Read Time:2 Minute, 17 Second

Para la mayoría de los cubanos, Baraguá es un símbolo… y una película. Difícil es quitar de unas cuantas generaciones el rostro de Mario Balmaseda mirando con toda la dignidad, el enojo y el desprecio del mundo. El reto hoy es sacarla de la película, de la consigna, de la frase hecha.

Cuando a los estudiantes les orientan la valoración de Maceo, dicen: es un ejemplo de intransigencia revolucionaria. Y eso, ¿qué es? Veamos.

Imagínelo usted. Una tarde cubana con el sol en su punto. Las gotas de sudor, el calor, los sonidos de la campiña mezclados con los típicos del campamento mambí. Un Maceo pensativo mira el horizonte. Casi es hora del encuentro. ¿ Se estará equivocando?

Mira a sus tropas. Los hombres van y vienen en los quehaceres: la comida, la limpieza de las armas. Algunos van descalzos. Otros, con las botas destrozadas. (Si, porque, no se creerán ustedes la historia del mambí de punta en blanco, casi oloroso a perfume de gloria, con pose de príncipe…¿ qué otra cosa podía haber en el medio del monte, bajo el sereno y la lluvia, cuando eran más los días de hambre, con negros peleando casi desnudos, con las tropas mal armadas, apelando al machete por coraje, si, pero sobre todo por necesidad, si no agotamiento, sudor, nostalgia?)

Ya la mayoría de los jefes habían firmado la paz. La causa recibía el pago por la desunión, la diferencia de opiniones, las tristes manchas que empañaban la obra heróica. Y las tentaciones no eran nada despreciables: la cama cómoda, la comida humeante y a su hora, el cuerpo tibio de mujer en las noches, ver envejecer a la madre… “Bueno, a una madre que no sea como la mía,” pensaría Maceo.

Y a su mente vendría Mariana. Mariana con la cruz levantada en un arrebato de luz, ofrendando su familia en sacrificio por la independencia. Mariana que cura heridas y despide al combate al día siguiente. Mariana que empina a los más chicos a luchar o a morir. Mariana que le alza las cejas y lo mira severa. Con los ojos le pregunta:¿qué vas a hacer, Antonio?

La resolución está tomada. Otros podrán rendirse. Él podrá quedarse solo. Pero no tiene otra opción que resistir. Se enfrenta a la tropa formada y ya no hay dudas. Nunca debió tenerlas. Los hombres lo miran sonrientes. No habrá rendición en Mangos de Baraguá.

Usted, imagíneselo como quiera. Para mí, debe haber sido así. Para mí, intransigencia revolucionaria es ese no se qué en el estómago cuando a uno lo quieren obligar a hacer lo que sabe que no nació para hacer. Es un hombre que no pudo fallarle a su estirpe. Y nos salvó la Historia.

[ABTM id=2415]

Happy
Happy
0 %
Sad
Sad
0 %
Excited
Excited
0 %
Sleepy
Sleepy
0 %
Angry
Angry
0 %
Surprise
Surprise
0 %

Average Rating

5 Star
0%
4 Star
0%
3 Star
0%
2 Star
0%
1 Star
0%

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

diez − 9 =