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El deporte estadounidense decidió parar la pelota para protestar por un nuevo episodio de violencia policial contra un afroamericano, una forma de racismo que se reitera y no encuentra respuestas para una sociedad harta.

El primer paso lo dio Milwaukee Bucks al boicotear el duelo que debía sostener en la víspera frente a Orlando Magic por los playoff de una NBA, que hoy evaluaba la suspensión total de la temporada que se disputa en Orlando, Florida.

La brutal agresión de la policía de Kenosha, Wisconsin, contra Jacob Blake, quien quedó paralizado de la cintura hacia abajo tras recibir ocho balazos a quemarropa en presencia de sus hijos, parece ser la gota que rebalsó el vaso.

Un hecho que se suma al asesinato de George Floyd a manos de la policía de Minneapolis en mayo y que resulta apenas uno más en un país con la larga tradición de violencia contra los ciudadanos afroestadounidenses.

El odio racial que se expresa en forma cotidiana desde hace décadas no parece tener freno y genera una indignación que deviene en más violencia sin que nadie parezca poder o querer hallar alguna fórmula para intentar detenerlo.

En lo que hace al deporte, que como suele afirmarse es fiel reflejo de la sociedad, el hartazgo y la falta de respuestas impulsó a muchos a expresarlo mediante protestas individuales o colectivas.

En lo que hace a la NBA, la voz cantante suele llevarla una de sus máximas figuras: LeBron James, que brilla en Los Angeles Lakers y cuyos colegas, al igual que los jugadores de los Clippers, votaron por suspender definitivamente la temporada.

Esa fue la manera que consensuaron para decir basta al racismo que padecen sus compatriotas, aunque el resto de los equipos no apoyaron la idea y se espera por un pronunciamiento en las próximas horas.

El tema será motivo de debate entre los propietarios de las franquicias y los jugadores encabezados por James, impulsor de una medida radical que permita una toma de conciencia a una sociedad a la que le reclamó más de una vez que se “despierte”.

“Fuck this man”, publicó LeBron en Twitter al apuntar sin mencionar al presidente estadounidense, Donald Trump, afirmando: “Estamos hartos de este hombre. Exigimos un cambio”.

Similares sensaciones llevaron a parar la pelota al básquetbol femenino, al fútbol de la MLS, a la Liga nacional de béisbol (MLB) y al tenis, disciplina en la que el primer paso lo dio la japonesa Naomi Osaka.

“Antes de ser deportista, soy una mujer afroamericana”, afirmó la tenista en Twitter al anunciar que desertaba, a modo de protesta, de la semifinal en el Western & Southern Open de Cincinnati que se mudó a Nueva York en tiempos de pandemia, aunque luego volvió sobre sus pasos y decidió salir el ruedo.

La decisión de Osaka encontró rápida respuesta en la Asociación de Tenis de Estados Unidos, que casi de inmediato decidió suspender todos los partidos previstos para esta jornada, aunque se trata sólo de una postergación pues las acciones ser reanundarán el viernes.

“Esta situación resulta intolerable”, comentó el golfista estadounidense Cameron Champ, al afirmar que la agresión a Blake respresenta apenas “la punta del iceberg de un problema que la gente ignoró durante demasiado tiempo”.

“Es necesario un cambio radical y creo que avanzamos en esa dirección. Sólo se trata de encender los reflectores”, destacó Champ y aclaró que “en lo que a mí respecta, haré todo lo que esté a mi alcance para favorecer ese cambio”.

“He visto a muchos deportistas afrontar este tema, pero la gente por lo general no quiere hablar de eso, aunque esta es la realidad en la que vivimos”, completó el ganador de dos torneos del PGA Tour.

Champ envió un video mensaje desde Olympia Fields (Illinois), donde hoy se ponía en marcha el BMW Championship, que resultó ser la excepción a la regla pues el torneo seguirá adelante tal como estaba previsto.

“Apoyamos las protestas pacíficas adoptadas contra el racismo en pos de un cambio en nuestro país. Respaldamos esta batalla y trabajamos en la búsqueda de una solución, pero no vamos a alterar el programa”, informó el PGA Tour.

Mientras continúan las manifestaciones en Kenosha por la agresión a Blake, tal como sucedió con el asesinato de Floyd en su momento, la indignación trasciende las fronteras de Estados Unidos.

Desde Bélgica, donde el domingo se disputará un nuevo Gran Premio de Fórmula 1, el séxtuple campeón mundial británico Lewis Hamilton volvió a ponerse al frente de los reclamos y afirmó: “Lo que sucede en Estados Unidos es realmente inconcebible”.

“No estamos allí y no se si tendrá algún efecto hacer algo en Bélgica, pero algo debemos hacer. Tenemos que hablar entre nosotros sobre lo que está pasando para ayudar a generar cada vez más conciencia”, agregó.

Mientras las muestras de repudio se multiplican, Blake, de 29 años y nueva víctima de la violencia racial de la policía, se recupera de las heridas recibidas.

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