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El término peón en Cuba hace muchos años que está en desuso; sin embargo, aún existe en algunos lugares. En los potreros de El Fusil se desarrolla como tal Ramón Cruz Batista, trabajador de la Cooperativa de Producción Agropecuaria “26 de Julio”, del poblado de Flores.

Él es un guajiro auténtico desde las botas hasta el sombrero y de buen hablar: “Pastoreo 65 terneros, entre hembras y machos, al destete, desde la mañana hasta la tarde. Todos los días los traslado alrededor de dos kilómetros desde el campo hasta la corraleta”. Ramón mantiene una comunicación especial con el ganado, y según cuenta, “les tengo nombre a todos. Los divido en dos grupos, según la fortaleza, los llamo y ellos me obedecen, desde el más chiquito hasta el más grande”.

Hay madres que con solo dos hijas en ocasiones confunden sus nombres, pero este peón afirma que tiene buena memoria y diferencia a cada animal por sus características “Yo los conozco a todos, si se me va uno, enseguida me digo falta fulano. Yo pienso que, si cada persona tiene un nombre, por qué los animales no, y como tal, obro”.

Ramón Cruz Batista, trabajador de la Cooperativa de Producción Agropecuaria “26 de Julio”. Fotos del autor.

El maltrato animal es una demostración de fuerza, segregación y abuso. Hay seres humanos que son bestias en su comportamiento con los animales. Ramón dice tenerles cariño. “Yo tengo una vaca que me da el desayuno diario, es decir, la leche, y yo le digo ¡¡Coliblanca!! Y ella viene sola al poste donde yo le ato las patas traseras y la cola para el ordeño. Me esmero en el cuido de mis animales. Además, de eso vivo, ese es mi trabajo. Les doy condiciones y duermen seguros”.

Esta es una familia cooperativista, la esposa de Ramón, Aracelis Proenza, también labora en esa forma productiva, en el huerto, nos expresó este peón erigido figura importante para la ganadería de su cooperativa.

A Ramón se le puede encontrar en los potreros de El Fusil, en Flores o quizás en el Saíto, siempre sonriente pero responsable, solícito a ayudar a un enfermo, a encontrar un arbusto o unas raíces que sirvan como medicina a alguien. Se le puede ver sobre su caballo o a pie, con el sombrero guajiro, con la honradez a cuestas y con el amor por la familia en el corazón.

Sus reses son bien tratadas, de ahí los frutos y el respeto ganado por compañeros y vecinos. Cuando las relaciones se tornan positivas dondequiera, no son fruto de la casualidad. Humanos y animales no pueden estar equivocados al mismo tiempo y sobre una misma persona. Este peón de la cooperativa “26 de Julio”, de Flores, tiene aires de rey en su comunicación y empatía con el entorno.

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