Read Time:4 Minute, 7 Second

Los torneos correspondientes a 1995 y 1999 resultaron completamente distintos para la selección cubana. El primero resultó el clásico paseo derrotando a sus rivales, casi todos por margen de seis carreras. En el segundo se sucedieron grandes cambios que estuvieron a punto de eliminar a los nuestros de la final

Osmani Urrutia promedió 417 y 500 de slugging en los Panamericanos de Río de Janeiro.
Foto: Ricardo López Hevia

Los torneos correspondientes a 1995 y 1999 resultaron completamente distintos para la selección cubana. El primero resultó el clásico paseo derrotando a sus rivales, casi todos por margen de seis carreras. En el segundo se sucedieron grandes cambios que estuvieron a punto de eliminar a los nuestros de la final.

En el primero, cuatro lanzadores cubanos promediaron por debajo de una carrera limpia: Eliecer Montes de Oca (3-0-0,00), Orlando Hernández (2-0-0,00), Osvaldo Fernández (2-0-0,00) y Rolando Arrojo (2-0-0.69). A la ofensiva, las palmas para el matancero José Estrada con 462 de average y líder en jonrones (2), en un terreno donde sacar la pelota era casi imposible, además de que Lourdes Gurriel padre fue el puntero de los bateadores (464).

Cuatro años más tarde el panorama era muy distinto. Por primera vez participaban profesionales en unos Panamericanos y se utilizaba el bate de madera en sustitución del de aluminio, introducido en nuestras Series Nacionales el 20 de febrero de 1977 durante 22 años, hasta su eliminación el 14 de marzo de 1999.

Cambiar de un implemento a otro en cuestión de meses y enfrentarse de buenas a primera a jugadores con experiencia profesional complicaron sobremanera la clasificación cubana, superada por Estados Unidos (10-5) y Canadá (8-1) en las eliminatorias.

Pero Cuba no es multicampeona por casualidad. Avanzó a cuartos de finales y derrotó por 3-1 a Dominicana, para luego tomar desquite ante Canadá superándola tres carreras por una con cuadrangular con dos en bases de Omar Linares. En la final vencieron a los estadounidenses (5-1) gracias a dos jonrones de Orestes Kindelán, otro de Gabriel Pierre y el pitcheo combinado de José Ariel Contreras y Maels Rodríguez, quienes de conjunto propinaron 16 estrucados a los norteños.    

Acabó victoriosa la década de los 90, en buena medida por el arrojo y la entrega de nuestros peloteros. Vendrían entonces los años 2 000, donde Cuba completaría su fabulosa marca de diez títulos consecutivos.

UNA HAZAÑA

No comenzó del todo bien la defensa del título en los Panamericanos de 2003 en República Dominicana, pues perdieron un partido en las eliminatorias del grupo donde militaban México, Brasil y Panamá. Hubo un cambio de generaciones entre Juegos y ya en 2003 no estaban Pacheco, Linares ni Kindelán, entre otros, para cederles los puestos a Osmany Urrutia, Yulieski Gurriel, Adiel Palma, Ariel Pestano y Eduardo Paret, por solo citar a un quinteto de estelares.

Esa constelación se recuperó rápidamente y en cuartos de finales derrotó a República Dominicana con marcador de nocao (10-0), para luego superar a Nicaragua por 2-1 con un formidable relevo de Vicyohandry Odelín durante ocho entradas y dos tercios. Todo listo entonces para la final, de nuevo frente a Estados Unidos.     

Como casi siempre, fue un juego cerrado ganado por Cuba por 3-1 con Norge Luis Vera en el montículo aceptando una carrera y dos jits frente a un conjunto de futuros Grandes Ligas como el torpedero Brent Lillibridge y el inicialista Jeff Larish, con Pestano de héroe a la ofensiva, quien bateó sencillo, jonrón e impulsó dos.

Faltaba un título. Y ese llegaría en una nación con poca tradición beisbolera, Brasil. Una selección en la cual debutaron jugadores como Yohandri Urgellés, Alexei Ramírez, Luis Borroto y Yoennis Céspedes y que cayó ante Panamá por 3-4 con relevo de un pitcher que le había lanzado a Cuba, el derecho Miguel Ángel Gómez, y tres jits del inicialista Audes de León.  

A partir de ahí, la selección nacional no perdió más, derrotando sucesivamente a México por 8-1 (a pesar de contar con profesionales como Erubiel Durazo y Karim García) y a Venezuela, por 4-3, para después vencer a Nicaragua por 2-0, con tres jits de Giorvis Duvergel y siete entradas lanzadas por el zurdo Elier Sánchez. En la final  doblegaron a su eterno rival, Estados Unidos, por 3-1, con el binomio Adiel Palma-Pedro Luis Lazo permitiendo cinco jits y Osmani Urrutia bateando de 4-4.   

Desde 1967 a 2007, diez campeonatos consecutivos conseguidos por generaciones de peloteros en 40 años de esfuerzos, de momentos difíciles de los cuales salieron airosos en la mayoría de los casos, con la calidad y el amor a la camiseta como divisas, las mismas que llevarán a Lima con la fe en la victoria.

Tomado de Granma. Autor: Sigfredo Barros Segrera | sigfredo@granma.cu

Happy
Happy
0 %
Sad
Sad
0 %
Excited
Excited
0 %
Sleepy
Sleepy
0 %
Angry
Angry
0 %
Surprise
Surprise
0 %

Average Rating

5 Star
0%
4 Star
0%
3 Star
0%
2 Star
0%
1 Star
0%

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

11 + siete =