Read Time:1 Minute, 56 Second

Casa principal de la familia Castro Ruz, en el conjunto histórico de Birán, Monumento Nacional, sitio donde nació el máximo líder de la Revolución cubana Fidel Castro Ruz, ubicado en el municipio de Cueto, de la oriental provincia de Holguín, Cuba, el 12 de agosto de 2014. AIN FOTO/Juan Pablo CARRERAS

Amanece en Birán. El sol se filtra entre las hojas y una mujer acaricia a su hijo recién nacido. Sus brazos lo envuelven y ella lo mira con mucha ternura. “Parece que eso que yo traigo aquí va a ser algo grande”, había dicho hacia unos días. Y había nacido envuelto por el “manto de la Virgen”, según le contó Isidra, la comadrona. Quizás este pequeño estuviera destinado para grandes cosas.

Andando el tiempo, la presencia de muchas mujeres no se apartará de su vida. Manos femeninas que curarán sus heridas, que lavarán su ropa, que acariciarán los cabellos ensortijados del niño de Birán. De la mano de una hermosa mujer entrará a la Iglesia Nuestra Señora de la Caridad del Cobre, en Banes, para unirse en matrimonio. En el Moncada, dos mujeres estarán junto a él, latiendo junto a su corazón. En la Sierra, otras rondarán su camino, algunas haciéndose indispensables, adivinando sus deseos y órdenes, ayudando a la ingente labor de dirigir una guerra irregular. Habrá campesinas que llevarán su nombre en los labios mientras en las amplias faldas esconderán armas y medicinas para los rebeldes. Habrá combatientes con mariposas en el pelo, sus Marianas, dispuestas a todo por la Revolución, y por él. Se convertirá en “novio de todas las niñas”.  Cuando entre a la Habana el ocho de enero, miles correrán tras su caravana, querrán tocar sus manos abrazarlo, besarlo.

Y a partir de allí, la historia de Fidel junto a las mujeres de su Patria, esa otra gran mujer, será inmensa, inolvidable. Ellas lo amarán incondicionalmente. Pedirán por él a todos los santos posibles. Sufrirán por su salud, por cada una de sus enfermedades y cuando ya no esté, seguirán amándolo. Porque él sembrará en ellas mucho más que un cariño filial. Les abrirá las puertas de una vida nueva. Las enseñará a soñar.

Pero para eso falta mucho tiempo. Ahora Lina abraza el pequeño Fidel. Y sonríe. Quizás este pequeño este destinado para grandes cosas.

[ABTM id=2415]

Happy
Happy
0 %
Sad
Sad
0 %
Excited
Excited
0 %
Sleepy
Sleepy
0 %
Angry
Angry
0 %
Surprise
Surprise
0 %

Average Rating

5 Star
0%
4 Star
0%
3 Star
0%
2 Star
0%
1 Star
0%

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

cinco × 4 =