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El anciano me lo dijo con un dejo de tristeza en los ojos. Sonreía a su pesar, aunque el tema nunca le hubiese arrancado una risa. “Es que Banes es así”, insistía. Y en su voz se adivinaba la rabia contenida por los muchos dolores sentidos en la piel. Por su piel.  “Había clubes de negros y clubes de mulatos. Los negros no podíamos entrar al Flor Crombet, porque además, eramos jamaicanos. Nos tocaba el Club Jamaica y eso defendimos para nuestra gente. Teníamos nuestras costumbres, pero no nos miraban bien. La zona de La Güira fue de negros y antillanos y mucha gente aún hoy piensa en esta zona con cierto desdén. Es aprendido, es repetitivo, no obedece a criterios fundamentados. Pero está ahí. Ignorarlo es negar una verdad enorme, y que se nos escape la manera de resolverlo. Porque el problema no se resuelve hasta que se asume, ¿no?”.

El anciano es un pichón de jamaicano. Sus padres cruzaron el mar para empezar una nueva vida, y la encontraron. Llegaron a un pueblo donde regía la United Fruit Company, y donde recibieron casa, trabajo, facilidades para practicar su religión, para educar a sus hijos. Pero siempre serían negros y extranjeros. Y eso no se perdona.

“Muchos se cambiaron el apellido, lo españolizaron, porque les daba pena”, me cuenta otro, mucho más joven. “Trataban de hablar español sin acento, y no podían. La generación intermedia, que ya nació aquí, es diversa. Unos asumieron el inglés y las costumbres de los mayores, impuestas, por supuesto, porque los jamaicanos son gente muy exigente con sus hijos y nietos. Pero así y todo, otros trataron de confundirse con la masa que moraba al otro lado del puente”.

Club Jamaica en Banes, en el año 1914. Foto: Ecured.

“El coco se usaba para todo, sabe?”, vuelve a la carga mi amigo viejo. “Se raspaba el piso de madera con el carapacho y se usaba la leche para cocinar; se hacían dulces, congrís, pescado con coco. ¡Y la grasa dejaba el pelo brillante! Las muchachas se hacían los peinados aquellos y se veían preciosas; y uno, ¡ya tú sabes! Te quedaba bonito, alisado. Pero luego salías a ver a la novia,(en aquel entonces yo andaba detrás de las muchachas de la retreta, algunas blancas, otras mulatas) y llego yo muy compuesto y me dicen: ¡¿y esa peste a manteca de coco?! Y hasta ahí el cortejo”.

Y se sigue riendo. “Aquí todavía hay racismo, periodista, aquí y en toda Cuba. Lo que muchos no quieren aceptarlo, hay quien cree que cambiando la opinión estatal cambió la mente de las personas… Pero no. No del todo. No como quisiéramos. No como necesitamos”.

Para intentar desde la intelectualidad hechar luz al asunto del negro y la racialidad en Cuba surgió hace varios años la Comisión José Antonio Aponte, de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), como órgano independiente, en coordinación con las instituciones que investigan, trabajan y publican sobre el tema, como el Instituto Cubano de Antropología, del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (CITMA), la Fundación Fernando Ortiz, La Ruta del Esclavo: resistencia, libertad y patrimonio, así como el Proyecto Comunitario Quisicuaba -instituciones gubernamental y no gubernamental, respectivamente-, continúan trabajando en la identificaciónde los factores para diagnosticar la situación actual.

Este conjunto de factores, que aparecen como determinantes en la búsqueda de soluciones para la problemática de la discriminación racial en Cuba, no pueden ser tratados por separado. Son atendidos de manera integral mediante acciones sistémicas, diferenciadas y participativas que toman en cuenta aspectos económicos, políticos, culturales, sociales, educacionales, jurídicos, mediáticos y operativos, los cuales son tratados horizontal, vertical y transversalmente. Es decir, desde el plano individual al social, con énfasis en la comunidad y mediante la coordinación de todos los elementos que se desenvuelven a un mismo nivel.

Entre las acciones que se han venido realizando destacan las propuestas para realizar materiales fílmicos sobre intelectuales, artistas y próceres negros destacados en la historia de nuestro pueblo, encuentros con funcionarios del Ministerio de Educación Superior sobre las dificultades para continuar garantizando el arribo de negros y mestizos a nuestras universidades, así como el fortalecimiento y desarrollo de las jornadas maceístas con el objetivo de promover el conocimiento sobre la familia Maceo-Grajales, paradigma de la familia cubana de ascendencia africana, entre muchas otras.

