Read Time:3 Minute, 7 Second

El cuerpo de guardia del Hospital Pediátrico Luis Mario Cruz Cruz, de Banes, se quedó en silencio, todo parecía detenido ante el apuro que pasaba aquel médico tratando de explicar su situación a una niña de diez años. “La pequeña, – explicaba el doctor  a la madre,- tiene una neumonía seria, tiene que reposar, no puede hacer esfuerzos, no puede exponerse al sol por mucho tiempo, necesita descansar”, insistía, mientras la niña suplicaba con los ojos, con las manos, con la voz. Y es que Yadisleydis no era una niña como otras, y su madre, Fela, lo sabía bien. Era época de carnavales, y Yadi llevaba meses ensayando para formar parte del elenco artístico del carnaval infantil. Yadi es bailarina. Desde que nació. Aun cuando todo apuntaba a que no podía ser, la niña bailaba, amaba bailar, y la danza la había salvado.

En medio del temporal de lágrimas y las explicaciones del médico, la madre recuerda el nacimiento de su hija, las complicaciones al llegar al mundo, que la han obligado a recorrer a numerosos especialistas. A padecimientos gástricos severos, se unieron dolencias de otra índole, y dificultades de adaptación que la obligaron a recurrir a psicólogos y psiquiatras infantiles.

La niña no se adaptaba bien, le temía a la maestra, a los compañeros, se estresaba con facilidad, llegaba a vomitar del pánico. La familia no sabía qué hacer. Y en ese momento, apareció la presencia de Dayana Céspedes,  una instructora de arte que vio llegar a esa pequeña flaquita, aterrorizada, que le había expresado a su mamá que quería participar un casting para bailar en lo carnavales. “Yo no lo podía creer”, cuenta Fela, “es que ella es tan tímida, pero me lo pidió, y la llevé. Tenía ocho años, y para poder entrar a ensayar, vomitaba unas calles antes. El nerviosismo la mataba, pero ella se sobreponía, y entraba al ensayo.”

Y desde ese momento, todo se detenía. Yadi se convertía en otra. “Casi nunca había que requerirla por nada, estaba tan atenta y tiene tanto talento, que todos los pasos los agarraba al vuelo, era algo que le nacía”, recuerda Dayana, esa instructora que se ganó el corazón de la niña, y logró encauzar sus aficiones, convirtiéndola en una de las estrellas del grupo Bebé Dance, que después de aquel carnaval quedó como unidad artística de la Casa de Cultura Juan Marinello, alcanzó premios nacionales Escaramujo, y galardones en los Festivales de Artistas Aficionados, participó en las Romerías de Mayo en Holguín y en la Jornada Cucalambeana, de Las Tunas. Y Yadi siempre allí, enferma o no, con crisis de varios tipos, pero siempre puntual en los ensayos, sonriente como nunca en los escenarios, radiante de felicidad. Fela sabía que no podía quitarle a la niña lo que constituía todo su mundo. Con los ojos explicó más que con las palabras, cuando le suplicó al médico que con el carnaval infantil hiciera una excepción. La sonrisa triunfal de la niña le supo a gloria a aquel galeno. Quizás en ese momento constató una vez más que no solo los medicamentos curan el cuerpo y el alma.

Yadi bailó en esos carnavales y en todos los carnavales infantiles a partir de entonces. Las niñas de Bebé Dance fueron creciendo y se convirtieron en Estrellas del ritmo, de la mano del instructor Maikel Díaz, y ella continúa siendo una de sus principales protagonistas. Los problemas de salud no la han abandonado, pero gracias a la danza ha podido enfrentarlos mejor, convertida en una jovencita de quince años, más fuerte, más independiente, preparada para enfrentar sus miedos, para darlo todo por disfrutar el tiempo que dedica al arte. La salvó la danza, la enseñó a vivir, y a crecer.

[ABTM id=2415]

Happy
Happy
0 %
Sad
Sad
0 %
Excited
Excited
0 %
Sleepy
Sleepy
0 %
Angry
Angry
0 %
Surprise
Surprise
0 %

Average Rating

5 Star
0%
4 Star
0%
3 Star
0%
2 Star
0%
1 Star
0%

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

4 × cuatro =