Read Time:2 Minute, 28 Second

Dicen que el mar es como una pieza musical que en su melodiosa sinfonía viene a cantarle ola tras ola a la tierra, allí donde arriban las gaviotas a descansar del tedioso vuelo y los enamorados acuden a la puesta del sol para entregarse a la pasión del alma.

El mar, todo el mar, con su azul sereno, sus misterios y sus acordes, es el principal hechizo del poblado de Macabí, en el oriental municipio cubano de Banes, en la provincia de Holguín, con memorables historias y gente aprendida a ese pedazo de tierra tan encantador.

Dicen las leyendas que su nombre es aborigen y nació de un pez, pequeño islote de varias caballerías de extensión en medio de la Bahía de Banes, convertido en barrio mediante un pedraplen, unido a tierra firme a principios del siglo XIX. Fue denunciado en 1890 por el marino español Bartolomé López, práctico del Puerto de Vita, a quien el estado español entregó la posesión del mismo.

De belleza encantadora, Macabí fue comprado en 1899 a la familia Dumois por la United Fruit Company, que  lo escogió para la construcción del central azucarero Boston. La compañía norteamericana quiso adueñarse de este pedazo de tierra. Lo convirtió en una base extranjera dentro de territorio cubano, pues la compañía cercó el espacio terraplenado y mantuvo custodiada con guardajurados la entrada al batey del central.

Esta situación se mantuvo hasta 1925, cuando la Unión Obrera de Banes  lideró una campaña en defensa de la soberanía de Macabí y en 1927 la presidencia de la República lo reconoció, dando su fallo en contra de la Compañía. Entonces Macabí fue todo nuestro, como su mar, que en los atardeceres nos entrega estrofas como estas:

Necesito del mar porque me enseña:
no sé si aprendo música o conciencia:
no sé si es ola sola o ser profundo
o sólo ronca voz o deslumbrante
suposición de peces y navíos.

El hecho es que hasta cuando estoy dormido
de algún modo magnético circulo
en la universidad del oleaje.

Vista aérea de Macabí. Fotos tomadas de Internet.

La tierra, los viejos caserones de madera levantados en pilotes a la manera norteamericana, las hermosas viviendas de ladrillos rojos, las calles o los nuevos edificios, todos, hasta el mismo rostro de la gente, parece estar dibujado por el mar que llega al viejo espigón, circula por el malecón, baila en la playita, roe con su salitre el hierro del ya desahuciado ingenio y brilla con resplandeciente armonía a la llegada y puesta del astro rey.

De modo que Macabí tiene el privilegioen términos de identidad, no solamente de haber tenido un rostro propio, sino de ser un lugar que sigue contando la historia cuando uno la recorre, de sentir esa música preciosa del mar que lo acompaña como si fuera una orquesta, de regalarle a su geografía un paisaje estupendo y de viajar a lo verdaderamente mágico de la vida y los sueños.

[ABTM id=2470]

Happy
Happy
0 %
Sad
Sad
0 %
Excited
Excited
0 %
Sleepy
Sleepy
0 %
Angry
Angry
0 %
Surprise
Surprise
0 %

Average Rating

5 Star
0%
4 Star
0%
3 Star
0%
2 Star
0%
1 Star
0%

3 thoughts on “Macabí y el mar (+ video)

  1. Con todo el respeto, le tengo cariño y simpatizo con Radio Banes, soy nacido y criado
    en esa tierra linda, pero esa foto no es de Macabí, es de Caibarién

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

7 + 11 =