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Dicen que no es gran cosa lo que hacen, pero sí que lo es: confeccionar nasobucos en tiempos de coronavirus ayuda a evitar que se propague. Y es más loable aún su aporte, porque no es precisamente de ello que se ocupan cotidianamente, ni es el único deber que tienen ahora mismo.

Sábanas, batas de casas, camisas, manteles y cortes de telas engavetados para paños de cocinas o agarraderas, son ahora el tesoro de Mirian Martínez Diaz, quien, junto a sus hermanas, Dani, Nancy y su esposo, Remigio Carralero, han creado una especie de “fábrica vecinal” para elaborar los nasobucos.

“Las mujeres estamos unidas para que las familias corran menos peligro, y ayudamos con nuestra habilidad de costureras en las maquinas”, nos cuenta Mirian, quien explica que “día a día llegan a su hogar personas de todos los lados buscando nasobucos, algunos que van de viaje, otros que lo necesitan para proteger a sus niños. Y ahí están, se los ofrecemos gratuitos porque no aceptamos dinero. Son tiempos de solidaridad, de hermandad y cooperación”, recalca esta federada banense con voz dulce y alma iluminada por el amor.

Si esposo Remigio es, como el mismo dice, “un todoterreno”: lo mismo corta telas, descompone piezas, ayuda a cocinar y limpiar para que las costureras pierdan menos tiempo, va al mercado y reparte los nasobucos terminados según los pedidos y las necesidades. “Hemos aportado al Centro Municipal Universitario, al Hogar Materno y a muchos cederistas de la zona, y vamos a seguir hasta que se cumpla con todos”, expresa este hombre con un ánimo tremendo y esa disposición que no cesa por ayudar a los demás.

Más de 500 mascarillas se han confeccionado en pocos días, “aquí todo es por amor y por la solidaridad entre cubanos”. Refiere Dani. “Todos los días se crece y se aprende más”, recalca esta mujer que entre puntadas y puntadas contribuye a proteger a parte de la población banense que llega a la puerta de este hogar, ubicado en el barrio del Campo de Tiro, del Reparto Mariana Grajales, del municipio de Banes, donde el compás de las máquinas de coser va asociado con el amor de una familia que en tiempos de coronavirus apuesta por la cooperación.

“Somos una familia bien llevada, tres hermanas que nos queremos muchos, pero sabemos también ayudarnos, y en estos momentos creemos que la familia se extiende, se multiplica, porque somos todos los cubanos”, recalca Nancy, quien junto a Mirian, Dani y Remigio apuestan por la colaboración.

 Son tiempos son tiempos, como dijo el cantor, de “ser un tilín mejor y menos egoístas”. 

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