Read Time:2 Minute, 10 Second

Ya no recuerda cuándo nació, pero estuvo mucho tiempo allí, varada en San Pablo de Yao, en plena Sierra Maestra. Era una piedra enorme, una china pelona roja de más de cinco toneladas. Había visto mucho tiempo pasar, y a los cubanos construir su historia. Pero un día cambió el paisaje, el aire se respiraba distinto. Los guajiros que acostumbraba a ver dejaron de quejarse del hambre y la miseria y empezaron a hablar del futuro. Bajito, en un susurro, pronunciaban la contraseña de la victoria: “Fidel, Fidel”, y la piedra se preguntaba por qué brillaban tanto los rostros cansados. Un día vio pasar a esos de quienes hablaban: barbudos vestidos de monte; sintió disparos y supo que fundaban un nuevo amanecer.

El tiempo pasó y la alegría rodeó todo.  La Sierra cambiaba, reía, y la piedra, aunque no entendía, era feliz.

Un día sintió movimientos y una voz dulcísima que decía: “Esa, esa misma nos la vamos a llevar para La Habana”. La piedra se sintió alzada y vio, frente a frente, por primera vez, el rostro sereno de Celia. A partir de ahí sus vidas se unieron. Parada en el vestíbulo principal del Palacio de la Revolución, la piedra aún da la bienvenida los visitantes como una muestra del gusto estético de Celia, quien llegó a llevar para la entrada del salón de recepciones del Palacio una caliza gris de 37 toneladas.

La china pelona oyó decir que hubo que reforzar los cimientos del edificio para traerla. Celia era mucha Celia. Ella amaba la naturaleza, el aire, los animales, amaba a Cuba. Por eso organizó la primera cría de cocodrilos en la Ciénaga del Zapata, por eso impulsó la construcción del Zoológico Nacional y hasta logró que en las recepciones oficiales se sirviera casabe, tasajo y tamales en vasijas de barro, y hasta de yagua.

Pero Celia no solo es Cuba, Celia es amor. La piedra oyó comentar muchísimas veces las cartas que le enviaban de todo el país contándole problemas, y ella los atendía a todos. Y trabajaba tanto, tanto, que enfermó. La piedra recuerda bien que perdió la escucha del oído derecho por un golpe en un trabajo voluntario, y que le extirparon un pulmón en 1977, pero siguió viéndola trabajar, crear, hacer Revolución. Por eso fue tan duro el 11 de enero de 1980, por eso no quería creer que su amiga se había marchado.

Cuando alguien no tiene sentimientos, se le dice “corazón de piedra”. Pero Celia era mágica. Hasta las piedras la lloraron. Hasta las piedras la extrañan todavía.

Fotos tomadas de internet

[ABTM id=2415]

Happy
Happy
0 %
Sad
Sad
0 %
Excited
Excited
0 %
Sleepy
Sleepy
0 %
Angry
Angry
0 %
Surprise
Surprise
0 %

Average Rating

5 Star
0%
4 Star
0%
3 Star
0%
2 Star
0%
1 Star
0%

2 thoughts on “Hasta las piedras la extrañan

  1. Excelente esta nueva imagen, me gusta mucho todo lo que realiza esta emisora fiel oyente soy de ustedes y mi trabajo me facilita revisar sus paginas es bueno conocer de todo lo que realizan

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

veinte − 20 =