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El Gobierno de Donald Trump y sus halcones, fracasados en todos sus intentos de echar abajo la Revolución Bolivariana con acciones por tierra, a través de la frontera colombiana, y con actos terroristas contra la economía, ha violado en más de 70 ocasiones el espacio aéreo de Venezuela para provocar un enfrentamiento

El Comando Estratégico Operacional de Venezuela interceptó y expulsó al avión ep-3e de la Marina de Estados Unidos. foto: vtv
El Comando Estratégico Operacional de Venezuela interceptó y expulsó al avión EP-3E de Marina de Estados Unidos. Foto: VTV

No es la primera vez e, incluso, el Gobierno bolivariano ha denunciado que son en total 78 las «violaciones al espacio aéreo», realizadas por un avión espía de Estados Unidos.

El Comando de Defensa Aeroespacial Integral (Codai) de Venezuela ha comunicado que el 19 de julio último «detectó e interceptó una aeronave de EE. UU.». De acuerdo con la información del sitio web del Gobierno venezolano, se trata de un avión de inteligencia y exploración radioelectrónica, del tipo EP-3E Aries II, de cuatro motores, que entró al espacio aéreo en la región de información de vuelo de Maiquetía (estado de La Guaira). El comunicado hace hincapié en que esta violación va en contra de los tratados aéreos internacionales y representa una «franca provocación al país».
Me detengo en la palabra «provocación», porque está claro que el gobierno de Donald Trump y sus halcones, fracasados en todos sus intentos de echar abajo la Revolución Bolivariana con acciones por tierra, a través de la frontera colombiana, y con actos terroristas contra la economía, ahora se proponen «encapotar» el cielo, enviando sus aviones espías como posibles anzuelos para provocar un enfrentamiento armado. Se intenta así, por todos los medios, abortar el proceso negociador entre el Gobierno y la oposición que, auspiciado por Noruega, se realiza en Barbados.

El avión en cuestión está equipado con dispositivos de última generación que son capaces de interferir con los sistemas de comunicaciones. Si conservamos la memoria, recordamos que en días recientes el jefe del Comando Sur de Estados Unidos, el almirante Craig Faller, posiblemente ejecutor directo de estos hechos, visitó varios países de la región y mostró interés en conocer directamente la posible operatividad de las Fuerzas Armadas, la Aviación y otros medios militares de Caracas, en caso de una confrontación.

La provocación de esta nave espía parece llevar el objetivo claro de incitar a una respuesta militar por parte de la República Bolivariana y con ello desatar una guerra, tan esperada por lo más recalcitrante dentro del gobierno de Trump y por algunos sectores opositores en el interior del país.

Pero Venezuela ha sabido responder, una vez más, con inteligencia y sangre fría, mostrando al mundo las pruebas irrebatibles de cómo este avión sobrevoló su territorio nacional, sin pedir permiso y en franco desafío a lo establecido por los tratados aéreos internacionales. Y tal como era de esperar, alguna prensa occidental ya ha llenado el éter con «informaciones» que acusan al Gobierno de Caracas.

En ese sentido, Telemundo 51 y EFE refieren que un Sukhoi SU-30 venezolano, de fabricación rusa, «siguió de forma agresiva» una aeronave EP-3 estadounidense, que cumplía una misión aprobada en espacio aéreo internacional, según denunció este domingo el Comando Sur de Estados Unidos. La propia institución advirtió que esta acción demuestra el irresponsable apoyo militar de Rusia al «régimen ilegítimo del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro».

Y ¡ojo!, aquí se agrega un nuevo elemento: «El apoyo de Rusia al Gobierno venezolano», o lo que es igual, contaminar mediáticamente el ambiente alrededor de la nación sudamericana y cuestionar la colaboración de países amigos como Rusia.

Por coincidencia, en esa misma fecha, Caracas era sede de la reunión del Buró de Coordinación del Movimiento de Países No Alineados. No dudemos que también la presencia de un avión espía estadounidense por los cielos de ese país, podría estar planificado con el objetivo de «desviar la atención», por cuanto esa cita mostraría su solidaridad invariable –como lo hizo– con Venezuela y se opuso a toda injerencia externa en los destinos de la nación.

Tomado de Granma. Autor: Elson Concepción Pérez

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