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La gratitud se guarda como el mejor de los recuerdos, porque alimenta el alma y engrandece al corazón, y bien lo sabe la banense Enma Martínez Pérez, quien recibió la primera dosis de la vacuna Abdala en el sitio vacunal ubicado en la escuela primaria Carlos Manuel de Céspedes, en el consejo popular Centro Ciudad Sur del municipio de Banes.

“Hoy es un día especial, me siento llena de alegría, traje conmigo una merienda para el personal de salud porque es mi modesta forma de agradecer con lo que tengo a ellos y a la Revolución por esta vacuna que tanto hemos esperado y que nos protegerá de esta pandemia tan mortal que está acabando con el mundo; quisiera tener más porque el agradecimiento es infinito”, comentó Enma.

Eunice Batista es otra de esas cubanas que rememorará este instante inolvidable para siempre en sus pensamientos. “Nunca olvidaré el momento en que recibí a Abdala, cuanta alegría siento porque sé que así podremos vencer esta enfermedad. Mucho dolor ha traído el coronavirus a las familias del territorio, pero ahora esta vacuna nos permite un momento de alivio, tanto en el pensamiento como en el corazón”.

Mi esposa y yo esperamos la vacuna con mucha alegría, aunque sabemos que debemos continuar cumpliendo con las medidas de salud y usando el nasobuco, tenemos fe y sobre todo esperanza de que a partir de ahora ya los casos serán menos y que no morirán tantas personas de la pandemia”, expresó Manuel, vecino de esta comunidad.

Por su parte, Yusquiel, otro de los vecinos de esta zona, también añadió que “hoy nos sentimos muy felices, tener en el hombro esta vacuna nos demuestra que en nuestro país la prioridad es la salud del pueblo, y eso es algo que de verdad hay que tenerlo presente; mis abuelos, mi madre y mis dos hermanas ya se vacunaron, me siento agradecido por ello”.

En este momento siento una satisfacción muy grande, soy una persona vulnerable, tengo diabetes, soy hipertensa y Abdala me va a proteger de la covid-19”, confesó emocionada la abuelita Erlinda, de 88 años, que vino acompañada de su nieto Alejandro.

La licenciada en enfermería Clara Lourdes Roldán Ruiz tiene el honor de inocular esta primera dosis de Abdala en un pueblo que se siente feliz porque en Cuba se apuesta por su salud. “Me siento orgullosa de cumplir con esta tarea, y sobre todo que desde el área de salud hayan confiado en mí para realizarla. Tengo en mis manos una gran responsabilidad, y ver en el rostro del pueblo esa alegría de sentirse acompañados por la Revolución en tiempos tan difíciles como estos es la mejor recompensa que quienes integramos el Sistema de Salud Pública Cubana podemos recibir”.

Heriberto Córdova Tamayo, presidente de esta demarcación, explicó la labor que realiza el grupo comunitario y su fuerte vínculo con el personal de salud para lograr el éxito de tan importante tarea. “Nosotros nos encargamos de ultimar los detalles en la escuela, garantizamos la higiene y limpieza da cada local, adornamos porque este momento debe ser agradable y considerado como una fiesta de pueblo. Los médicos y enfermeras tienen todas condiciones para realizar con calidad este proceso. Con un día de antelación avisamos al pueblo que le toca la vacuna para evitar las aglomeraciones y estamos presente en cada paso para aportar en todo lo que haga falta”.

Llegó el momento que tantos banenses esperaban: la vacunación masiva contra la covid-19, un proceso en el que cada cubano recibe con Abdala también el beso de la Patria.

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