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Con la sonrisa habitual con que el maestro llega a clases, Pedro Francisco Almaguer Benítez recibe a todos lo que se acercan por años a confiar en su sapiencia. Cariñoso y dador de anécdotas simpáticas, este educador banense recuerda cómo llegó al magisterio hace 52 años.    

“Bueno, a los niños del campo nos concentraron para darnos el sexto grado en la antigua escuela Oscar Lucero Moya, allí nos captaron para hacernos maestros primarios. En cinco cursos me hice maestro Makarenko.  Pasé un año en Minas del Frío, en el corazón de la Sierra Maestra, dos cursos en Tope de Collantes, en el Escambray, y los dos últimos años en Tarará, en La Habana. Esta profesión la escogí motivado por la ejemplaridad y la sabiduría de mis maestros primarios, como Raúl Romero Recio, al que imité hasta en su forma de vestir, su metal de voz y cómo se paraba frente al pizarrón. Fue mi gran ejemplo”.  

Pedro es Licenciado en la Enseñanza Media y Superior en la asignatura de Geografía, y fue uno de los maestros reincorporados este año al procedo docente educativo.  

En la secundaria básica Blas Roca Calderío, en Rio Seco 6, donde trabajé la mayor parte de mis años como profesor, necesitaban un maestro de experiencia que dominara la Historia de Cuba y la Educación Cívica, y yo había pasado 15 cursos siendo el orientador político ideológico, el alma de este trabajo en esa ESBEC, por lo que dominaba a la perfección el programa de asignaturas”.

Muchas han sido las satisfacciones que recuerda en esta profesión, una de ellas, la posibilidad de mantener su legado a través de su hija.

“Tengo varias satisfacciones, diré como José Martí: La mayor satisfacción de un maestro es hablar por boca de sus discípulos. Que los alumnos te evalúen por ser un verdadero educador. Nuestro apóstol también dijo: Educar es una obra de infinito amor y de José de la Luz y Caballero, Instruir puede cualquiera, educar solo quien sea un evangelio vivo y me satisface considerarme así.”

“Mi hija es Licenciada en la enseñanza primaria, eso es una de mis mayores alegrías, pues supe inculcar el amor por esta profesión, de este modo garantizo mi relevo, pues como dice Silvio Rodríguez en una de sus magníficas interpretaciones: ¿Qué cosa fuera de la masa sin cantera? Mi obra educacional la continuará mi hija, por esa parte estoy tranquilo”.

Un poco poeta y entregado enteramente al magisterio, Pedro Almaguer trabaja en una especie de libro donde pretende recoger su infinito quehacer como pedagogo.

“Este libro recoge toda mi obra educacional. Hace un año presenté un trabajo en un taller provincial Yo soy el maestro, donde obtuve el primer lugar, de ahí me inspiré para seguir recogiendo mi quehacer por todos estos años.  Por siempre he considerado que el maestro no es solo un repetidor de conocimientos, el maestro verdadero es aquel que imparte clases novedosas, siembra valores en sus alumnos, los transmite desde su ejemplaridad en la escuela y en la comunidad, que en cualquier lugar que se pare la sociedad lo identifique como el maestro. En este libro recogeré todas mis iniciativas, desde 1970 hasta el 2018”.

Cambiar el conejo por la gallina tal vez suene a nada, pero la anécdota simpática de Pedro refiere cómo la mezcla de agilidad y conocimiento son capaces de lograr grandes resultados.

“La coneja que se convirtió en gallina” (risas)… En 1970, en Ojo de Agua, en Deleite, el grupo metodológico compuesto por Ana Julia Tuno, Pedro Tope, Idelisa Sánchez y Julio Romero, entre otros, llegó a visitarme una clase, y una hora antes de comenzar me preguntaron qué contenido iba a tratar. Le respondí que los mamíferos. Pero el alumno que había quedado en llevarme un conejo no lo consiguió y en su lugar me trajo una gallina.”

“La clase comenzó y cambié completamente de los mamíferos a las aves, con todas sus características, la visita acabó y yo temía malos resultados. Sin embargo, la jefa del grupo metodológico se acercó y me felicitó por la creatividad, la improvisación y el dominio de los contenidos, me dijo: Eres un verdadero artista en el aula”. 

Desde lo personal, y a través de las palabras de nuestro Apóstol, ser maestro tiene una huella especial en la vida de Pedro.

“Es una de las profesiones más bellas, justas y humanas que existen, pero mejor lo dijo en palabras martianas: Todo hombre, al llegar a la tierra, tiene derecho a que se le eduque, y en pago, contribuir a la educación de los demás, y a eso le sumo las palabras de Fidel: Educar es sembrar valores en los que se cree al precio de cualquier sacrificio para el bien de Cuba y del mundo”.

El homenaje a los educadores es siempre oportuno, en estas fechas es esperado, por eso a través de las palabras de Pedro Almaguer Benítez se materializan las visiones de muchos de nuestros maestros, los de ayer, los de hoy y los futuros.    

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One thought on “Pedro y el magisterio

  1. Pedro nunca vamos a olvidar los actos brillantes que preparaste en la Blas Roca. Siempre pediste los muchachos de la Zona de Mulas porque eran mas nobles y ahora comprendo que ellos se parecían a ti. Eres maestro reparador de sueños y ejemplo de sacrificio, de darlo todo a cambio de nada. Donde quiera que estés te voy a llevar en mi corazón porque fuiste mi maestro y más tarde compañero de trabajo. Feliz año 2020.

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