natal Pinar del Rio; mi madre, ama de casa, y mis otros cuatro hermanos, que solo pudimos estudiar hasta la etapa primaria en aquella época de limitaciones.”

“Papá era antibatistiano, pertenecía al Partido del Pueblo Ortodoxo de Eduardo René Chibas porque decía que defendía la decencia de nuestra nación, y esos valores siempre nos lo inculcó y con ellos crecimos”.

¿Cómo se inicia usted en el ejército?

“Pertenezco al primer llamado que se hace para integrar las Fuerzas Armadas y me envían como parte de un contingente para la construcción de la ciudad del Caney de las Mercedes, en la Sierra Maestra, hoy provincia de Granma. Fue una experiencia extraordinaria. Construimos viviendas especialmente para los campesinos afectados por la guerra.”

Luego pasé a una escuela de formación de sargentos en Palma Soriano y más tarde a otra en la provincia de Matanzas, hasta que me designan a la Unidad 2654 del municipio de Banes, donde fui ascendiendo hasta ser Jefe de Estado Mayor.

¿Internacionalista?

“Mi primera misión fue como instructor en Guinea Bissau en el año 1976 con los combatientes del Frente de Liberación de ese país, y luego, en el año 1983, en la República Popular de Angola. Integré las Unidades Olivos, para combatir en las selvas angoleñas a los grupos de la UNITA, donde tuve la participación en varios combates”.

Teniente coronel de la reserva, Samuel Rivera Rivera. Fotos del autor.

La experiencia africana, ¿qué le aportó?

“Mucho. En primer lugar, como dijo Fidel, estábamos saldando una deuda con nuestros hermanos que aportaron tanto a nuestra historia y cultura; y en segundo, conocer en profundidad la tragedia de esos pueblos y la necesidad de liberarse del colonialismo y el nefasto peso del capitalismo”.

Más de 30 años en las FAR ¿qué significan?

“Una gran escuela. La continuidad del magisterio de mis padres, que siempre me inculcaron respeto, amistad, amor y principios. En las FAR pasé los mejores y más grandes momentos de mi vida. Me forjé como hombre y revolucionario, adquirí disciplina, sentido de la organización y del sacrificio para alcanzar las grandes metas, esas que siempre nos inculcaron Fidel y Raúl”.

El teniente coronel de la reversa Samuel Rivera Rivera, es uno de esos hombres que tiene al lado de su cama el fusil, presto a cualquier llamado, listo para vestir el glorioso uniforme verde-olivo.

“Oiga periodista, aquí estamos, listo para el combate”, fueron sus palabras de despedida, con un saludo militar.

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