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Pareciera de hace poco tiempo, pero faltan pocas semanas para que culmine el año y no parece que cesara esta tragedia, la cual diría es tan trágica como el sentido de cada una de sus letras. Son tantos los millones de contagiados y aún continúan los lamentables reportes de personas fallecidas por día a causa del SARS-CoV-2, más los desempleados, economías en retroceso, la vida como ese gran ciclo en una situación de deterioro. ¡El 2020 sumergido en un abismo!

Incontables son los tantos y diversos efectos desfavorables a raíz de este contexto epidemiológico, y es que cada esfera ha sufrido sus propios azotes. Aunque algunos efectos ya son inmediatos y, bien perceptibles, otros están por evolucionar en toda su envergadura como ese vacío que vivieron y viven naciones en materia de escolarización, pues incluso quienes ya retornaban a su normalidad se han visto nuevamente interrumpidos por rebrotes del nuevo coronavirus.

Pero el problema no queda así de llano. La UNICEF informó recientemente de acuerdo con una encuesta realizada en 150 naciones que el 40 por ciento de las que son de bajos y medios ingresos ya han sufrido recortes en los presupuestos de educación para el ejercicio actual o siguiente, y alertó además que estas necesitan de apoyo para abrir los colegios en condiciones de seguridad y que resulta vital garantizar el estado de los profesores como trabajadores de primera línea.

“La pandemia acentuará el déficit de financiación de la educación en los países de medianos ingresos (…) y es que antes de ella ya nos preocupaba la pobreza de aprendizajes, así como la desigualdad de oportunidades educativas”, apuntó recientemente en la Reunión Mundial sobre la Educación, Stefania Giannini, Subdirectora General de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO).

Cuba reinició este lunes 2 de noviembre sus actividades escolares en la capital cubana. Para poder compensar la deuda de tantas semanas en paro escolar presencial desde el mes de marzo, el Ministerio de Educación cubano realizó ajustes curriculares para cada enseñanza. Fueron reparadas las instalaciones sanitarias y redes hidráulicas de todos los centros que lo requirieron para garantizar el cumplimiento de las medidas sanitarias frente a la Covid-19.

A distancia no faltaron las estrategias para continuar los contactos a través de aplicaciones de mensajería como WhatsApp ya sea entre alumnos y profesores, o entre padres y profesores. Con la informatización de la sociedad cubana el portal digital Cubaeduca hizo accesible contenido multimedia de forma gratuita a todo usuario que accediera a la página. De más está decir que con las teleclases la figura de profesor en el estudiante nunca estuvo ausente.

Ojalá y el daño que ya muchos pronostican para la economía mundial a causa de la pandemia no afecte en igual sentido e intensidad a cada niño, adolescente y joven que ha tenido que interrumpir sus clases. Si llegara a serlo creo que el daño sería peor, más bien exponencial como la propia Covid-19, la barrera de control un tanto infinita, y como otros fenómenos resultaría bien difícil de enderezar así y se aceleren las décadas futuras.

Pero como isla atípica que somos, que quede claro que este archipiélago caribeño, siendo pobre y asediado por un bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por el gobierno de los Estados Unidos, no dejará de trabajar día a día por su pueblo, sus niños, y los principios de esta revolución que lideró el gran maestro e intelectual Fidel Castro, de brindar a toda costa y frente a los peores de los escenarios, salud y educación de calidad y gratuitas, sin discriminación alguna. En Cuba, la educación, siempre será lo primero ante todo.

(Tomado de Cubasí)

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