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Nuevas plataformas colaborativas han florecido en medio de la pandemia de la COVID-19. Se trata de una manera otra de enfrentar las prácticas tradicionales de producción, distribución, uso y consumo de productos audiovisuales, gracias a modelos actuales más abiertos y participativos que cobran auge como consecuencia del mayor acceso de la población a Internet y sus llamadas redes sociales.

Unos meses atrás hubiera sido impensable para la tropa del estelar programa humorístico Vivir del cuento llegar a los hogares cubanos en las condiciones que lo hicieron durante la presente temporada estival, pero ahora lo más importante para el staff que lidera Ignacio Hernández “era mantener el espacio en el aire con los mayores parámetros de calidad posibles”, a fin de seguir contando con la fidelidad del público nacional y de allende los mares.

Titánica fue la tarea de grabar –de manera independiente y casi siempre con celulares– desde las casas de cada “personaje” la parte correspondiente al guion que los actores recibían vía WhatsApp. Aunque eso atentaba contra el habitual intercambio y los debates que se establecen entre todos los integrantes del colectivo, con el propósito de enriquecer lo esbozado originalmente en el papel por los libretistas, no se resintieron las situaciones humorísticas que vivimos cada lunes junto a Pánfilo, Chequera, Ruperto, Chacón y Cachita Caché, entre otros.

Nada hubiera sido posible sin la colaboración de vecinos, amigos y familiares de este gran equipo de trabajo. Así Omar Franco pudo ambientar el cuarto de Ruperto con los objetos antiguos que muchas personas donaron o prestaron. En la sala de su casa, valiéndose de un recortador verde colocado en la pared y el suelo, el actor Luis Silva encarnó al emblemático Pánfilo, a pesar de los ruidos callejeros propios de una grabación en exteriores sin las mejores condiciones técnicas.

Luego, Michel Pascual, devenido una suerte de mago, se encargaba del montaje y mezcla de la banda sonora, pero ese no era el final. Después le enviaba una copia al director para que él la valorara y, mediante un proceso de retroalimentación a través de SMS, el editor materializaba los apuntes acotados por Ignacio para entregar la versión definitiva lo más rápido posible.

Historias de valientes

De verdadera proeza laboral se puede calificar la actitud asumida por los trabajadores del Sistema Informativo de la Televisión Cubana (SITVC) al mantener las emisiones de los noticieros en circunstancias extraordinarias y en medio de la situación epidemiológica que enfrenta la capital. Sin asustarse por los riesgos que corren, algunos periodistas han estado en la línea roja de los hospitales para llevar a los espectadores los testimonios de médicos que les han devuelto la salud a miles de pacientes enfermos.

Tal como aseguró a Cubaperiodistas el Vicepresidente del Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT), Guillermo Pavón Pacheco, con el objetivo de garantizar la seguridad y la vida de los trabajadores de la institución se tomaron medidas encaminadas a evitar la propagación de la enfermedad y garantizar la transmisión de los programas radiales y televisivos.

Por esa razón solo permanece dentro del edificio central de 23 y M un grupo reducido de reporteros, editores, locutores, directores, grupos operativos, personal que labora en los masters de transmisión de los diferentes canales de tv y plantas radiales, y algunos vinculados a los servicios, a quienes previamente se les realizó la prueba de reacción en cadena de la polimerasa (PCR, por sus siglas en inglés).

Espacios como la Mesa Redonda Informativa y Al mediodía salen al aire, respectivamente, desde el Instituto Internacional de Periodismo “José Martí” y el estudio de radio y televisión de la Facultad de Comunicación de la Universidad de la Habana (FCOM).

En su muro de Facebook, el ensayista y crítico de arte Frank Padrón Nodarse comunicó a sus seguidores que el espacio cinematográfico De Nuestra América –que él conduce y escribe hace más de 20 años– se grabará también desde la FCOM. Agradeció por esa vía a los colegas y telecinéfilos que han mostrado su solidaridad y apoyo, así como a un grupo de jóvenes realizadores que ofrecieron poner a disposición de la directora Jacqueline Sam las cámaras y recursos con que cuentan.

Por su parte, la periodista Magda Resik ha asumido por estos días la conducción del Noticiero Cultural desde un espacio alternativo, los estudios audiovisuales de la Oficina del Historiador de la Ciudad de la Habana. La puesta en pantalla es posible gracias a las sinergias establecidas entre el SITVC, la Dirección de Comunicación e Imagen de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba y la emisora Habana Radio.

Sin dudas, las alianzas institucionales, la solidaridad y la voluntad de crecerse ante las dificultades son experiencias positivas que han marcado la creación televisiva en medio del panorama tan desolador que ha vivido la familia cubana en los últimos meses.

(Tomado de Cubasí)

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