Y no es casualidad que de todos los negros ilustres de la historia de Cuba sea precisamente este el que nombre la comisión. “Eres más malo que Aponte”, decían a los niños desobedientes, patentizando en el imaginario popular la visión de un negro atrevido con ansias libertarias.

José Antonio Aponte y Ulabarra, criollo de tercera generación, nacido en Guadalupe, barrio habanero de extramuros, cófrade de los carpinteros negros de San Joseph en el Convento de San Francisco, fue un negro de amplia cultura autodidacta, artista tallador, antiesclavista y antirracista, hijo de Shangó, ogboni del Cabildo Lucumí Changó Teddun. Vivía en la calle Jesús Peregrino. Padre de seis hijos, líder de un movimiento en armas, era a su vez hombre de la cultura. De probada religiosidad, en él se articulaba la riqueza sincrética que caracteriza el más raigal culto popular.

José Antonio Aponte y Ulabarra

Su bella escultura de la Virgen de Guadalupe presidía una de las iglesias de extramuros. Amante de las tradiciones orales africanas, era a su vez un incansable lector de la literatura hispana y occidental. En momentos en que la posesión de libros, por su rareza y alto costo, estaba vedada al pueblo humilde, Aponte  era poseedor, entre otros, de títulos como Don Quijote de la Mancha, de Miguel de Cervantes y Saavedra.

Según Felipe de J. Pérez Cruz, “para quienes sostenemos el honor del trabajo, la carpintería es un honroso y útil oficio. Pero este no es el enfoque de la elitista cultura blanca y racista que predominó en Cuba, y cuyas reminiscencias se metamorfosean hoy en el cuerpo aún joven de la cultura socialista. De tales claves discriminatorias no pudieron librarse, incluso, algunos de los pioneros de los estudios sobre la historia y cultura afrocubanas. Pero ya es hora de que reflexionemos y debatamos sobre la herencia que articulamos al proyecto revolucionario, y cuál es la que debemos rechazar. Repetir hoy que Aponte era un carpintero, o incluso un carpintero tallador, sin someter el dato a la evaluación, es mantener la clave ideológica del menosprecio”.

Y sobre esa base marchan las cubanas y cubanos que apuestan por completar en serio el trabajo que iniciara el proceso revolucionario en 1959 en cuanto a la discriminación racial, asunto que va más allá de políticas educacionales o laborales, que supera las intenciones primigenias, y debe permear la conciencia nacional. Profundizar sobre el problema y aceptarlo como tal es el primer paso, que no debe olvidar la necesidad imperiosa de dignificar el aporte negro a la historia, a la cultura, a la identidad de la Isla. Obviar que fuimos somos y seremos una Patria mestiza escamotea la realidad, la difumina, y se convierte en cómplice de injusticias y medias verdades vergonzosas. Sin ir más lejos, ¿quién negaría en Banes el aporte negro a la idioscincracia de los que nacimos en esta ensenada? ¿Quién se atrevería a desligarse de lo que es pasado y presente?

Triste es la historia del racismo en cualquier parte del mundo, triste y bochornosa, como todo lo que divida, como todo lo que humille, sobre todo cuando parte de un desconocimiento atroz y, a veces, de las peores intenciones. Una Cuba variopinta y diversa, un Banes de mil colores y procedencias. Esa es nuestra realidad, una que los hombres y mujeres de bien debemos situar, como decía el Maestro, tan alto como las palmas, por un sentido elemental de justicia.

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2 thoughts on “Raza, o la paradoja de Aponte

  1. INTERESANTE ARTÍCULO DEL CUAL BROTAN LAS PREGUNTAS DIRIGIDAS A INTERESADOS Y RESPONSABLES:
    ¿QUÉ HACEN EN BANES PARA EVITAR LO PEOR?
    ¿QUÉ HA SUCEDIDO CON EL ANUNCIADO (Y APROBADO)PROYECTO DE RECUPERACIÓN DEL EDIFICIO DEL ANTIGUO JAMAICA CLUB?
    ¿A QUÉ ESPERAN LOS DESCENDIENTES DE CARIBEÑOS PARA RETOMAR LO YA PROBADO QUE FUNCIONA DESDE EL BARRIO?
    ¿CUÁL ES LA POSICIÓN(ME REFIERO A ACCIÓN NO PALABRAS) DE LOS ENCARGADOS DE LAS POLÍTICAS CULTURALES DE UN MUNIUCIPIO TAN IMPORTANTE ANTE LA AGONÍA DE TODO AQUELLO POR LO QUE (AÚN) SOMOS RECONOCIDOS EN TODA CUBA Y MÁS ALLÁ?
    NUNCA ES TARDE PARA RECTYIFICAR
    SALUDOS CORDIALES
    WILLIAM EDWARDS OAKLEYT

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