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El Consejo de la Administración Municipal (CAM) decidió topar los precios para un grupo de productos y servicios básicos atendiendo a la política que sigue el país en este sentido y corresponderse a los llamados del Presidente de la República, Miguel Díaz Canel Bermúdez, sobre la necesidad de defender el incremento salarial.

Martha Martínez González, directora de Finanzas y Precios del territorio, precisó que en Banes no solo se toparon los precios, sino que se decidió aplicar a los mismos el valor por el gramaje de venta, particularmente en los productos de la gastronomía, como son los casos de los bocaditos, pizzas, helados, pasteles, galletas y otros.

Tales disposiciones se extienden también a los productos del agro, aseguró la especialista, área donde también es imprescindible velar por las categorías y la calidad de venta, y remarcó que la libra de carne de cerdo al corte es de 23 pesos y en bistec a 30.

Actualmente, existe un grupo de monitoreo de precios a nivel municipal encargado de velar por su cumplimiento y dar curso a las quejas de la población, las cuales, en los últimos días, superan las 300, sobre todo por violaciones en los costos del transporte de pasajeros hacia la ciudad de Holguín y motos y bicitaxis dentro de la localidad.

No estamos exentos de violaciones”, afirma Adrián Ramallo, máximo responsable de la Dirección de Inspección y Supervisión Estatal de Banes, quien atestigua que el cuerpo que dirige tiene el deber, y así se hará de hacer, de hacer cumplir las leyes y defender los derechos del pueblo.

“Hoy tenemos una dificultad, y es que no contamos con la plantilla completa del cuerpo de inspectores en un municipio tan grande y diverso, pero ya se dan pasos para cubrir todas las plazas, para la cual contamos con varias solicitudes que valoramos tras el incremento salarial”, señaló el funcionario.

Sostener el éxito del tope de precios implica también fortalecer el papel de la población y garantizar que sus denuncias encuentren una respuesta. Si las personas no se convierten en los verdaderos protagonistas del control, es muy difícil conseguir los resultados esperados.

En estos momentos es pertinente hacerse varias interrogantes, entre ellas, ¿qué razones existen para que una pequeña minoría defienda los altos precios, habitualmente criticados por casi todos? ¿Por qué anteponer el desorden y el desacato a una decisión que responde al reclamo de la gran mayoría de la sociedad? ¿El irrespeto y la insubordinación es la mejor manera de ensanchar un proyecto de nación?

A pesar de los decretos aplicados hay quienes se escabullen y siguen cobrando el coche a dos pesos, venden la carne de cerdo a 40, elevan el pasaje en máquina por encima de los 100 o se adjudican el derecho de poner nuevas tarifas a la botella de puré, al cebollín en ramas o cualquier otro producto, violando todas las leyes, quebrantando el bolsillo del pueblo y burlándose de todos.

Responder esas y otras cuestiones similares resulta imprescindible para entender el actual escenario. La existencia de dos formas opuestas de pensar la sociedad -una basada en el progreso y el impulso colectivo y otra amparada en la defensa exclusiva del bienestar personal- delinean una ruta con no pocos escollos a franquear para llegar a la meta verdadera.

Lejos de amenazas o algún ultimátum, se trata de hacer cumplir una legislación hecha tanto para organizar el desarrollo del sector como para proteger a la población de abusos y de la subida injustificada de las tarifas. Además, si los dueños de los equipos incumplen sus compromisos y deciden no trabajar, entonces no hay razón para mantenerles el documento.

“Defender la nueva política de precios es defender nuestro derecho”, insistió el presidente de la Asamblea Municipal del Poder Popular, Yánder Rodríguez Santana, quien argumentó que “nadie puede estar al margen de la ley, y el pueblo es el primero que tiene que conocer sus derechos y denunciar a quienes traten de lucrar con su esfuerzo”.

Sostener el éxito del tope de precios implica también fortalecer el papel de la población y garantizar que sus denuncias encuentren una respuesta. Si las personas no se convierten en los verdaderos protagonistas del control, es muy difícil conseguir los resultados esperados.

La comunicación entre las partes, el control sistemático y eficiente no solo de los inspectores sino también de la población, así como al arreglo de cada nueva forma de gestión a los intereses de la sociedad, son otros elementos fundamentales para defender el justo e innegable valor de un sector llamado a dinamizar para bien la economía cubana. Pensar lo contrario es perder un tiempo que pertenece al futuro.

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One thought on “Precios topados: una ruta fijada

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