Read Time:2 Minute, 5 Second

Existen profesiones que una vez que te tocan, se te marcan en la espalda, como a latigazos, no por dolor ni castigo, sino por lo profundo y visible de las cicatrices que no las borra ni el tiempo.

El magisterio es de esas labores encomiables que producen ese calado hondo en las entrañas. Una vez entregado a ella no se deja nuca de pertenecer a la educación, no se deja nunca de enseñar. Formar caracteres, personalidades, intelectos, no es una tarea que se cumple solo con sabiduría, se ha de tener perspicacia, manera, se necesita ese cosquilleo incesante que no permite al día a día consumir o lacerar la iniciativa. Se ha de tener mucho amor.

Es por ello que tanto respeto merecen los profesionales de la educación, y no solo el que deben conferirle los educandos, sino el que tributa también la sociedad, esa que influye de manera determinante en la visión de las cosas y de las personas, como esa que demarca posturas y la que, en este caso, debe conceder a los maestros la más alta consideración.   

Muchos han sido los educadores reincorporados a las aulas cubanas. El motivo primero tal vez ha sido el económico, la subida de los salarios básicos en el país ha revalorizado no solo a este sector, sino a muchos, y algunos pudieran centran sus observaciones y criterios de manera negativa en este sentido. Pero lo cierto es que es que el factor monetario importa e influye, y ha sido razón por muchos años de la perdida de excelentes profesionales, por tanto, el camino de la reincorporación no tiene por qué ser cuestionado.

Muchos maestros retirados o con años fuera del medio han encaminado sus esfuerzos para no perder lo que aún tienen que ofrecer, otras pudieran ser sus opciones, pero la correcta es mantener el hilo rojo que los ha conducido por décadas hasta cada una de las escuelas nuestras.

El reconocimiento a aquellos que permanecieron, aún bajo las dificultades, es por supuesto mayor, y no debe ser pasado por alto, debe ser motivo de ovación y consideración máxima. Pero para aquellos que prefieren hoy regresar como hijos pródigos, también el recibimiento acalorado y la bienvenida oportuna, siempre que hayan respetado la labor, que su lejanía no haya sido en ningún sentido motivo de cuestionamiento, siempre que sus capacidades sean las adecuadas y, sobre todo, que su mirada siga arrojando entrega y añoranza por el magisterio como una de las más sublimes profesiones. 

[ABTM id=2327]

Happy
Happy
0 %
Sad
Sad
0 %
Excited
Excited
0 %
Sleepy
Sleepy
0 %
Angry
Angry
0 %
Surprise
Surprise
0 %

Average Rating

5 Star
0%
4 Star
0%
3 Star
0%
2 Star
0%
1 Star
0%

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

5 − dos =