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“Que Eggúns y Orishas guíen nuestro camino, protejan nuestras familias, nuestras naciones, que el amor, el respeto y la comprensión sean las banderas enarboladas por toda la humanidad, para que la salud se derrame sobre cada uno de nuestros semejantes. El respeto y amor que sentimos por nuestros familiares y amigos sea el mismo que profesemos a nuestro planeta Tierra”.

Así comenzó la declaración de la Sociedad Religiosa Cabildo Afrocubano Kenecún, de Banes, sobre la Covid-19, publicada en la página oficial de la Sociedad en su perfil en Facebook, el 20 de abril de 2020. Su fundador y presidente, Julio César Quintana Laguna, afirmaba también entonces: “Hermanos, no olvidemos en nuestras peticiones diarias que se nos otorgue la inteligencia necesaria para poder vencer, la inteligencia: esa es la llave de nuestro triunfo, no solo ante este osogbo que se manifiesta sobre la Tierra en forma de una pandemia, sino para todas las batallas a las que tiene el ser humano que enfrentarse durante su vida”.

La Sociedad incluye a practicantes de la regla de osha, el palomonte y el espiritismo, teniendo como premisa la hermandad, el respeto y la dignificación del legado afrocubano con todo lo que significa en materia de identidad nacional.

LA PROFECÍA

Tanto la Letra del Año, confeccionada por la Asociación Cultural Yoruba de Cuba, como el Registro Anual realizado en el Cabildo Afrocubano Kenecún, pronosticaban epidemias para este 2020. El año, que será inolvidable para la mayoría, está regido en Cuba por Oshún (deidad del río, la sensualidad femenina, sincretizada en la Virgen de la Caridad del Cobre, patrona de la Isla) y acompaña Obbatalá (sincretizado en la Virgen de las Mercedes, dueño de las cabezas, padre y madre de la humanidad, trae paz y armonía. Representa creatividad, claridad, justicia y sabiduría.) Para el Cabildo, el 2020 está señoreado por Yemayá (Señora del mar y de la luna, espíritu de la maternidad, la fertilidad y la riqueza, la Virgen de Regla), acompañada por Inle (el médico de la Regla de Osha). La predicción banense insiste en el peligro de crisis de la fe ante las circunstancias adversas, asunto que sería puesto a prueba mucho antes de lo que los integrantes del Cabildo imaginaban.

La Sociedad Religiosa Cabildo Afrocubano Kenecún desde hace varios años promueve la herencia cultural afrocubana. Su radio de acción supera el de un Cabildo religioso común, y extiende su actuar a diferentes ámbitos sociales, que incluyen la cultura, la literatura, la formación de valores, el intercambio entre religiosos y estudiosos de los temas identitarios de este corte; por lo que a los ceremoniales típicos de cualquier ilé osha o munanso congo, como cumpleaños de santo, iniciaciones, entregas de collares, toques de santo, etc., se incorporan las peñas culturales auspiciadas por la Sociedad, las reuniones mensuales de los miembros, donde se debaten cuestiones religiosas y organizativas, se estudian las lenguas rituales, entre otras muchas cuestiones, así como las actividades recreativas. Todo ello fue abruptamente interrumpido por la Covid-19.

Inició entonces el reto de mantenerse unidos y firmes en la fe aun cuando las medidas dictaminadas impedían el encuentro entre la familia religiosa, espacio para el intercambio entre mayores y menores, forma básica de aprendizaje en las reglas afrocubanas, que no cuentan con cuerpo literario escrito y se basan en la práctica y la preservación de las tradiciones orales.

Las nuevas tecnologías vinieron en auxilio también de la religión, consolidando la labor iniciada por la presidencia del Cabildo, cuando creó la página web oficial de la Sociedad Religiosa Cabildo Afrocubano Kenecún, (en la dirección cabildoafrocubanokenecun.cubava.cu), el Boletín Electrónico Afrá, publicación mensual de la agrupación, así como la página institucional de Facebook. Surgían entonces los grupos de whatsapp Religiosidad en Banes y Cabildo Kenecún, dedicados ambos a unificar a los practicantes de estas religiones en el territorio, y al debate de temáticas propias de las mismas. “La religión hermana a los hombres” es la divisa del Cabildo Afrocubano Kenecún, y el aislamiento social no impidió la firmeza de la fe, y la esperanza de un amanecer sin epidemia.

NSAMBI LOS ACUTARE Y SARABANDA LOS ACUNTALE

“En tiempos de pandemia cayó el cumpleaños de la nganga, que es parte de la centralidad de nuestro munanso, así que tuvimos que hacer una actividad cumpliendo con todas las normas de distanciamiento establecidas, pero como la religión es un modo de vida, no pudimos pasar por alto este día, y teniendo las precauciones precisas, se hicieron las actividades”.

Gajo desprendido del árbol que constituye en Cabildo Afrocubano Kenecún, es el Munanso Sarabanda Munantoto Kunancieto, que funciona en la comunidad de Alcides Pino, en la ciudad de Holguín. Carlos Viltre Calderón, banense y doctor en Ciencias Pedagógicas, profesor universitario y autor de varias publicaciones en Cuba y el extranjero, es el Tata al frente de esta casa religiosa que practica la regla del Palo Monte. La pandemia también llegó hasta allí, afectando la cotidianidad. “En tiempos de Covid-19, trabajamos sobre todo actividades instructivas para los miembros del munanso, para que vayan creciendo desde el punto de vista del conocimiento de los fundamentos religiosos que tienen que ver con el Palo Monte. Además, se hacen obras de sanación para las personas y la comunidad en general que deseen participar en estas actividades. Es importante señalar que estos laburos de sanación están hechos sobre la base de la liturgia a Sarabanda, que es el mpungú que acontala y acutara a este munanso, para que se disipe la pandemia en Cuba, y que no se disemine por Holguín, Alcides Pino, y cada uno de los miembros de la familia religiosa y de sangre. Por eso se ha hecho de manera restringida, en el seno del munanso, saracongos, o sea, limpiezas, a todos los integrantes, con recomendaciones para familiares y amigos. De esta manera nos sentimos protegidos.”

“También nos hemos unido a grupos de Whatsapp, y utilizado las redes sociales para enviar mensajes de aliento, recomendaciones y comunicaciones que le sirvan a todas las personas, para que, con remedios naturales y tradicionales, no solamente religiosos, sino además de la medicina natural y tradicional que viene de la cultura Bantú, que sirva para mantenernos saludables y protegidos.”

“Nos hemos dedicado al trabajo académico, haciendo una introspección y reflexión sobre cómo se comporta hoy el Palo Monte a nivel comunitario, provincial y nacional, para mostrar todo lo positivo de nuestras tradiciones culturales, etnográficas y religiosas, y que las personas no sigan menospreciando la cultura Bantú”.

Brilla la luz de la vela, el humo del tabaco sube lento hasta el cielo. Suena el agogó que acompaña la plegaria, vestida de monte, de río, de sabana, de Cuba mestiza que se aferra también a sus muertos y sus santos, para salir ganadora frente a la pandemia.

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