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Años tras año se encierran en localidades que llevan las tradiciones entre su gente. El juego de dominó es uno de los pasatiempos que acompañaban, los fines de semana principalmente, de gran parte de los habitantes en Flores, poblado rural de este nororiental territorio. Pero detrás de esta costumbre, por muy normal que parezca, hay toda una tradición que desde hace años acompaña a la localidad.

Romérico Hidalgo Ricardo es un de los florences aficionados a este juego hace más de 60 años y campeón nacional en uno de los torneos realizados.

«Yo comencé desde la edad de 9 años a jugar dominó junto a un amigo que practicaba. Casi todas las noches jugábamos. En aquel entonces en el Saito de Flores cuando yo era un niño. Mientras que fui creciendo seguía practicando.»

«Antes habían muchos deseos de jugar dominó, pero se ha ido acabando.
En Banes habían personas que tenían como un equipo de dominó y en una ocasión fuimos a competir a Santiago, en el Segundo Frente, jugamos y cogimos el primer lugar.»

«Hace años, en el Círculo Social de Flores, habían como seis mesas de Dominó. Eramos muchos los que jugábamos en Flores. El dominó es una diversión».

Jorge Mora Escobar también es aficionado de la tradición y recuerda las prácticas que antes eran un hábito entre los florenses.

«A Flores venían personas de muchos lugares a jugar dominó. El Círculo Social se llenaba de gente, venían de Tacajó, de Banes había un grupo y lo traían en una guagua a competir, se seleccionaba el mejor grupo y varias veces salía ganador el de Flores».

Evert Quiñónez Silva, integrante del dúo campeón nacional, aborda sobre los campeonatos realizados en el territorio.

«Todos los domingos hacíamos un campeonato en Banes, yo era el capitán del equipo de Flores y teníamos un buen equipo porque había mucha tradición en Flores de dominó. También hacíamos copas por la ANAP, íbamos a Holguín. Yo fui campeón provincial varias veces y en una ocasión nacional en Ciego de Ávila junto a Romérico Hidalgo.»

«Siempre hubo equipo de dominó en Flores. Ibamos a Cueto, a Tacajó, a Báguanos, a Banes y Antilla. Ya se ha perdido un poco eso, pero a las personas mayores siempre le gustó y a mi también. Desde joven fui capitán del equipo. Teníamos mesas en el Círculo Social y todos los domingos eso era una fiesta».

Uno de los dúos más reconocidos fue el que integraban Romérico Hidalgo y Evert Quiñones, quienes no solo representaron a la provincia en un torneo nacional de Dominó, sino que fueron la muestra de las habilidades con las que cuentan parte de los jugadores en Flores.

Romérico Hidalgo Ricardo recuerda que
«en una ocasión Evert Quiñones Silva y yo fuimos a Ciego de Avila en un torneo nacional y allá cogimos el primer lugar. Habían 15 equipos de varias provincias y nosotros representamos a Holguín».

Por su parte, Evert Quiñones comenta que fue algo muy importante para él. «Era un juez en cada mesa, el que sabía era el que ganaba. Han pasado ya más de 20 años, yo era un muchacho cuando aquello, fue en el año 1999. Pero mi compañero y yo nos entendíamos bastante bien. Romérico sabe jugar mucho».

Roberto Escobar es otro de los habitantes en Flores que juega dominó y que comenta sobre esta practica en la actualidad. «Esa tradición es histórica en Flores. Se realizaban campeonatos, pero se ha ido perdiendo y jugamos, pero en las casas. Sería bonito rescatar esta tradición, eso ayuda a que el pueblo se divierta y principalmente a los que les gusta, hacer las competencias. Vale la pena que volviera a los espacios de diversión en Flores. Además, atraer a una mayor cantidad de jóvenes para que mantengan y continúen esta práctica».

Desdichadamente, la tradición del juego de dominó en Flores persistes, pero no con el mismo interés de antes.

Evert Quiñones, al respecto refiere que «ya eso se ha perdido porque muchos jugadores le han cogido un poco de miedo a lo que llamamos tecleo y a las señas, esos trucos que se usan mucho ahora. Eso antes no sucedía. Ya no se hacen esos encuentros ni competencias ni nada. Pero eso es muy bonito. Yo quisiera que se volviera a repetir. Ahora algunos juegan de noche, en sus casas, y los fines de semana, pero ya los torneos populares y el interés se ha ido perdiendo», comenta Jorge Mora.

«El dominó se fue perdiendo y esa tradición debe surgir otra vez, rescatar ese espacio, hacer las mesas. Son ratos buenos, tranquilos y sanos», sugiere Romérico Hidalgo.

Aunque aún existen personas, incluso jóvenes que se suman a los juegos de dominó, la tradición en Flores necesita renacer. Rescatar una de las prácticas por las que se caracteriza la localidad  también crea un ambiente sano, recreativo y de esparcimiento al que se puede sumar toda la familia.

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