Read Time:1 Minute, 55 Second

Se quiere para los hijos lo que muchas veces nosotros mismos no hemos podido alcanzar. Se desean cosas materiales, sí, pero los atributos espirituales casi siempre encabezan la lista. Los padres inmortales fueron como cualquiera de los padres de hoy: indefensos ante las miradas tiernas de los retoños amados.

Hijo:

Espantado de todo, me refugio en ti.

Tengo fe en el mejoramiento humano, en la vida futura, en la utilidad de la virtud, y en ti.

Si alguien te dice que estas páginas se parecen a otras páginas, diles que te amo demasiado para profanarte así. Tal como aquí te pinto, tal te han visto mis ojos. Con esos arreos de gala te me has aparecido. Cuando he cesado de verte en esa forma, he cesado de pintarte.

Esos riachuelos han pasado por mi corazón. ¡Lleguen al tuyo!

Así comienza Ismaelillo, el cuaderno de poemas que vio la luz el 9 de diciembre de 1881, dedicado por Martí a su hijo José Francisco. Los versos tiernos dibujan al padre embelesado en los andares y las picardías del pequeño, describiendo un amor que pocas veces es definido a la perfección: tiene de rosa y espina, está repleto de alegría, y también de mucho miedo. Martí ama, y se siente flaquear ante el dolor intenso de la lejanía, de esa parte de su ser que crece lejos de él. Y aunque desea para “su caballero” las mil victorias, el sueño de verlo un hombre honrado, amante de la libertad, prefiere “verte muerto, a verte vil”.

Bien estará en la pintura

el hijo que amo y bendigo;

¡mejor en la ceja oscura,

cara a cara al enemigo!

Amor de padre que se hizo universal con su “Ismaelillo”. Amor de padre que sabe que no es solo el exterior lo que importa, que el verdadero valor lo tiene el alma, y no los atributos externos, que terminan por perecer. Amor que queda como un mandato para José Franciso, una última voluntad, para él y para todos los hijos que vinimos después:

Hijo:

Esta noche salgo para Cuba: salgo sin ti, cuando debieras estar a mi lado. Al salir, pienso en ti. Si desaparezco en el camino, recibirás con esta carta la leontina que usó en vida tu padre. Adiós. Sé justo.

Tu

José Martí

[ABTM id=2415]

Happy
Happy
0 %
Sad
Sad
0 %
Excited
Excited
0 %
Sleepy
Sleepy
0 %
Angry
Angry
0 %
Surprise
Surprise
0 %

Average Rating

5 Star
0%
4 Star
0%
3 Star
0%
2 Star
0%
1 Star
0%

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

cinco × uno =