Read Time:2 Minute, 45 Second

La llamada fue de sorpresa y alegría. A la tensión de los niños en casa se une la preocupación de la etapa del curso escolar en que la Covid-19 “escogió” afectarnos, en pleno momento evaluativo, con repasos por dar, consolidaciones por recibir.

A la noticia de las clases por la Televisión Cubana siguió la comunicación de Asela Borrero, maestra de preescolar del seminternado Héroes de Girón, la maestra de mi hijo. Ella y su compañera Mirtha, jubiladas reincorporadas las dos a los quehaceres educativos, están ahora en casa, pero se comunicaron con todos los padres de su aula para confirmar día, hora y canal donde los más pequeños de las escuelas primarias tendrán su espacio para seguir aprendiendo.

Aún en estos momentos duros, incluso desde el aislamiento social, los hacedores de la educación cubana no dejan de pensar en sus pupilos. Según Juan Dorado Remedios, director municipal de Educación, las teleclases no son sólo para los estudiantes. “Los metodólogos, los especialistas, y los docentes tienen la responsabilidad de visualizar las teleclases, lo que sirve como preparación metodológica para ellos. Además, en el municipio existen alumnos que no tienen acceso a las mismas por diversas razones, y estamos trabajando en un sistema de ejercicios que responda a los contenidos que se imparten, para posibilitar la nivelación de todos nuestros muchachos”, afirmó el directivo, quien añadió que se han realizado coordinaciones con las Salas de Televisión del municipio para brindar este servicio a uno o dos alumnos cuando sea posible, garantizando todas las medidas de protección.

“Los directores de las instituciones educativas realizan intercambios con los maestros de los diferentes grados y asignaturas acerca de las medidas a adoptar para que todos nuestros estudiantes reciban las teleclases, las cuales, como ha podido verse, están diseñadas para promover el estudio individual. En estos encuentros, realizados en las escuelas, se cumple celosamente con las medidas de distanciamiento y protección establecidas, pues lo principal es la salud de nuestros educadores”, manifestó Dorado Remedios.

La continuación del período lectivo a través de medios tecnológicos como la internet o la televisión es un método aplicado en gran cantidad de países a partir de la suspensión de las clases por la Covid-19. Esto ha obligado a los padres y tutores, muchos de ellos también en teletrabajo, a asumir una labor a la que no están acostumbrados: la asesoría constante en el proceso de aprendizaje de sus hijos.

Una amiga de otras latitudes me contaba su experiencia, rayando en el agobio, que se ha hecho común en redes sociales a raíz de la cuarentena en esos lares. “Y por lo menos allá en Cuba se preocupan por los alumnos, aquí orientan las cosas y basta”, me contaba. Y es cierto. Aunque también trae una gran dosis de estrés esto de las clases en casa, pues en cada encuentro se insiste que la presencia de la familia, es indispensable para explicar, aclarar dudas y garantizar la realización de las actividades independientes.

Es preciso entonces organizar la rutina familiar, establecer horarios fijos para el estudio y apoyarnos en los saberes y experticias de toda la familia, ahora cuando nuestro universo se redujo a las cuatro paredes del hogar. Pero incluso así, no se para en el mundo la obra sagrada de la educación. Mucho menos en Cuba.

[ABTM id=2415]

Happy
Happy
0 %
Sad
Sad
0 %
Excited
Excited
0 %
Sleepy
Sleepy
0 %
Angry
Angry
0 %
Surprise
Surprise
0 %

Average Rating

5 Star
0%
4 Star
0%
3 Star
0%
2 Star
0%
1 Star
0%

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

20 − 17 =