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Parque José Martí, de Banes, con la Iglesia al fondo. Fotos: Arletis Saragoza Expósito.

Entrar a la parroquia de Nuestra Señora de la Caridad de Banes siempre es una experiencia emotiva. Sus elementos arquitectónicos, los rostros vívidos de las imágenes que representan el centro de una fe católica arraigada en buena parte de la población, y el silencio dulce que la puebla, la hacen un espacio propicio para la paz y la búsqueda de consuelo. Un consuelo que en estos últimos meses fue más necesario que nunca, cuando los centenares de fieles de la Iglesia católica banenses, como los de todo el mundo, sintieron el impacto que la covid-19 tendría en su vida religiosa.

Fray Ismael, sacerdote agustino recoleto, está en Cuba desde febrero de 2018. Desde junio del año pasado está asentado aquí en Banes. Ha vivido el episodio banense de la pandemia como hombre de fe y representante de su Iglesia.

“El tema de la pandemia ha afectado a todo el mundo, y por supuesto, también a nuestra comunidad, pues vivimos nuestra fe compartiéndola con otros y las celebraciones comunitarias son las que nos ayudan a descubrir y a compartir la alegría de Dios en nuestra vida, y hacer, a partir de las celebraciones, presente el reino de Dios en nuestro entorno, en nuestra realidad, buscando un mundo más justo, más humano, con valores que nos permitan convivir como buenos hermanos hijos de un mismo Dios. Obvio que teníamos que acatar todas las disposiciones que desde el Ministerio de Salud y nuestras autoridades nos fueron indicando. También la misma Iglesia, consciente de todo ello, pues hemos tomado decisiones. Todo el tema de la higiene personal, la distancias, las no aglomeraciones, los fuimos tomando en cuenta. A nuestros mayores les fuimos diciendo no vengan, hay que cuidarse, hay que quedarse en casa, hasta que tomamos la decisión de cerrar completamente el templo para no exponer a nuestros colaboradores y a quienes nos visitan”.

En esa etapa estuvieron enmarcadas las celebraciones de Semana Santa, esta vez con un cariz especial, y peticiones fervientes de alejar la pandemia de la Isla, y del mundo. Con el tiempo, también en el templo se retoma la cotidianeidad.

“Recientemente hemos abierto de nuevo, hace ya muchos días no tenemos más casos, eso nos ha dado confianza. La gente ya comienza a salir también. Nos preguntan ¿puedo prenderle una vela a la Virgen? ¿puedo elevar una oración? ¿puedo pasar un rato? Y como no es una aglomeración tan grande la que solemos tener, decidimos abrir, cuidando siempre el tema de la higiene.”

“En el caso de las celebraciones, hemos pedido que no sea grande el número de asistentes. Hemos marcado los bancos para garantizar la distancia de metro y medio entre las personas. Si hubiera la necesidad, por el número de fieles que desee participar en las celebraciones eucarísticas dominicales, pensamos disponer de otro horario para favorecer las medidas de protección”.

Otra vista de la la parroquia de Nuestra Señora de la Caridad de Banes

La Iglesia se ha mantenido cercana a sus fieles, a todos los que en ella ven una esperanza, una respuesta ante la incertidumbre. “¿Qué ha pasado? Yo diría que hemos atravesado por tres momentos: el primero, el miedo. El segundo, la sensación de no puedo seguir así, esto no puede seguir así, el deseo de retomar la vida. Y ya estamos en esta fase de retomar nuestra vida diaria, ahora la pregunta es ¿cómo volvemos? Después de esta pandemia, ¿cómo volvemos?”.

“De toda esta pandemia, yo espero, como comunidad, como Iglesia, que salga siempre lo mejor de nosotros”, explica fray Ismael. “En este tiempo hemos visto gestos de solidaridad, de comprensión, de ayuda, de apoyo moral ante la dificultad. Ojalá todos estos detalles, estos valores puedan salir. Las crisis siempre tienen que ayudarnos a ser mejores.”

“Hemos descubierto con esta pandemia que somos vulnerables, que esta enfermedad no hace distinción de razas, cultura, religión, ideología, de nada. Todos estamos expuestos, pero también hemos descubierto que todos somos hermanos, y que al final, de nosotros depende.”

“Me ha gustado mucho, agradezco y valoro la disciplina del pueblo en el tiempo en que estuvimos en aislamiento, e incluso la cuarentena de algunas zonas de la ciudad. Era impresionante mirar desde la azotea del templo y ver nuestras calles a partir del mediodía, totalmente desoladas. Era triste, pero a la vez nos hacía sentir que el pueblo obedecía, que había entendido los riesgos.”

“Agradezco a las autoridades todo lo que han hecho para que nos cuidáramos y pudiéramos pronto volver a retomar nuestra vida. Deseo que hagamos de nuestro Banes un pueblo de hermanos, un pueblo solidario, un pueblo fraterno, un pueblo que busque siempre el bien de todos y que nos sintamos orgullosos de ser banenses”.

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One thought on “Contra la covid-19, también la fe

  1. Me alegro mucho leer este artículo en el que Radio Banes se acerca, una vez más a la Iglesia, como institución religiosa en medio del pueblo. El ámbito de la cultura y, en específico de la música, ha perdido -con la mueerte de Juan Bosco Hernández Haddad- a un laico-eslabón entre la fe y la cultura.
    Considero que las sencillas palabras de Fray Ismael expresan lo que significa la presencia de un pastor-misionero en medio de su rebaño. Me ha gustado mucho la imagen que expresa al comentar que “desde lo alto de la azotea” contemplaba las calles de su pueblo cuando el mismo estaba en cuarentena. Un pastor, desde lo alto, observa para interceder por los suyos.
    Gracias y felicidades.

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