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Escuela primaria José Maceo, de Banes. Fotos de la autora.

Una escuela es esa sociedad en pequeño donde los hombres y mujeres del futuro aprenden a construir pormenores. Allí se ejercitan como miembros activos de la vida nacional, reeditado a pequeña escala los sueños, anhelos, estrategias y ritos de la nación.

Así como en las elecciones pioneriles, remedo de nuestra propia democracia; o en las asambleas de destacamento, imitación cercana a las reuniones sindicales o de las organizaciones de masas; así como los estudiantes de todas las edades tienen sus congresos, (de los Pioneros, de la FEEM, de la FEU), también de esa manera llegó a las escuelas la lucha denodada de una nación contra la covid-19. Reanudación distinta que ha obligado a adaptarse a cambios a la familia, la escuela y los alumnos.

NASOBUCO Y … PAÑOLETA

La primaria José Maceo queda en la calle Mulas del municipio de Banes, alejada del centro de la ciudad, es uno de los lugares más importantes de la comunidad donde está enclavada. Hasta allí llegan los alumnos de preescolar hasta el sexto grado, divididos en dos sesiones para evitar hacinamiento. La entrada implica el recibimiento de los maestros, el lavado de las manos, las preguntas de rigor a padres y alumnos sobre la salud, algún síntoma, alguna inquietud. Es un centro pequeño donde todos tienen responsabilidades compartidas.

Yanisbel Fernández es psicopedagoga y se desempeña como promotora de salud en la institución educativa. “Aquí aplicamos todas las medidas, el paso podálico, el cambio del nasobuco, el distanciamiento. Hemos podido constatar el entusiasmo de los escolares. Comprobamos que tomaron con seriedad las clases televisivas y están concientizados con el peligro que significa la Covid-19.”

“El colectivo se involucra en la pesquisa activa, no podemos permitir la entrada de ningún alumno u otra persona con síntomas respiratorios, por lo que tenemos el apoyo de la familia. Los niños están preocupados por sus asignaturas, pues se adaptaron los currículos, y ellos están siempre atentos a lo que dice el maestro,” añade.

“Que la familia se involucre en el aprendizaje es vital. Hemos dado escuelas de educación familiar, pues los padres fueron sus maestros por cinco meses y ahora su colaboración es más necesaria que nunca”.

LA CONRADO DE SIEMPRE

Secundaria básica “Contado Benítez”.

Silenciosa y vacía estuvo durante meses la secundaria básica Conrado Benítez, donde se desarrollan los procesos docentes de varios centros de diferentes enseñanzas. A sus funciones como Secundaria, Escuela de Idiomas en las tardes y el Centro Universitario Municipal los fines de semana, se une en estos últimos tiempos la presencia en algunos días de la semana de los estudiantes de la Facultad de Medicina del municipio. Es indispensable entonces la organización y el cumplimiento de las medidas establecidas para concluir el periodo lectivo con seguridad y calidad.

Rosa María Alvarez, la directora de la secundaria, califica de muy positiva la etapa en la que están en estos momentos.

“Ya empezamos las evaluaciones del séptimo y octavo grados, quienes debieron elaborar trabajos integradores de varias asignaturas. Yo tuve la oportunidad de participar en las exposiciones, y es de destacar la calidad de las investigaciones, las iniciativas. Todo esto es fruto también de la preocupación de los padres. En esta semana haremos los trabajos de control de Matemáticas de ambos grados.”

“Otro de los procesos que estamos llevando a cabo es la continuidad de estudios del noveno grado, el cual avanza según lo planificado,” afirma Alvarez. “Los estudiantes llenarán una boleta con 10 opciones basadas en sus intereses vocacionales, y accederán a una beca según el escalafón alcanzado por cada uno en los tres años de secundaria básica. El acompañamiento de la familia es importante para este paso, por eso mantenemos la comunicación todo el tiempo”.

¿Es la Conrado de siempre?, me pregunto. Y tras los nasobucos se asoman los ojos pícaros de los adolescentes, que saben pintar a su modo la vida, aunque les llegue vestida de mascarilla.

CAMBIAR POR LA SALUDSALUD

Centro escolar José Tey

La enseñanza técnico-profesional en Banes tiene varias instituciones educativas. A tono con las transformaciones indicadas por el Ministerio de Educación, cada una de ellas adecua su funcionamiento para respetar las medidas higiénicas y concluir el periodo lectivo con buenos resultados. “Nuestros centros fueron certificados por salud pública, condición indispensable para reanudar el curso, explica Luis Pérez Driggs, jefe de la enseñanza. “Implementamos iniciativas en cada escuela para lograr la distancia en aulas, comedores, albergues. Capacitamos a los trabajadores, los padres y los estudiantes, para que el cumplimiento de la pesquisa, el funcionamiento de los filtros sanitarios y el resto de las orientaciones fuera de manera activa y consciente.”

“El reinicio ha sido un éxito. Nuestro sistema evaluativo exige completar los exámenes aplicados hasta marzo a los alumnos que les faltan, y desarrollar un examen final sobre la especialidad. El proceso marcha con celeridad y eficiencia. Considero que completaremos la etapa satisfactoriamente”.

Cuba se enfrenta a la Covid-19. Es una batalla cruenta en la que nuestros niños y adolescentes han desempeñado un papel nada despreciable. Crecer a destiempo, quizás. Entender demasiado pronto lo que significa peligro, enfermedad, epidemia. Y como Cuba lucha, luchan también las escuelas. Sociedades en pequeño que reproducen hasta los más mínimos detalles, lo más puro y lo más entrañable del corazón de la Patria.

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